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OPINIÓN

El Grito del 15: Libertad o dictadura…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Septiembre 14, 2015

Llegamos a la semana más significativa del mes patrio. Antes era motivo de festejo y de algunos excesos por parte de uno que otro alcoholizado. Junto con el Informe, era el segundo momento del gobernante. También de la sociedad. Pero hoy la situación es muy distinta. La ciudadanía se ha convertido en el centro de una feroz disputa. Roto el consenso en torno al Presidente, como lo reflejan las encuestas de un año a la fecha, los tiempos de la sucesión presidencial se adelantaron con todo lo que eso significa. No importa que eviten el tema o que de plano lo nieguen. Los que aspiran al 2018 están en plena carrera presidencial. Pero también los que empujan para derribar a Peña Nieto. ¿De verdad creen que los gritos exigiendo que se vaya, que renuncie o que se le juzgue carecen de interés por el poder? No se intenta tirar a un Presidente como si fuese un pasatiempo…

La cosa estuvo muy clara desde el principio, al menos en el ámbito del análisis político. Los normalistas se habían apoderado del quinto autobús que se presume llevaba un cargamento de droga y eso desencadenó la tragedia. También se supo que entre ellos iban algunos integrantes de una banda rival de los de Iguala y falta determinar si hacerlo fue casualidad o bajo encargo. En todo caso, la mayoría de los estudiantes habrían sido usados como fachada y parapeto. Muy lejos de la imagen de ‘Crimen de Estado’, quedaron en medio de una confrontación de dos facciones dispuestas a todo. ¿Por qué la investigación se decantó por otros rumbos, según se desprende de lo dicho por el GIEI? Habrían evitado los señalamientos de “Fue el Estado”. La duda corroe y mucho…

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El Presidente y la ‘Tríada’ abordaron mal el asunto, junto con los escándalos, y todo se agravó. Hasta desoyeron la sugerencia de Krauze, en el sentido de disculparse. ¿Error de los asesores o de quien tomó la decisión? Ya no importa. Los golpistas exigieron su renuncia. Con las conclusiones del GIEI, el panorama se ensombreció…

“El golpismo por vía ‘ciudadana’…”

Cuando en un país no pasa nada, pasa todo. Hay que aclarar si hubo responsabilidad en instancias federales (SEDENA, PF, PGR) pero con deseo de justicia. Debilitar o demoler instituciones beneficia principalmente a la delincuencia organizada y a los dictadores. A sus partidarios les importa poco la justicia. La tragedia es la ocasión para desestabilizar y derribar a un gobierno. Dicen estar con las causas ciudadanas pero en realidad las usan para sembrar discordias. Problemas no resueltos son banderas de lucha y no buscan solucionarlos sino generar una escalada por el poder. Para ellos o para otro. Es la técnica golpista por vía ‘ciudadana’…

Es la hora de los deslindes. ¿Queremos un México en paz o desgarrado por la violencia delictiva, el populismo o la tecnocracia? En pos del poder o intentando sostener una dictadura, presentan un signo: las rupturas. Son producto del odio. Vean a Venezuela, donde el tejido social se encuentra deshecho por las locuras de su gobernante. Observen a España, en riesgo de fracturarse su unidad nacional. Se usa el sistema judicial contra los adversarios o violentar la Constitución. Son versiones globalizadas del fascismo y de coincidencia de los extremos. En el caso venezolano es evidente la similitud entre las huestes chavistas y las fuerzas de choque fascistas, hitlerianas o rojas. Les recuerdo que Stalin veía filmaciones de los nazis para inspirarse (sí, leyeron bien)…

“Sansón en el templo de los filisteos…”

Apostar a las fracturas sociales es dar golpes de marro en la propia casa. En Venezuela, España y México, alguien juega a ‘Sansón en el templo de los filisteos’ y les recuerdo cómo terminó la historia: Sansón acabó con sus enemigos pero ahí murió también. En los tres casos, las causas ciudadanas son sólo parte del discurso o de plano se dejan de lado. El objetivo es la ruptura…

Asumir de verdad lo ciudadano implicaría privilegiar el diálogo y los acuerdos. No las discordias. En México, las decisiones del Presidente y el golpismo condujeron a la ruptura del consenso y a instrumentalizar el hartazgo. Pero las encuestas registran que los candidatos independientes no tienen una posición sólida, lo que apunta a que el electorado espera una mejor propuesta partidista. De no ser así, se decantará por una opción que emerja de ella misma…

La pérdida del consenso proviene del retiro de la confianza y la credibilidad por parte de la ciudadanía. El Presidente no puede evadir su responsabilidad y urge las recupere. Sus malas decisiones fortalecieron al golpismo y dado el informe del GIEI sobre lo ocurrido en Iguala, debe proceder con las sanciones a que haya lugar. Lo peor sería no hacerlo…

Prevenidos de que la protesta violenta les llevaría al choque con las autoridades o con la opinión pública, algunos llamaron a no ir al zócalo capitalino el 15 de septiembre para deslegitimarlo y acentuaron su presencia en redes sociales pidiendo la renuncia. Van por convertirlas en la nueva plaza pública virtual y dejar hablando solo al Presidente. Los más radicales persisten en tomar las calles hasta el día 26, cuando se cumpla un año del caso Iguala. De haber sido motivo de encuentro, el Grito de Independencia sería señal de una profunda ruptura social. Llama la atención que teniendo un proceso desestabilizador, con los cambios Osorio Chong se aliste para una confrontación en su propio Partido. Ojalá no sea lo que estoy pensando…

“Un eco lejano…”

Corría el año de 1808 cuando hizo crisis la relación entre criollos y peninsulares. España se convulsionaba por la ocupación francesa y las Cortes se celebraron en Cádiz. Como en Europa, se acostumbraban las reuniones en sociedades de pensamiento de corte social y literario. Los criollos las usaron para conspirar y forcejear por el control de los cabildos…

Entre 1808 y 1810, se encaminaron a fundar una sociedad secreta con vistas a lograr la independencia, que terminó llamándose ‘Los Guadalupes’. Los líderes insurgentes fueron criollos, excepto Morelos que era negroide. Al no tomar Hidalgo la Capital, los criollos constituyeron el grupo secreto al modo de un ‘aparato de inteligencia’ que orientaba al movimiento armado. Al morir Hidalgo y Morelos, el mando militar y ‘Los Guadalupes’ giraron en torno a Ignacio López Rayón que carecía del liderazgo necesario. La mayoría de los independentistas o formaron parte de la sociedad secreta o mantenían vínculos…

En la periferia de ‘Los Guadalupes’ actuaba ‘La Güera Rodríguez’ cuando un punto de reunión era la Iglesia de La Profesa, donde purgaba una pena de la Inquisición un joven militar llamado Agustín de Iturbide. Ella fue quien los convenció de confiarle la misión. Parte de la élite criolla había sucumbido a sus encantos amatorios, igual que algún joven sacerdote. Pero ella prefería a Agustín. Al principio opositor al movimiento, consumó la independencia en 1821. Al llegar triunfante a la Capital, Iturbide recibió un mensaje de la señora, disgustada porque el desfile no iba a pasar por su casa. No había ni qué discutir: Agustín modificó la ruta y al pasar por su balcón a todos quedó claro a quién dedicaba la hazaña…

Fue un amor clandestino pero profundo. Al morir Iturbide, algo se rompió dentro de sí y ya no pudo ser la misma. Abandonó su vida disipada y sostuvo a muchas viudas de la independencia. Terminó vistiendo el hábito de la Tercera Orden y rezando el Rosario junto a la ventana desde cuyo balcón había visto pasar a su siempre amado Agustín. Hasta que tuvo lugar el último latido…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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