En este día del niño, en el que buena parte de los pequeños reciben atenciones, cariño, regalos, festejos, dulces y juguetes, existe una franja poblacional para quienes este día del niño pasa inadvertido: los niños y las niñas migrantes.
Poco se sabe de ellos, y solo cuando son noticia por el exceso de problemáticas que viven en algún momento del año, es cuando la sociedad mexicana voltea la mirada hacia ellos.
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Estos niñas y niños mexicanos conforman un grupo muy hetereogéneo con diferente edad, género, lugar de origen, etnia, organización familiar, escolaridad y niveles muy diferentes de autoestima.
Ellos se exponen o los exponen a situaciones de gran vulnerabilidad de tipo físico, psicológico o social, porque quieren reunirse con sus familiares ausentes que están en Estados Unidos, por el deseo de escapar de la violencia comunal y hasta familiar o los más grandecitos, pensando que podrán encontrar algún trabajo bien remunerado más allá de nuestras fronteras.
Todos los niños y niñas que van solos, pueden sufrir graves violaciones tanto a sus derechos humanos como a su integridad física: accidentes, heridas, deshidratación, anemia, maltrato psicológico o físico, ser sometidos o enganchados a redes de crimen organizado, explotación laboral y hasta sufrir las consecuencias de ser repatriado en el momento del cruce o después .
Aunque existen protocolos avalados por instancias internacionales, las autoridades migratorias, tanto de Estados Unidos como de México no están capacitados para aplicarlos correctamente. No saben o no quieren aplicar el principio de bienestar del menor, pues lo único que les interesa es regresarlos a su lugar de origen y entregar las estadísticas.
La situación se agrava cada vez más, ya que por el control que han establecido las autoridades migratorias estadounidenses, se han desviado a zonas más inseguras controlados por traficantes de personas, quienes “trafican” especialmente con los niños y las niñas migrantes.
Por otro lado, también están los niños y niñas migrantes indocumentados que transitan de un país a otro, que viven en otro escenario. Tal vez no tan cruel como los que pasan solos la “Frontera de Cristal“ como la nombró Carlos Fuentes, pero que su vida está ya marcada por el “no soy de aquí, ni de allá”.
Poco se sabe acerca de las formas en que les afecta a los menores mexicanos que atraviesan estas circunstancias y de las posibilidades institucionales para apoyarlos. Según Capps, (2007) hay aproximadamente cinco millones de niños que viven al menos con un padre indocumentado .
Una de las mayores preocupaciones es la interrupción parcial o definitiva de sus estudios. Sus trayectorias escolares se ven interrumpidas de manera continua y los alumnos migrantes parecen ser “invisibles”. Según Zúñiga y colaboradores (2010) cada año escolar, un número creciente de alumnos desaparecen después de las vacaciones en Estados Unidos, mientras que en las escuelas mexicanas, la mayoría de los maestros y directores nunca se percatan de que estudiaron al otro lado de la frontera.
Poco se sabe acerca de las formas en que les afecta a los menores mexicanos que atraviesan estas circunstancias y de las posibilidades institucionales para apoyarlos. Como afirma Felisa Ayala (2006) las familias migrantes suelen enfrentar un contexto de discriminación y hostilidad que afecta el proceso de aprendizaje de los hijos y que suele llevar al abandono total de la escuela.
Los investigadores tenemos la obligación moral de hacer visibles estas situaciones a través de estudios fundamentados. Todos los niños son el futuro de este país y vale la pena hacer más de lo necesario para apoyarles, en especial, a este grupo de niños y niñas altamente vulnerable.
Referencias:
Ayala Sánchez, F. (2003). “El contexto de la migración y los problemas educativos. El caso de la comunidad de Lagunillas Rayón en Puebla”, en: Aguilera, S (2006) La educación en Latinoamérica. La casa de la Ausencia. Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe, Contracorriente A.C.FLAPE Observatorio Ciudadano de la Educación A.C México
Capps, Randolph, Rosa María Castañeda, Ajay Cjaudry y Robert Santos (2007), Paying the Price: the Impact of Immigration Raids on America’s Children, Washington, DC, National Council of La Raza, The Urban Institute
Sánchez J. y Zúñiga V. (2010) Trayectoria de los alumnos Trasnacionales en México. Propuesta Intercultural de Atención Educativa Trayectorias. Volumen 12, num.30.Enero – Junio.