De acuerdo al profesor Raúl Rodríguez Guillén del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco y autor del estudio Linchamientos en México: recuento de un periodo largo (1988-2014)”, destaca que en las últimas tres décadas México ha vivido un proceso de desgaste institucional que se expresa en la violencia política y social creciente que vemos cada día. El linchamiento es un fenómeno de características altamente violentas, se da con mucha celeridad y se realiza de manera espontánea.
En colaboraciones anteriores he señalado que el linchamiento es una ejecución sin proceso y en forma tumultuaria contra un sospechoso o un reo. Que se caracteriza por un alto grado de brutalidad, porque es una acción violenta, de crueldad excesiva, que suma afectos y pasiones, es una muestra de barbarie y de falta de compasión hacia la vida y la dignidad de los demás.
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Cabe preguntarnos en ¿Qué momento se ha perdido la propia identidad y capacidad de reconocernos?, basta una falsa afirmación para hacer surgir la raíz del miedo, que aniquila nuestra conciencia, desarrolla ese estado primigenio de fragilidad y aniquilación, despertando nuestros instintos de muerte.
NUMERALIA
En los últimos 26 años se han registrado 366 casos de linchamientos en nuestro país.
En lo que va del año se han suscitado 63 linchamientos en México.
Entre los estados con mayor incidencia de este delito se encuentran Puebla, Estado de Estado de México y el Distrito Federal.
De 2010 a la fecha en el Estado de México han habido 54 casos de intento de linchamiento y en Puebla 33.
CAUSAS:
Son producto de la impunidad y debilidad del Estado de Derecho.
Hartazgo de las personas ante un Estado incapaz de resolver su seguridad.
Este fenómeno se refleja en la zona centro sur del país.
Producto del incremento de la violencia política y social.
Consecuencia de una imagen negativa que se tiene de las fuerzas policiacas y militares.
Desconfianza de las autoridades (jueces y ministerios públicos).
DILEMAS:
Los linchamientos no son un fenómeno nuevo en México, pero actualmente, por sus características y contexto, adquiere un carácter novedoso.
Mientras las condiciones de injusticia prevalezcan y las autoridades encargadas de brindar seguridad pública no lo logren, es muy probable que estos casos de acción colectiva se sigan registrando con una mayor frecuencia.
El linchamiento se expresa en nuestro país, a pesar de que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su Artículo 17, prohíbe hacerse justicia por mano propia: “Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho”.
Atender a través de una política preventiva lo referente a los linchamientos es una responsabilidad impostergable de las autoridades federales, estatales y municipales. A los ciudadanos nos corresponde tomar conciencia que la violencia colectiva encauzada en forma irracional y brutal, niega toda posibilidad de reconocer la condición humana del otro y nos acerca a la barbarie.
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Facebook: Lilia Silvia Vásquez
Fuentes López Guadalupe, 7 noviembre de 2015, sinEmbargo periodismo digital con rigor.