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OPINIÓN

Los saldos de la elección, una interpretación

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Martes, Junio 9, 2015

Y por Paco Baeza

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Con el 99% de las boletas escrutadas y amén de las impugnaciones, que siempre hay, el PRI-PVEM ganará la Elección en Puebla con el 35% de los votos y se adjudicará 8-9 Distritos, dependiendo del resultado final en el 11. El PAN terminará en un lejano segundo puesto, con el 28% de los votos y 7-8 Distritos, lo que confirmará el revés para el PAN.

El resultado para el morenovallismo, cuya maquinaria electoral parecía implacable, se debió a una falla de origen en su estructura: que el Gobernador aún no ha decidido quiénes serán sus candidatos en 2016 y 2018. La incertidumbre ocasionó una ruptura en el grupo compacto del Gobernador. Cada uno de los aspirantes se ocupó de sus propios intereses, procurando entregarle los mejores resultados, y se olvidó de los intereses grupales. Se relajaron. Ninguno imaginó que esa actitud les costaría la Elección; todo lo contrario, supusieron que, por pura inercia, de cualquier modo, se alcanzaría el triunfo.

De los delfines del gobernador, dos salieron especialmente golpeados: Tony Gali y José Cabalán Macari. El primero no ha podido sacarle rédito político a la estructura del Ayuntamiento, donde su gestión requiere mayor impacto político; y el segundo tuvo que buscar posicionamiento como candidato a Diputado suplente en el Distrito 12 luego de que tampoco aprovechara el escaparate que le ofrecía la Secretaría más mediática, la de Infraestructura. Precisamente, el largo viaje de Cabalán – de la Secretaría a la suplencia y todas las maromas que dio – es un recordatorio de que el Gobernador aún no ha decidido quien le sustituirá en Casa Puebla. Ambos, Tony y Cabalán, reprobaron en la Elección.

Parecería que el gran derrotado es Eukid Castañón, el principal operador político del Gobernador y responsable final de los triunfos y de las derrotas; sin embargo, Eukid esquiva el golpe: primero, porque la responsabilidad de la derrota es compartida – compartida con Tony y con Cabalán, con las estructuras intermedias, muchas de ellas de reciente adquisición, y las estructuras externas, de dudosa lealtad; o con el panismo tradicional – y, segundo, porque, a pesar del resultado adverso, él tiene garantizado un curul en el Congreso, donde será un activo insustituible de cara a la Elección presidencial de 2018. La campaña, eso sí, lo desgastó mediáticamente.

Otros que se relajaron fueron los panistas tradicionales, empeñados en una huelga de “votos caídos”. Si el Gobernador entiende que debe contar con ellos para los siguientes procesos, la ‘huelga’ habrá valido la pena; si entiende que son corresponsables de la derrota, los espacios, para ellos, seguirán cerrados.

Del resultado, el Gobernador deberá sacar conclusiones. No es una derrota contundente, no lo deja en la lona ni mucho menos; pero le obliga a rectificar. Los Partidos tradicionales, representativos de sociedades homogéneas, han sido superados; su lugar ha sido ocupado por estructuras transpartidistas, características de sociedades heterogéneas, plurales y dinámicas. Por ejemplo, el morenovallismo. Pero incluso éstas estructuras deben tender al diálogo y a los acuerdos antes que a la confrontación. El morenovallismo, pues, deberá abrir espacios si no quiere, un día, verse desgarrado desde dentro por quienes se sientan abandonados y, desde fuera, por quienes traten de aprovecharse de su fragmentación.

La relajación de las estructuras morenovallistas abrió espacios y las estructuras del PRI los ocuparon uno a uno. En principio, esto no debía ocurrir: existían acuerdos para repartirse, entre PAN y PRI-PVEM, los Distritos poblanos, a razón de 12-4 ó 10-6 y mantener la paz hasta la siguiente Elección.

Para muestra, la conversación – sí “conversación” es el término adecuado – entre Fernando Morales y Juan Carlos Natale. Independientemente de los motivos que tuviera Juan Carlos, a quienes muchos consideran responsable de grabar y difundir la llamada del hijo de Melquiades Morales, el diálogo evidencia el acuerdo entre el Ejecutivo estatal y el PRI-PVEM que consistiría, según se entiende, en que la oposición abandonara a algunos de sus candidatos – “operara en contra”, dice ex dirigente verde – para allanar el camino de los candidatos oficialistas. En este caso, a Arminda García Escobar sobre Arely Ávlia. Traición, al fin; pero “no gratuita”: a cambio, el oficialismo haría lo mismo en algunos Distritos tradicionalmente tricolores; por ejemplo, los de Ajalpan, Atlixco o Izúcar de Matamoros. ¡En estos Distritos el PAN acumuló apenas el 12% de los votos!

Era un acuerdo agradable para ambas partes: para el PRI-PVEM porque le libraba de un enfrentamiento directo con el Ejecutivo estatal y le garantizaba unas cuantas victorias que ni el Presidente ni Manlio Fabio Beltrones podrían capitalizar políticamente; y, para el PAN porque les evitaría un desgaste inútil.

 Sin embargo, en el último momento, el relajamiento en cuestión impulsó al PRI-PVEM a saltarse el acuerdo y pelear los Distritos más competidos. En el estratégico Teziutlán, por ejemplo, las estructuras regionales se desviaron de la línea oficialista y, algunas con menos discreción que otras, se sumaron a la campaña de Nancy de la Sierra. Los Presidentes Municipales, los primeros. Por eso los llamó al orden Eukid, advirtiéndoles que, de no alinearse, se auditarían sus cuentas públicas. El ‘momentum’ no alcanzó a Nancy de la Sierra, pero el PRI-PVEM conquistó Huauchinango, Zacatlán, Tepeaca  y, por lo menos, los Distritos 6 y 12 de la capital. La de Tepeaca fue una derrota particularmente dolorosa: Mario Rincón perdió estrepitosamente con Alejandro Armenta, pero ganó el premio al candidato a Diputado Federal con más denuncias y sanciones del TEPJF, lo cual dice mucho de cuán importante era ganar el Distrito.

Si el de Tepeaca era importante, los Distritos capitalinos eran vitales. De los cuatro, el PAN ganó uno, el 9, por amplio margen; y el PRI ganó dos, el 6 y el 12. Entrarán al Congreso: Genoveva Huerta, Xitlalic Ceja y Víctor Giorgana; quién entre por el 11, si Angélica Ramírez o Graciela Palomares, está por definirse.

La pérdida de los Distritos capitalinos es un revés para Tony porque se supone que las estructuras de los ayuntamientos inciden en las campañas – máxime si el inquilino del Portal Hidalgo tiene aspiraciones electorales propias. En el Distrito 6 fue derrotado Xabi Albizuri, quien fuera Secretario Particular del Alcalde y debía operar para él desde San Lázaro.

En el distrito 12 fue derrotada la dupla Trauwitz-Cabalán. Cabalán fue un suplente extraordinario e hiperactivo. Se le vio mucho más cómodo haciendo campaña que justificando las obras del Gobierno del Estado. Sin embargo, falló en entregar resultados y, peor aún, quedó atrapado en un limbo político donde incluso su futuro inmediato es incierto y dependerá de lo que el Gobernador determine para él.

Así se entiende mejor que los golpes asestados a Gali y a Cabalán buscan afectar el control de la sucesión local por parte de Moreno Valle. Los hechos dirán si lo consiguieron.

Tanto a nivel nacional como local, la Elección la ganó el PRI, pero eso no significa que todos los priístas ganasen. No ganó, por ejemplo, Luis Videgaray, quien, en su empeño por sacar adelante la candidatura de Ivonne Álvarez, en Nuevo León, terminó por fracturar la estructura local. Una parte de ella arropó a El Bronco, quien arrasó. Tampoco Miguel Ángel Osorio Chong, quien llegó a la jornada electoral vapuleado por la negociación con la CNTE y salió vapuleado por el resultado de sus candidatos en Jalisco, donde MORENA arrebató al oficialismo once Distritos. Enrique Alfaro, de MC,  será el próximo Presidente Municipal de la emblemática Guadalajara, donde la mano del Yunque también pesó.

En Sonora, a pesar de enfrentar, a la vez, al PAN y a algunos sectores del PRI que abogaban por entregar la Entidad, se impuso Claudia Pavlovich. Su victoria acerca a Manlio Fabio al CEN del PRI. Como dirigente nacional del PRI, Manlio sería el candidato natural para las Elecciones de 2018. Pero habrá que ver qué opina el Presidente y su Grupo Compacto.

Ganaron, también, Ana Isabel Allende, quien entregó los mejores resultados posibles en uno de los escenarios donde el triunfo era más improbable y Jorge Estéfan Chidiac, quien arrasó en Izúcar. El ascenso o desplazamiento de Manlio Fabio podría “tirarla para arriba” o “para abajo”. Por lo pronto ya empezó el jaloneo dentro del PRI poblano porque sus detractores dicen que el mérito del resultado no es de ella.

Otro de los ganadores es el PVEM. En Puebla, uno grande. No por el número de votos recibidos que lo coloca, con menos del 5%, como la sexta fuerza política en la Entidad, sino porque una tercera parte de ellos se repartió entre los Distritos de la Capital. Sus votos fueron decisivos para ganar los Distritos 6 y 12, y para pelear el 11. En el ámbito nacional, el PVEM sale cargado de votos y de curules – pasa de 29, en la actual Legislatura, a 41-49, en la que viene. Y de denuncias y sanciones. Para su estrategia, el PVEM partió de que el fin justifica los medios. El Verde fue el protagonista de la Elección.

En fin, hay mucho que reflexionar, aprender y decidir, sobre el desenlace del domingo pasado. Entramos de lleno a la sucesión presidencial.

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