Este viernes 13 de noviembre dará inicio uno de los fines de semana de mayor actividad comercial del año, el que conocemos como El Buen Fin y que durará cuatro días hasta el lunes 16 del mismo mes. Esta campaña nació en 2011 promovida tanto por la iniciativa privada como por el gobierno federal con la finalidad de reactivar la economía del país a través de una oferta comercial más atractiva, en concreto como el fin de semana más barato del año. La historia ha demostrado que la realidad es muy diferente a la promesa comercial; y en efecto, aunque parece que sí ha ayudado en la reactivación de la economía, al menos un poquito, es difícil encontrarle lo barato. La promesa que queda pendiente es que en efecto sea el fin de semana más barato del año ya que desde hace varias semanas diferentes medios de prensa han informando a la comunidad que las tiendas comerciales han estado subiendo sus precios para poder aplicar descuentos este fin de semana. En esta columna quiero resaltar aspectos diferentes que tendrá esta cuarta edición de El Buen Fin y que podrían tener una consecuencia desagradable en nuestra economía personal y familiar.
El primer nuevo elemento a comentar es que el entorno económico es muy diferente al de los años pasados. En primer lugar, durante todo el 2015 el país ha vivido una considerable reducción de la inflación al consumidor (IPC) que quincena a quincena marca nuevos mínimos históricos, llegando a 2.48% anual en octubre de 2015. Sin embargo, la inflación al productor muestra una tendencia opuesta; ya que en lugar de bajar (como la anterior) está subiendo, y para octubre se ubicó en 3.47%, su valor más alto desde noviembre de 2012. Además, el país (como todas las economías del mundo) ha enfrentado durante el 2015 una volatilidad cambiaria en donde el peso mexicano se ha depreciado 23% en los últimos 12 meses, pasando el dólar estadounidense de una cotización promedio de $13.60 hace un año a una cotización promedio de $16.70 al día de hoy. Estos datos contradictorios sugieren que los productores y comercializadores han absorbido el incremento de los precios de nuestros productos nacionales e importados pagándolos con sus utilidades de tal manera que no se vea reflejado en los precios finales a los consumidores. En este contexto, es inocente pensar que los comercios ofrecerán atractivos descuentos sin hacer uso de una serie de acciones comerciales que complemente su oferta comercial, ya sea con aumento de precios y/o la mayor promoción de meses de sin intereses.
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El segundo nuevo aspecto es el mayor y mejor monitoreo que tiene la administración tributaria sobre nuestras actividades bancarias y crediticias. La historia de El Buen Fin ha mostrado que, en lugar de ofrecer precios bajos o altos descuentos, los comercios ofrecen muchas promociones de meses sin intereses o pagos fijos motivando el uso de tarjetas de crédito. En esta dirección, el gobierno federal realiza un sorteo para quienes paguen sus compras con tarjetas de crédito y débito motivando también el uso de los plásticos y de las transacciones sujetas a supervisión fiscal. Esto no tiene nada de malo, sólo que debemos considerar que desde este año la administración tributaria en México tiene capacidad de acceder a nuestras transacciones bancarias y tomarlas como referencia para el cálculo de nuestros ingresos, razón por la cual antes de sacar la cartera debemos reflexionar cómo las compras y los pagos que hagamos con nuestras tarjetas afectarían nuestras obligaciones tributarias a declarar en 2016, específicamente el impuesto sobre la renta (ISR) ya que podría usted recibir una sorpresa desagradable.
Desde este año el servicio de administración tributaria podrá comparar nuestras declaraciones de ingresos con nuestras operaciones bancarias para comprobar que no estamos teniendo ingresos no declarados sujetos al pago de impuestos. Mientras sus transacciones bancarias guarden coincidan con su declaración de impuestos usted no tiene por qué preocuparse, pero hay prácticas o transacciones comunes que podrían sugerir ingresos no declarados y que sean requeridos por la autoridad fiscal desde el otro año. A continuación les comparto algunos casos que he discutido con colegas y alumnos, y que seguramente no serán los únicos:
Si usted no ha previsto en todo este año el impacto del uso de sus plásticos o transacciones bancarias y sus operaciones podrían superar sus ingresos declarados mi recomendación es que tenga precaución en sus compras en este buen fin y que consiga un buen contador para la regularización de sus obligaciones tributarias para el próximo año. Si ha sido un cuentahabiente precavido y consiente con sus tarjetas disfrute de sus compras de una manera responsable y que no afecten sus finanzas personales de los próximos meses o años. Y si por alguna razón piensa usted empeñar sus compras de El Buen Fin porque se excedió con los gastos de noviembre y diciembre, vaya a la casa de empeños antes que acabe este año. Tampoco sabemos si la administración tributaria dará pie a considerar el ingreso por empeños como resta a nuestros gastos impulsivos, pero lo que sí es seguro que el 31 de diciembre es el corte del ejercicio fiscal y lo que empeñé en 2016 sumará o restará para la declaración que presente en 2017 por sus actividades del próximo año.
William Steinwascher
@billsteinwa