Los debates forman parte de un ejercicio de comunicación política y aportan información para mejorar la democracia. Se trata sobre todo de poner en práctica la capacidad para escuchar las ideas que podrían ser incluidas en la agenda pública dentro un marco de civilidad y respeto. En este contexto los medios de comunicación son los instrumentos esenciales para el libre flujo de las ideas y propuestas.
Durante las campañas, la ciudadanía espera que los debates se conviertan en un canal de comunicación que contribuya a cambiar la percepción que tienen los votantes con respecto a los candidatos y sus planteamientos, ya que conforman una plataforma que puede orientar a los ciudadanos para tomar decisiones informadas.
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Con respecto a los candidatos constituyen una oportunidad de confrontar sus ideas con base en una sólida argumentación, para convencer a los electores de otorgarles su voto, y aprovechar la oportunidad para deslindarse de las acusaciones hechas por otros candidatos.
En la era de la televisión, el primer debate fue realizado el 26 de septiembre de 1960, entre el senador John Kennedy, del Partido Demócrata, y el vicepresidente Richard Nixon, del Partido Republicano. Al final de la transmisión los votantes que escucharon el encuentro por radio señalaron que la presentación de Nixon fue mejor, mientras que a los votantes que lo vieron en la televisión opinaron que Kennedy era el ganador, porque se mostraba seguro y carismático ante las cámaras1, aspectos que para algunos votantes resultan ser importantes a la hora de emitir su voto, lo que refrenda la idea de la importancia de las imágenes.
En el caso de México, después de las elecciones de 1988, realizadas en un ambiente de cuestionada legalidad, comenzaron a cambiar las reglas en los procesos electorales, e inició la organización de debates en el país. El primero de éstos fue el 12 de mayo 1994, hace más de 20 años, entre Diego Fernández de Cevallos, Ernesto Zedillo y Cuauhtémoc Cárdenas. En esa ocasión no convocaron a los partidos pequeños a participar.
Desde entonces se han venido realizando este tipo de foros durante las contiendas electorales. Para los candidatos a la presidencia de México, en 2000 y 2006 se registraron dos debates en cada proceso. En los niveles estatal y municipal también han sido realizados debates, organizados en su mayoría por el Instituto Electoral o por instituciones educativas.
El formato establecido hasta ahora muestra sólo largos monólogos utilizados por los candidatos para recalcar que son ciudadanos como la mayoría de la población y no políticos que buscan intereses particulares. Por lo general su participación se limita a defenderse de las críticas y acusaciones de los demás, o bien, para poner en evidencia a otros candidatos. El debate inicia con una lista de temas fijados con anterioridad. Sin embargo, el diseño debería atender a una verdadera confrontación de propuestas y visiones de cómo legislar o gobernar, así como a responder preguntas hechas por el moderador a partir de un sondeo previo sobre los intereses de la audiencia o bien de la participación del público desde las redes sociales. Entonces el trabajo del moderador no consistiría sólo en indicar a cada candidato cuándo es su momento de hablar, sino que sería el conducto de comunicación entre ellos y los posibles votantes, desaprovechar esta oportunidad de generar un acercamiento real con la ciudadanía significa perder la oportunidad de una participación real de quienes ven y escuchan un debate.
Ante el panorama que se está viviendo ahora en Puebla después del Debate de Candidatos a la Gubernatura del pasado 12 de Mayo, debemos de estar conscientes y promover en verdad la participación ciudadana y salir a votar el próximo 5 de junio porque en su caso de imaginarnos un escenario de poca participación y una disminución significativa del número de votos en las próximas elecciones, entonces ¿para quién será la ganancia?, De seguro que no sería para abonar a un sistema plural y democrático.
José Enrique Ortiz Rosas
Licenciado en Administración de Empresas y
Especialista en Administración Pública y Planeación Estratégica