Explorando el origen del SNTE y de su componente la CNTE, se identifica el génisis de una tendencia que hoy se presenta como si fuera inexpugnable al entendimiento y que coloca a unos y a otros como paladines o como villanos según sea el momento histórico que se viva; sin embargo, responde a la misma lógica y si se analiza con calma pueden distinguir aspectos muy importantes para hacerla inteligible.
En el marco del corporativismo de la presidencia de Cárdenas, ya con la CTM y la CNC en funcionamiento, había que incorporar a los maestros como pieza estratégica en la difusión de un modelo de nación pretendida y desde luego en la promoción de votos. Por acuerdo, corrientes alineadas al gobierno y aquellas identificadas como disidentes convienen formar parte de un mismo sindicato, que aunque declarado como sindicato único por Ávila Camacho, contiene latentes grupos con diversas tendencias, entre ellas la comunista. Por supuesto, todo esto en estrecha relación con la creación de la SEP en 1921 y su proceso de negociación y fortalecimiento posterior.
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Lo que hoy se atestigua en el “campo de la educación” parecería que responde más a dimensiones como la social, económica y política que a la propiamente educativa; aun cuando la educación no se puede sustraer de estas dimensiones, en sus procesos tendría requerimientos propios. Muestra de lo anterior es el carácter de la “reforma educativa” promovida por el actual gobierno.
En este texto quisiera dejar en claro que para aproximarnos a lo que sucede con la educación en nuestro País, es necesario distinguir al grupo que representa a los sindicatos o fracciones de éstos y a quienes profesan una vocación educativa: profesores y otros agentes como administradores y apoyos de los diversos procesos que se realizan en una tarea como la educativa.
Tal como sucede en otras esferas, los representantes no representan sino a sus propios intereses de grupo, hoy, el sindicato no representa a los profesores y está dispuesto a realizar lo que sea necesario para salvaguardar sus privilegios; incluso evidenciar el uso de éstos como moneda de cambio o carne de cañón. Líderes lejanos a quienes entregan sus cuotas para sostenerlos y que en la mesa de la negociación y reparto de canonjías comparten el mismo lenguaje que aquellos que representan al gobierno en turno.
Si de por sí es preocupante la opinión que la sociedad actual tiene del profesor, es más preocupante el que profesores honestos y auténticos, en medio de la confusión provocada por la guerra de discursos, sostengan una postura que identifican con “lucha” por sus derechos; sería grandioso que estos verdaderos profesores estuvieran en lucha por el ejercicio libre de sus derechos, no solo los laborales sino de sus derechos humanos, confrontando a aquellos que se los niegan, incluidos tanto aquellos “líderes” que dicen representarlos, como a los funcionarios que respondiendo a tendencias gubernamentales, nos condenan a la ignorancia y los colocan como los villanos de la película... “Ni a quién irle” “Tan malo el pinto como el colorado”.
En la misa línea, hay que decir que la represión hacia los profesores no viene solo de la fuerza pública sino desde el propio sindicato que dice representarlos. La violencia y barbarie evidenciada con las imágenes que mostraron, en días pasados, la agresión física y moral ejercida sobre personas que pretendían realizar los exámenes, no es exclusiva ni fortuita, es aplicable a todo aquel que al no estar a favor, automáticamente y según ellos, están en contra, de las decisiones de grupo, en contra de su “lucha” popular. ¿Qué exagero? Posiblemente pero les invito a que vivan la experiencia de la realidad de profesores que queriendo tener una vida digna y desempeñarse como educadores verdaderos, enfrentan esa realidad que no por permanecer oculta a la opinión pública deja de poner a prueba su vocación y dignidad cada día y que tienen que soportar por pura necesidad.
Definitivamente mi solidaridad y admiración para los profesores, no así para los cómplices pintos o colorados, de un sistema que se alimenta de la ignorancia y el salvajismo.
El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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