Sólo de algo en este momento podemos estar seguros los habitantes de Puebla, esto es, de la creciente ola de inseguridad, traducida en feminicidios, secuestros, asaltos, robo a casa habitación, levantones y todo aquello que las autoridades suelen denominar casos aislados.
Ninguna solución ha logrado el flamante Secretario de Seguridad Pública Jesús Rodríguez Almeida, con citar a Consejo Estatal de Seguridad Pública a media noche, y exigir cada vez más a quienes integran dicho consejo, tampoco se consigue nada minimizando los hechos, encubriendo los eventos criminales e ingresando a prisión chivos expiatorios.
Más artículos del autor
La seguridad pública es una actividad entregada al estado, sin embargo en Puebla esta labor se ejerce básicamente en perjuicio de la sociedad y se desarrolla por vía retenes haciéndonos creer que la “millonaria” remodelación a las ya existentes casetas de vigilancia establecidas en algunas colonias disminuirá por si solo la serie de eventos delictivos que azotan el estado.
Es un secreto a voces, los verdaderos delincuentes son los agentes policiacos que laboran de la mano de los criminales, es decir, aquellos que en la esquina que se les place instalan un retén para robar al ciudadano, esos que realizan falsos operativos a distancia de la institución bancaria donde es asaltado el cuentahabiente o los que aparentan rondines detrás de la manzana donde se ubica la casa habitación en la que se estaá verificando un robo.
Es un mito que exista una policía de proximidad social, pues ésta se encarga tan solo de cobrar cuotas en las casetas de fraccionamientos lujosos y de estafar al vendedor ambulante. El supuesto 066, no es un número de emergencia y respuesta inmediata, atiende desde esta central un grupo de burócratas que no tienen el mínimo conocimiento psicológico para orientar al agraviado, desconocen por completo lo que representa la verdadera atención al ciudadano urgido de apoyo.
Desde el Consejo Estatal de Seguridad Pública, se agotan los discursos las “estrategias”, olvidando los sedicentes conocedores de seguridad que la teoría es una y la práctica es otra, que en las colonias marginadas por el alcalde capitalino no sólo se refugia la miseria y desesperanza, sino por demás, se estructuran y planean muchos eventos delictivos.
Hoy los poblanos se sienten verdaderamente desprotegidos por lo que se está convirtiendo en una constante, esto es, el homicidio de género. La figura femenina se advierte desprotegida y el estado no hace nada, en sentido opuesto se resiste a emitir una alerta de protección y desde luego a implementar mecanismos de prevención y respeto, aspecto éste que debe tener inicio en escuelas, universidades, facultades como un primer paso, no hacerlo puede traer consecuencias graves en la figura de un gobernante en el que se aprecian ya sus pensamientos fuera de Puebla, pues aun cuando recientemente pretendió el doctor Rafael Moreno Valle y su esposa darse una ducha de pueblo en el teatro metropolitano con motivo del concierto que ofreciera el cantante Julio Iglesias, sin embargo, la propia primera dama pudo advertir cierto rechazo cuando pretendió obsequiar boletos a algunos ciudadanos ya que aun cuando le fueron aceptados sus obsequios algunos poblanos optaron por no sentarse en un área cercana al gobernante estatal, sino permanecer en asientos que incluso les impedían visión hacia el contenté, es decir el aparente acto de cortesía fue objeto de rechazo.
La sociedad está molesta, mandos medios e inferiores acosan la economía y seguridad de los poblanos, las mujeres se han vuelto un vulnerable blanco de la delincuencia y la barbarie, urge implementar alerta de género. Las cárceles se están llenando de presos políticos y la delincuencia opera con la anuencia de los responsables de la seguridad pública.
Jurídico_rangel@hotmail.com