Jamás imaginé que los poblanos pudiésemos llegar a ser gobernados bajo el principio que pone en acción a esta ley.
Caprichosa, grotesca, sin tomar en cuenta a la lógica común y a los efectos que en los ciudadanos pudiese despertar; antidemocrática por esencia, cosa no rara en esta gestión de gobierno. Impensable por emanar de alguien que aspira a ser candidato presidencial. Inmoral ya que pasa sobre las normas éticas que deben regular la acción política.
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Con estos calificativos podríamos referirnos a la llamada "Ley Antibronco" recientemente aprobada por el Congreso poblano, en una sesión realizada a puerta cerrada, sin debate público, haciendo oídos sordos a los reclamos de los ciudadanos interesados en ampliar el espectro político y quitar la hegemonía a los partidos políticos infestados de personajes corruptos, que han hecho de la política un "modus vivendi" plagado de inmoralidad y desfachatez.
Ley votada por unos cuantos diputados dependientes del amo pero inservibles a quienes les eligieron, con una dudosa oposición de priistas que por conveniencia decidieron hacerlo así, mostrando una "supuesta" inconformidad ante los excesos del ejecutivo local, pero sin atreverse a encabezar una demanda por inconstitucionalidad para evitar la aplicación de esta ley... ¿usted cree que llegarán a hacerlo?
Quién con sentido común puede aceptar que un candidato emanado de la ciudadanía, con recursos económicos propios o de particulares amigos pueda en 20 días reunir 130 mil firmas y además llevar a los firmantes ante la autoridad electoral, cosa que para los propios partidos que cuentan con recursos públicos, con estructuras de gobierno ya sea municipal, estatal y federal, sería imposible.
No cabe duda que en Puebla estamos viviendo bajo un régimen de excepción que ha hecho del capricho personal un estilo de gobernar, que ha logrado generar el rechazo de la mayoría de los poblanos.
Al Metrobus, a la ruedota de la fortuna, al costosísimo Museo barroco, a la pavimentación de calles sin necesidad de hacerlo, a fiestas fastuosas imperiales, al cierre de las centros de verificación, a los operativos policiacos, a la imposición sobre los propios panistas, a la enorme cantidad de presos políticos, y muchas cosas más, habrá que agregar la ley antibronco, debiendo resistir por un poco de tiempo más todas estas acciones de gobierno guiadas por el principio de la ley de Herodes.