Un diagnóstico equivocado tiene a una mujer de 47 años con cáncer de mama etapa 2; la bolita de grasa en su seno izquierdo parecía insignificante en el ultrasonido que interpretó una ginecóloga particular.
Conforme pasaron los meses las molestias aparecieron y creció la sospecha de que había algo más que grasa en su pecho. La última mastografía confirmó que el cáncer avanzaba y era necesario entrar a la primera etapa de la quimioterapia.
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Para cualquier mujer la noticia puede ser devastadora y peor aún en una madre soltera con una pequeña de dos años de edad. Afortunadamente su familia decidió acompañarla en la batalla médica y emocional; un factor indispensable para almacenar fuerzas.
El médico abrió esperanzas de que el tratamiento concluya con éxito; le pidió cambiar las dudas y el miedo por la fe y el optimismo. Esta semana comenzó su lucha contra el cáncer de mama y aunque no será fácil tampoco prefiere pensar en imposibles.
El cáncer de mama, primer lugar de mortalidad en mujeres mayores a 25 años, le puede ocurrir a cualquiera; no respeta clases sociales ni edades.
En los últimos años las campañas de concientización han enfocado el mensaje en que: El cáncer de mama detectado a tiempo es curable pero lamentablemente el 52% de los diagnósticos se realiza en etapas tardías.
La autoexploración es el primer paso; quizá por falta de tiempo o pudor no nos hemos acostumbrado a observar y sentir los senos una vez concluido el periodo menstrual. Sería importante que las mamás enseñen a sus hijas adolescentes esta rutina preventiva.
Los nutriólogos recomiendan cuidar la alimentación desde temprana edad. En la etapa adulta cambiar los hábitos no es tarea sencilla pero incluir frutas, verduras y cereales, son un buen principio. Y aunque suene reiterativo, una caminata de 20 minutos al día y la reducción de alcohol y cigarro aporta mejores resultados a la salud femenina.
A la par de las campañas de prevención e información médica hace falta una mayor cultura en temas de salud dentro de las empresas.
Según datos de la fundación Edificando Vidas, 4 de cada 10 mujeres con cáncer de mama fueron víctimas de discriminación laboral en 2013; es decir el patrón prefiere despedir a la trabajadora antes que asumir el costo de la incapacidad médica. En los casos más difíciles, hay mujeres que enfrentan su enfermedad sin seguridad social y en la medida que el cáncer avanza resulta más costoso y difícil de atender.
En México, aún subsisten empresas que asocian el embarazo con improductividad y a su regreso laboral, las mamás son despedidas injustamente; lo mismo sucede con la mujer que enfrenta un cáncer mamario, su empresa le da la espalda en el momento más crítico de su vida. Por supuesto, las preocupaciones económicas generan más ansiedad, desánimo y bien es sabido que el estrés complica el proceso de recuperación de la paciente.
Por eso creo que la conmemoración de la lucha contra el cáncer de mama debe traducirse en prevención pero sobre todo en garantizar el acceso a los servicios de salud de todas las mujeres y establecer como obligación, la flexibilidad laboral en favor de las trabajadoras que sufran principalmente esta enfermedad.
Señores y señoras legisladores valdría la pena un vistazo a la Ley Federal del Trabajo para revisar si el marco legal propicia o no la protección de las mujeres con este padecimiento.
El moño rosa en las solapas de sus sacos luce muy bien en este mes pero sus acciones mandarían un mejor mensaje a la sociedad, respecto a que México es un país preocupado y ocupado en la salud y el respeto a los derechos de sus mujeres.
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