Los aficionados crucificaron a Miguel 'Piojo' Herrera en las redes sociales por el rotundo fracaso en la Copa América 2015. Los seleccionados regresaron a casa con dos empates y una derrota. No hubo enemigo pequeño, solo exceso de confianza, promesas incumplidas y eternas excusas.
No conozco de técnicas, ni estrategias, solo entiendo que en el fútbol (principalmente europeo) hay equipos consolidados con entrenadores que acaparan reflectores por sus resultados en la cancha, sin protagonismos baratos.
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Desde que el 'Piojo' asumió las riendas del TRI, la figura del DT escaló con más fuerza en la esfera mediática; es uno de los personajes (no político) con mayor presencia pública en el país.
Las noticias del seleccionador mexicano han girado en torno a su forma de celebrar los goles, las participaciones recurrentes en eventos gubernamentales, programas deportivos, de entretenimiento y recientemente sus malos modos en ruedas de prensa.
También encontró tiempo para promover el turismo en Chiapas (por cierto con la Verde), abrir polémica en un comercial de televisión donde apareció con una especie en peligro de extinción y fue la imagen de un antiácido estomacal.
Por si fuera poco, su mamá participó en un concurso televisivo que tenía el propósito de encontrarle a su gemelo ¿? y su hija también ha sido noticia debido a las mentadas de madre (un día sí y el otro también) contra quienes han criticado a su padre.
Lo que sucedió el 7 de junio terminó por convencerme que los compromisos del 'Piojo' también son políticos. En casi todas sus entrevistas, intentó sin conseguirlo aminorar la sospecha de que la espontaneidad de sus tuits en favor del PVEM llevaron algo más que la simpatía partidaria.
Ya ni hablamos de su desinterés por cumplir a cabalidad el Código de Ética de la Femexfut, que establece en su artículo 7: “Independientemente de la ideología de las personas y del respeto que se les debe otorgar, todo el que esté sujeto a la aplicación de este Código de Ética deberá mantener una posición neutral ante asuntos de carácter religioso y político”.
En esta 'piojomanía' el Museo de Cera de la Ciudad de México incluyó su figura al lado de otros grandes del fútbol mexicano como Cuauhtémoc Blanco y Hugo Sánchez. En ese evento inclusive declaró: "No he llegado a lo que uno quiere, que es entregar resultados de gran magnitud, que sean realmente trascendentales" y por supuesto que la afición confía en que así sea.
Insisto, no soy analista sino una aficionada más que se pregunta ¿Qué tanto daño puede causar a la selección nacional que el DT dedique más tiempo a cuidar su imagen pública en vez de sentarse a trabajar en lo verdaderamente importante?
¿Dé que sirve tener un técnico presente en todos lados y ausente en la conformación de un equipo competitivo, que sea capaz de avanzar en las etapas de los diferentes torneos y construir el camino para alcanzar un título internacional?
¿Será verdad que el aficionado mexicano y la prensa están acostumbrados a que el seleccionador sea el "bufón" de la fiesta? ¿Y qué pasaría si algún día, el técnico nacional fuera una persona que odie los reflectores y los escándalos pero exitoso en su encomienda? ¿Acaso sería boicoteado por salirse del molde?
Si México cae súbitamente en la Copa Oro, el futuro de Miguel Herrera podría tambalearse; no es casualidad que los comentaristas de Televisa y TV Azteca hayan despotricado en el último juego contra Ecuador; tal vez ya recibieron instrucciones supremas de meterle presión pública.
Más allá de que el fútbol sea el escaparate perfecto a los problemas nacionales; es el deporte masivo por excelencia y los niños mexicanos ven en los jugadores figuras de éxito, modelos a seguir, ídolos terrenales.
Cientos de aficionados sufren la camiseta nacional y vibran desde partidos amistosos hasta mundialistas; lo menos que esperan en 90 minutos de juego es observar un equipo entregado y certero; no bastan las buenas intenciones, los partidos se ganan con goles.
Lamentablemente el entramado de intereses económicos que involucran a directivos del fútbol y dueños de televisoras nunca dejarán de exprimir la imagen del DT sin importar quien sea, ni las reiteradas eliminaciones de todos lados. Ese es el amargo destino de una posición altamente lucrativa.
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