Después que la secretaría de Gobernación volvió a suprimir, arbitraria, abusiva e ilegalmente, el libre paso de transeúntes y automóviles en la avenida Bucareli, durante cuatro meses y medio, con el Muro Metálico, con que acostumbra impedir el tránsito de manifestantes, por fin, decidió abrir esa importante vialidad.
El 26 de marzo, un grupo compuesto aproximadamente por 300 integrantes del Movimiento Antorcha Campesina trató de llegar al edificio de la secretaría de Gobernación para pedir vivienda y exigir, al estilo Ayotzinapa, la presentación con vida de un antorchista desaparecido desde hace varios meses.
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Como un batallón de la policía federal los contuvo en la esquina de Bucareli y Atenas, decidieron plantarse durante 135 días en ese lugar. Donde permanecieron hasta el 8 de agosto, sin que ninguna de sus demandas fuera resuelta. Ocasionando el cierre de más de 200 establecimientos comerciales y la pérdida de mil 75 empleos y 350 millones de pesos.
Este plantón superó, en duración, al efectuado por Andrés Manuel López Obrador en la avenida Paseo de la Reforma (desde la avenida Juárez hasta el bosque de Chapultepec) con la finalidad de protestar por el supuesto robo de la Presidencia de la República, que, según él, le ocasionó la mafia en el poder.
Así como en la frontera de las extintas repúblicas Democrática Alemana (RDA) y Federal Alemana (RFA) se construyó el Muro de Berlín, que durante 28 años (de agosto 13 de 1961 a noviembre 10 de 1989) tuvo la función de impedir que los alemanes orientales huyeran a la Alemania occidental, la Secretaría de Gobernación, desde hace 14 años (de 2001 a 2015) dispone de un infranqueable Muro Metálico que cotidianamente utiliza para evitar que los manifestantes que desean plantear demandas sociales o políticas -procedentes o improcedentes-, irrumpan en la zona de confort del titular -en turno- de esa dependencia del gobierno federal, que por mandato de ley tiene la encomienda de “Conducir, en el ámbito de su competencia, las relaciones políticas del Poder Ejecutivo con los partidos y agrupaciones nacionales, (y) con las organizaciones sociales…”
Ambos muros se erigieron para impedir arbitrariamente el libre paso de personas.
Desde el sexenio de Vicente Fox, hasta el tiempo transcurrido del mandato de Enrique Peña, todos los secretarios de Gobernación, desde Santiago Creel Miranda hasta Miguel Ángel Osorio Chong, pasando por Carlos Abascal, Francisco Ramírez Acuña, Juan Camilo Mouriño, Fernando Gómez Mont, Francisco Blake Mora y Alejandro Poiré, se han refugiado tras el muro de vallas metálicas instalado en las calles de Bucareli, Abraham González, Atenas, General Prim y Emilio Dondé, que circundan el edificio de la secretaria de Gobernación.
En ese lapso, decenas de establecimientos comerciales se vieron obligados a suspender definitivamente sus actividades porque entraron en quiebra financiera. Habiéndose perdido, además, infinidad de empleos por ese motivo.
Debido a la falta de clientes, una conocida distribuidora de automóviles, de marca americana, cerró sus puertas, perdiéndose alrededor de 200 empleos. Lo mismo sucedió con un negocio de venta y alquiler de maquinaria industrial. Una sucursal de una de las instituciones bancarias más importantes del país, ha visto disminuidas sus actividades financieras porque muchos clientes emigraron a otras sucursales.
Con la implantación de ese ilegal y arbitrario Muro Metálico, la Secretaría de Gobernación, ha violado cotidianamente el derecho humano y la garantía individual de libre tránsito que estipula la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, de millares de personas que tienen necesidad de transitar diariamente por esa zona caminando, en automóvil o transporte público de pasajeros. Los empleados de la Segob batallan para traspasar ese férreo obstáculo y llegar a tiempo a su trabajo.
En las primeras semanas del gobierno de Vicente Fox, siendo secretario de Gobernación Santiago Creel Miranda, se erigió el Muro Metálico de esa secretaría. En tanto el Muro de Berlín impidió el éxodo de alemanes occidentales a la Alemania oriental, el muro mexicano evitó que los integrantes de la CNTE llegaran hasta la puerta del palacio de Cobián a pedir a Creel la expulsión de Elba Esther Gordillo del comité ejecutivo del sindicato magisterial. Ese impedimento se aplicó también a diversos grupos, entre ellos al de Antorcha Campesina.
Poco después la prohibición de protestar frente a la Secretaría de Gobernación, se hizo extensiva a quienes, machete en mano, se opusieron a la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en el poblado de San Salvador Atenco.
Durante el gobierno de Felipe Calderón, las manifestaciones de protesta se multiplicaron y ello obligó al reforzamiento del Muro de la Secretaría de Gobernación. Era necesario evitar que los inconformes sociales, con sus imprescindibles gritos de batalla y sus violentas arremetidas, interrumpieran la tranquilidad de los cinco secretarios de Gobernación que sirvieron al presidente Calderón.
A consecuencia de la extinción de la empresa eléctrica Luz y Fuerza del Centro, 42 mil trabajadores, miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas, que perdieron sus empleos, acompañados de varios millares de jubilados, se incorporaron a la ola de las cotidianas manifestaciones públicas.
Apenas llegaron Enrique Peña Nieto a ocupar la Presidencia de la República y Miguel Ángel Osorio Chong a la Secretaría de Gobernación las protestas sociales se intensificaron. Al darse a conocer la reforma educativa se formó la mancuerna CNTE-SME, por lo que las marchas y plantones en las inmediaciones del feudo de Osorio Chong se incrementaron y radicalizaron.
La respuesta del exgobernador hidalguense no se hizo esperar. El Muro Metálico de la Secretaría de Gobernación, adquirió mayor fortaleza y más altura, para evitar que los inconformes sociales se cuelen a la parcela de poder del secretario Osorio Chong y los elementos de la policía federal que custodian la zona se multiplicaron.
La cerrazón con que han procedido el presidente Peña Nieto y el secretario Osorio Chong a lo largo de tres años no puede continuar. En un país democrático, como se presume que es México, el gobierno está obligado a escuchar insoslayablemente las voces de la disidencia política.
El bloqueo de las calles aledañas a la Segob ha devastado las actividades comerciales de esa zona, ocasionando cuantiosas pérdidas económicas y de empleos, debido a la indiferencia, irresponsabilidad, cobardía y pusilaminidad del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y del jefe del Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mencera Espinosa.
Nota de última hora:
El espacio vial que desocuparon los integrantes de Antorcha Campesina, fue ocupado poco después por manifestantes procedentes del estado de Tlaxcala, por lo que la Secretaría de Gobernación decidió cerrar nuevamente la avenida Bucareli con su Muro Metálico. Sin importarle que las pérdidas económicas y el desempleo continúe incrementándose en esa devastada zona de la ciudad de México.
Excélsior (9 de agosto de 2015)
El Universal (9 de agosto de 2015)