Luego de que el gobierno federal diera marcha atrás a su anuncio de suspensión de la evaluación, horas antes de las elecciones del 7 de junio y, que unos días después el propio Emilio Chuayffet señalara que “llueve o truene” las pruebas se realizarían, la SEP ratificó que los días 20, 21 y 22 de junio se aplicarían los exámenes para el Concurso de Oposición para cargos de promoción en preescolar, primaria, secundaria, educación física y especial en donde participarían más de 48 mil 674 candidatos.
En respuesta, los dirigentes de la sección 22 de la CNTE, recrudecieron sus amagos y amenazan con tomar las sedes donde se aplicarán las pruebas; en Michoacán, los maestros tomarían los planteles de nivel medio superior, en tanto que en Guerrero este viernes se definirán las acciones a tomar para impedir la evaluación. En el Distrito Federal anunciaron que solo se harán mítines informativos en los sitios donde se apliquen las pruebas.
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación, iniciará este lunes el análisis de la legalidad de la Reforma Educativa y la evaluación magisterial a pesar de los alegatos presentados por los maestros disidentes que mencionan que estas medidas atentan contra sus derechos humanos. En su alegato, los disidentes alegan que los exámenes les generan una afectación ya que se contempla su cese, si es que no aprueban hasta en tres ocasiones las evaluaciones a las que son sometidos, lo que atenta, desde su punto de vista en contra de diversos preceptos constitucionales.
Los ministros del máximo tribunal del país, estarán analizando el proyecto presentado por el ministro Fernando Franco González Salas, quien a su vez estaría proponiendo descartar los 26 amparos que se promovieron por parte de profesores a nivel nacional que alegaban esta inconstitucionalidad de la reforma como anteriormente comentamos. Sin embargo, la ponencia del magistrado Franco expresa sus razones y argumentos jurídicos por los cuales la reforma educativa y la evaluación magisterial se encuentran apegadas a la Carta Magna, así como a los Tratados Internacionales y que a su vez respetan a plenitud los derechos humanos de los maestros a nivel general.
Ahora bien, se han hecho análisis, argumentos y declaraciones con todo ello, pero preguntarnos… estamos Valorando esta Reforma Educativa, ahí es donde me parece que tendríamos que hacer un verdadero sentido reflexión. Para el Académico Chileno Sergio Martinic (2001), “las reformas plantean espacios de interacción entre el nivel central, los niveles intermedios y los centros educativos, a partir de los cuales se plantean visiones frente a las que se puede estar de acuerdo, en desacuerdo, o bien, permanecer indiferente y de ahí que se pueda estar a favor, en contra o al margen de ellas”. Algunas de estas visiones son concebidas como válidas por el nivel central y se intenta legitimarlas; pero también existen posturas detractoras que enfatizan otras visiones o bien, voces que llaman a ser cautelosos a la hora de implementar cambios profundos en el sistema educativo e insisten en poner sobre la mesa, las ideologías a la base de la propuesta de transformación.
Las reformas educativas son valoradas a partir de un espacio social que es el entorno sociocultural, económico y político en el cual se inserta el proceso educativo. En este sentido, la calidad educativa es una construcción social, históricamente determinada, cuya concepción obedece a condiciones económicas, políticas, culturales y sociales determinadas; de ahí que existan visiones que puedan ser hasta antagónicas a la hora de valorarlas.
Me parece que debemos de empezar con analizar y verificar esta calidad educativa que tiene nuestro país y así entonces valorar la propuesta que una Reforma Educativa, porque la calidad educativa tiene que ver con la coherencia de lo que se enseña y se aprende, con el grado de adecuación a las necesidades de aprendizaje, presentes y futuras, de los aprendices concretos, habida cuenta de sus circunstancias y expectativas particulares. La calidad de la educación exige contemplar, además, las características de los elementos que integran el sistema educativo: estudiantes, directivos, maestros, instalaciones, equipamiento y otros medios, sus objetivos, contenidos de la programación y tecnologías educativas; también los entornos socioeconómicos, culturales y políticos.
José Enrique Ortiz Rosas
Licenciado en Administración de Empresas y
Especialista en Administración Pública y Planeación Estratégica