Un joven acapulqueño regresa emocionado con el autógrafo del piloto filandés Valtteri Bottas y se incorpora a la fila de aficionados que esperaban en la Fan Zone la firma del mexicano Esteban Gutiérrez, en sus últimos momentos con Ferrari y a la víspera de su regreso como piloto de Fórmula 1 ahora bajo el respaldo de la escudería Haas.
Él y su padre han seguido la Fórmula 1 en Austin, Texas y ahora en México. La mañana del sábado presenciaron las pruebas de calificación en el Autódromo Hermanos Rodríguez y por la tarde, acudieron a los autógrafos con los pilotos de Williams y Red Bull en el Bosque de Chapultepec.
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Otro veinteañero comparte discretamente a una pequeña aficionada al automovilismo que en su mochila guarda el autógrafo de Nico Rosberg, sin saber que un día después sería el campeón del GP de México.
La niña incrédula le pregunta ¿Cómo lo conseguiste? y el chico responde con cierta timidez que conoce desde hace tiempo a "Chacho" Lopez, el comentarista mexicano de Fox Sports. Él prefiere no mostrar su trofeo para evitar algún "inconveniente" entre tanta gente reunida a los pies del Castillo de Chapultepec.
Otro joven advierte que el brasileño Felipe Massa no firma artículos de Force India (tras las diferencias con Checo Pérez por el choque que sufrieron en el GP de Canadá hace dos años). La gente vuelta loca tratando de conseguir el autógrafo del piloto que marcó el récord de velocidad en pista durante las pruebas de clasificación en el Hermanos Rodríguez: 364 km/hr.
En Chapultepec se respira un ambiente familiar, los niños aprenden a cambiar la llanta de un monoplaza; los adultos intentan hacerlo en tiempo récord pero es imposible igualar la maniobra de los equipos profesionales en menos de tres segundos. Pero no importa, los aficionados disfrutan eso y más.
Los simuladores de movimiento que usan en programas de formación para pilotos de la Fórmula 1 terminaron por animar a los aficionados; filas y filas para experimentar instantes de gloria.
Los caballeros posan con las bellas edecanes para la foto del recuerdo; las señoras se quitan los celos y hacen lo mismo con los jóvenes más guapos de la Fan Zone. Nadie se enoja y todos comparten la buena vibra de un suceso histórico que ha rebasado las expectativas del mundo del automovilismo.
Los coches antiguos y modernos (de fabricantes y coleccionistas privados) comparten un mismo foro de exhibición. Red Bull y McLaren los más visitados al igual que los autos de Checo Pérez en Sauber y ahora en Force India; el orgullo de los mexicanos en un deporte peligroso y altamente competitivo.
Los fans de Ferrari presumen sus prendas; varios modelos originales, otros no tanto. La mayoría pendientes del piloto estrella Sebastián Vettel; la gran decepción del GP de México por abandonar la carrera tras problemas con el auto en la vuelta 52; y previamente Kimi Raikkonen en la vuelta 22. Ni modo, mejor suerte para el 2016.
La venta de los souvenirs como pan caliente; gorras y playeras inundaron la fan zone el día más emocionante de la carrera; todos vibraron con el himno nacional interpretado por los niños mixe,
celebraron el puntaje de Checo y el triunfo de Rosberg con su sombrero de charro y la botella de champán. Una postal inolvidable de este 2015.
México está necesitado de buenas noticias y sin duda la Fórmula 1 fue una bocanada de aire fresco en un año complicado. No se trata de minimizar los problemas ni tampoco de olvidar los errores gubernamentales que han provocado una debacle social y económica pero hay que darle cabida a los hechos que mejoran temporalmente el ánimo del país y su imagen ante el mundo; ojala así fuera siempre.
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