El día ayer, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Meyer, dio a conocer que la institución gubernamental a cargo de él, a partir de la segunda quincena de este mes, dejará de pagar los sueldos de 2 mil 200 profesores que cobran sus emolumentos sin desempeñar las funciones docentes inherentes a las plazas que cada uno de ellos tiene asignada.
Aurelio Nuño informó que ya finalizó la primera etapa de la revisión y depuración de la nómina magisterial. Como resultado de este primer ejercicio depurativo, se tiene ─aseguró─ “plenamente identificados a 2 mil 200 comisionados sindicales” que perciben sueldo indebidamente.
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Declaró el titular de la SEP, Nuño Meyer, que de mañana en adelante (16 de enero), los sueldos de ese grupo de profesores comisionados, correrá por cuenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Disposición administrativa que permitirá ahorrar “casi mil millones de pesos”.
El secretario Nuño omitió precisar la periodicidad del ahorro que anunció.
Esta omisión impide saber, a la opinión pública, si el ahorro anunciado de “casi mil millones de pesos” será quincenal, mensual, bimestral, trimestral, semestral, anual o sexenal. Se requiere que el secretario de la SEP proceda cuanto antes a efectuar la precisión del caso.
De ser cierto que el gobierno federal tomó la determinación políticamente difícil de cancelar el pago de sueldos a 2 mil 200 profesores aviadores, es indiscutible que se trata de una buena decisión ─aunque tardía─ para sanear las finanzas públicas y empezar a poner orden en el desbarajuste que existe en el sistema educativo del país.
Sin embargo es muy difícil creer que esto sea verdad. La sociedad no tiene confianza en el gobierno, en las instituciones del Estado ni en la clase política. Ha sido burlada y engañada durante muchos años. No nada más en el tiempo trascurrido del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto.
Ha sido engañada por Enrique Peña, Felipe Calderón, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas de Gortari y todos los demás presidentes de la república.
Lázaro Cárdenas aseguró a los mexicanos que fraccionando la tierra apta para la agricultura y repartiéndola a los campesinos, la producción agrícola se incrementaría en su beneficio al proporcionarles utilidades económicas que les permitieran vivir en condiciones decorosas.
El reparto agrario impulsado por Cárdenas no cumplió los objetivos que se le adjudicaron y la pobreza en el campo persiste a pesar de los años transcurridos.
Carlos Salinas destinó 51 mil 818 millones de pesos (México, un paso difícil a la modernidad, página 517, Plaza & Janés Editores, impreso en USA, septiembre de 2000) para combatir la pobreza en el país ─según dijo─ a través del Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol).
Ese programa no abatió la pobreza porque tuvo un carácter asistencialista. Ahora en el país hay más pobres que antes.
Enrique Peña Nieto presume que como resultado de sus reformas estructurales, se han creado más de un millón de nuevos empleos en el país. Aunque no explica cómo se han creado sin que la economía del país haya crecido lo suficiente para impulsar el crecimiento del que presume Peña.
Recientemente su gobierno, con motivo de la ilegal paralización de las actividades docentes en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Chiapas, anunció que a los profesores faltistas les sería descontado de sus sueldos el tiempo que dejaron de trabajar y que quienes faltaron más de tres días a sus labores serían cesados.
Fueron varios miles de profesores que se hicieron acreedores a esas sanciones y al día de hoy, la SEP, no ha tomado la molestia de informar a los mexicanos a cuántos docentes les fue descontado el sueldo correspondiente al tiempo que dejaron de laborar ni cuántos fueron cesados por faltar a sus labores injustificadamente durante más de tres días consecutivos.
El silencio que guarda el gobierno de Peña Nieto, sobre este tema, hace pensar que ningún profesor fue sancionado por faltar a su trabajo en las aulas. Si lo hubieran hecho ─como es su obligación─ la CNTE y la CETEG ya habrían efectuado sus tradicionales manifestaciones de protesta. No las han llevado a cabo seguramente porque no sea castigado a nadie.
Lo mismo es factible que suceda en el caso de los profesores comisionados (aviadores que cobran sueldo sin devengarlo).
El secretario de Educación Pública, Nuño Meyer, en vez de anunciar, de manera superficial, en una declaración que tiene un inocultable tufo mediático, que después de finalizar “una primera etapa de la revisión de la nómina magisterial… (está en aptitud) informar que (se tiene) ya plenamente identificados a 2 mil 200 comisionados sindicales con goce de sueldo”, está obligado a dar a conocer públicamente ─en forma detallada─ la cantidad de personal comisionado que existe en cada una de las 61 secciones sindicales con que cuenta el SNTE en el país, así como también los comisionados que integran el comité ejecutivo nacional del referido sindicato magisterial. Empezando por el sustituto de Elba Esther Gordillo, Juan Díaz de la Torre.
Si la cifra dada a conocer por Nuño es real y no apócrifa, la cantidad de 2 mil 200 aviadores es irrelevante porque el SNTE tiene ─según cifras de la SEP─ un millón de agremiados. Es el organismo magisterial sindical más numeroso de América Latina.
Nada más entre las 61 secciones sindicales y el comité ejecutivo nacional del SNTE existen, cuando menos, mil 240 profesores comisionados. Considerando un mínimo de veinte docentes por cada una de esas unidades gremiales.
En estas condiciones, anunciar rimbombantemente, que le SEP detectó 2 mil 200 comisionados en la nómina del magisterio, equivale a tratar de ver la cara de tontos a los mexicanos.
El problema de los comisionados que succionan insaciablemente las finanzas públicas en el magisterio magisterial es producto del corporativismo sindical implantado con fines políticos por el antiguo régimen priista.
Los gobiernos emanados del PRI, desde la época del presidente Lázaro Cárdenas hasta la del presidente Enrique Peña Nieto, pasando por las presidencias panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, han dado vida y aliento a infinidad de generaciones de parásitos sindicales con la finalidad de mantener bajo el dominio y control gubernamental a los sindicatos del país más numerosos e importantes en términos políticos. Como son los casos, por ejemplo, de los sindicatos de trabajadores de la Educación, electricistas y petroleros.
Todos los integrantes de sus respectivos comités directivos, cobran sueldo sin devengarlo. Un ejemplo típico es el del secretario general del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps. Este señor, cuando no cobra como diputado cobra como senador de la República. Adicionalmente, en forma simultánea, Pemex le paga sueldo sin trabajar y el sindicato petrolero le paga una compensación por dirigirlo.
La secretaría de Educación Pública, ha reconocido que existen aproximadamente 100 mil profesores comisionados (www.observatorio.org). Lo que significa que dejar de pagar el sueldo que no devengan los 2 mil 200 aviadores que descubrieron las huestes de Aurelio Nuño Meyer, es irrelevante porque apenas representa el 2.2% de la masa de aviadores incrustados en la nómina magisterial. Razón por la que no mereció el anuncio grandilocuente que hizo el subordinado de Enrique Peña Nieto la mañana de ayer.
Cuando Nuño informe que la SEP dejó de pagar su sueldo a 100 mil parásitos disfrazados de profesores, será otra cosa diferente a la función de circo que ofreció mediáticamente el día de ayer.