El día de hoy quiero compartir con ustedes una reflexión que realizamos estas dos últimas semanas, mis alumnos de finanzas y su servidor, analizando el desempeño de diferentes opciones de inversión o de ahorro en las actuales condiciones del mercado mexicano. Las conclusiones de esta reflexión son de importancia para las personas adultas como para los niños, considerando que como adultos debemos tener una cultura del ahorro, y también debemos enseñar a nuestros hijos la importancia éste en su formación.
Antes de seguir, debo confesar que de manera personal para el suscrito es muy difícil ahorrar y mucho más explicarle a mis familiares y alumnos el valor del ahorro, no porque viva pensando en el presente o gaste más de lo que gano, sino porque en mi niñez, adolescencia y época universitaria viví circunstancias que me enseñaron que ahorrar tiene costos de oportunidad muy alto. El propósito de la presente columna es brindar a ustedes un abanico de opciones sobre la cual pueda tomar mejores decisiones sobre el destino de sus excedentes mensuales de dinero.
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Quien escribe la presente tuvo la oportunidad de vivir en el Perú la crisis de la década de los años ochenta y la corrección económica de los noventa. A inicios del ochenta, cuando los peruanos trataban de sobrevivir en una economía que salía de años de dictadura, recuerdo una inmensa alcancía en forma de cochinito en donde deposité durante años las monedas que mis abuelos y tíos me regalaban. Grande fue mi desilusión cuando al romper tan anhelado ahorro el resultado fue que ninguna de esas monedas tenía algún valor, y aunque fuera al banco central de reserva a cambiarlas lo que me darían no alcanzaba ni para pagar los boletos del micro. Peor aún, llegó a Perú la verdadera crisis que vivimos entre 1985 y 1990, donde los peruanos conocimos tres monedas y vimos como nuestra moneda original (El sol) perdió 9 ceros. Entre esos años abrí mi primera cuenta bancaria, donde los intereses que sí me pagaban por mis ahorros de cada fin de semana no alcanzaban para cubrir las pérdidas de ese ahorro, día a día ese ahorro perdía valor.
Hoy México y Perú viven una realidad diferente a la que me tocó vivir; pero le aseguro que si algún venezolano leyera esta columna diría que algo similar está viviendo en este momento. Sin embargo, la enseñanza de esta experiencia me hace ser más crítico ante la oportunidad de ahorrar hoy en día. También debemos ser realistas y reconocer que en México se está presentado desde hace varios años algo que debe inhibir de manera racional el ahorro, y es que el gobierno nos está brindando un interés real negativo. El interés real de un país es la diferencia entre el interés que paga el gobierno por su endeudamiento (Cetes en el caso mexicano) menos la inflación del país. Para ponerlo en números, el interés que pagan los cetes de Banco de México (Banxico) es de 2.75% anual y la inflación de México del 2014 fue de 4.08%. Entonces, si usted decide ahorrar hoy el excedente de su aguinaldo, obtendrá un interés de -1.33%. Si este número le parece alarmante, le comento que al 2.75% de interés que paga Banxico está sujeto al impuesto a la renta (ISR) en dónde le descontarán más o menos el 20% de su rendimiento, el interés real que obtendrá será de -1.88%. Y peor aún, si usted decide ahorrar su dinero en alguna institución bancaria donde no le pagan intereses entonces su pérdida será equivalente a la inflación, es decir 4.08%.
Con esta reflexión le explico a usted que pretender ahorrar el excedente de su aguinaldo o los ahorros de sus hijos en una cuenta bancaria o invertirlos en papeles de gobierno obtendrá como resultado perder su dinero. Existen otras alternativas de ahorro, como son los pagarés de los bancos o las sociedades de inversión. Si elige alguna de estas dos opciones debe considerar tres cosas de suma importancia. La primera es que estas cuentas ofrecen rendimientos históricos y nada le garantiza que ese rendimiento se mantenga, repita o mejore en el futuro. La segunda a tomar en cuenta es que debe buscar un rendimiento histórico mayor al 5% para que al menos pueda preservar el valor del dinero que hoy tiene en la mano. Y la tercera, y no menos importante, es que debe desconfiar de toda institución que ofrezca altos y jugosos rendimientos por encima de lo que paga el mercado porque puede ser que invierta en activos altamente riesgosos y volátiles con horizonte de largo plazo, o que se trate de un fraude en potencia.
Inversionistas más sofisticados, o alumnos más interesados en el mercado accionario, podrían recomendarnos invertir en acciones en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Pero invertir en la BMV requiere ser capaz de tolerar cambios drásticos en las tendencias en los rendimientos, aceptar pérdidas y considerar tener inmovilizado su dinero por largos períodos de tiempo. El rendimiento promedio de las acciones que conforman el Índice de Precios y Cotizaciones (IPyC) de la BMV, que es el portafolio de acciones menos riesgoso en el que podríamos invertir en México, el rendimiento que hubiera tenido en los últimos 5 años (antes del impuesto sobre la renta) hubiera sido de 2.66%, a lo que restándole la inflación tendríamos también un rendimiento negativo. Y qué mejor forma de ejemplificar el riesgo, el rendimiento promedio del IPyC de la BMV en los 30 días de lo que va del año ha sido de -5.09%. Es claro que una vez que las acciones recuperen su valor se obtendrán importantes rendimientos, pero no sabemos cuál será el momento en el que dejen de caer, qué acciones cambien a una tendencia creciente, en qué porcentaje ni hasta qué valor podrá subir.
Entonces ¿qué opciones tenemos para ahorrar y para inculcar la cultura del ahorro a nuestros hijos cuando las condiciones económicas, las tasas de interés del gobierno y del sistema bancario, así como el rendimiento de los mercados de valores nos brindan rendimientos negativos? es decir, perdemos dinero ahorrando. Felizmente hay opciones, diferentes al ahorro, pero con resultados que nos permitirían vivir mejor en el futuro, como son prepagar deudas, anticipar el pago de ciertos productos o servicios, poner un negocio, invertir en un bien mueble y el ahorro voluntario en nuestro fondo para el retiro.
La primera opción que propongo es anticipar el pago de deudas, como son las de tarjetas de crédito y los créditos de consumo, hipotecarios y automotrices. Muchas personas hacen sus pagos corrientes vía tarjeta de crédito y han financiado su forma de vida comprando a paguitos a través de las mismas tarjetas de crédito o con créditos de consumo. Las tasas de interés de estos dos tipos de crédito son las más altas del mercado, superando el 40% de interés anual y en algunas llegando hasta el 100%. Entonces, ir adelantando sus pagos es una forma muy rentable de sacarle provecho a sus excedentes de dinero. Si usted no tiene deuda de tarjetas de créditos puede ir anticipando el pago de su auto, o el de su crédito hipotecario. A diferencia de los créditos de consumo, el bienestar aparente de anticipar pagos de créditos automotrices o hipotecarios no es tan perceptible porque la reducción es baja, esto por el largo tiempo al que están financiados estos créditos; pero le aseguro que en el futuro tendrá una calidad de vida mejor ya que su capacidad de gasto en los próximos años será mejor.
La segunda opción es anticipar el pago de ciertos productos o servicios. La forma más sencillo es empezar a realizar compras al por mayor de productos que necesitamos para nuestro consumo natural de tal manera que no sólo obtendremos ahorros sino que podremos tener más disponibilidad en los próximos meses para comprar otros productos. La segunda forma de ahorro es pagar al contado ciertos servicios que normalmente los pagamos en mensualidades pero que en pagos al contado nos dan ciertos beneficios o mejores precios, como la colegiatura o inscripción, algunos servicios públicos, o incluso la renta de la casa o departamento. La tercera forma de ahorro es seleccionar qué productos para el futuro cercano necesitamos y empezar a pagarlo desde ahora en forma de mensualidades o quincenas. Esta opción es buena siempre y cuando usted asegure el precio del bien que desea adquirir, y que la suma de todos los pagos no sean superior al importe del bien ya que la casa comercial con la que lo haría está obteniendo dinero prepagado sin haber entregado el bien. Si el monto pagado es mayor al monto del artículo de contado, esta no es opción. Y la última forma es comprar seguros para gastos futuros, como los educativos. Si uno hace un análisis de estos mecanismos obtendrá que sólo tiene dos beneficios. El primero es que usted no se gastará el dinero de la educación de su hijo, y el segundo es que si se usted se muere su hijo obtendrá el doble. Pero el costo de este ahorro es carísimo porque el rendimiento que le brindarán es menor el 1% anual, y si añadimos la inflación el resultado es rendimiento negativo.
Sin duda, poner un negocio, o invertir en la empresa de algún emprendimiento puede ser una buena opción en estos momentos. Esta opción pone literalmente a trabajar el dinero, pero así como existe la oportunidad de obtener altos rendimientos si el negocio encuentra su nicho de mercado, también existe el riesgo de perder todo el dinero si éste fracasa. En mi opinión, invertir en emprendimientos que ya superaron sus primeros tres o cinco años de vida reduce el riesgo de fracaso (no lo elimina). En este momento todo emprendimiento ya probó la utilidad del producto o servicio que vende y ya tiene activos y un mercado desarrollado. Pero esto significa que usted inmovilizará su dinero a cambio de dividendos anuales, debe desarrollar la habilidad de controlar a los fundadores del negocio, y asume la responsabilidad de la actividad del negocio así como compromisos de futuras inversiones. Desafortunadamente, muchas de las habilidades que necesitamos para cogobernar un negocio no son parte de nuestra cultura y además es causa del fin de muchas amistades.
Invertir en bienes inmuebles es la penúltima alternativa que le propongo. Lamentablemente, esta alternativa requiere que su excedente de dinero sea muy alto y que el dinero esté inmovilizado por un largo horizonte de tiempo. Considere también que las casas y departamentos no aumentan de valor por ellas mismas, sino por el terreno en el que se ubican. Entonces no piense en si una casa o departamento son bonitos, sino en el potencial de plusvalía del terreno donde el bien inmueble se ubica. Algunas personas han encontrado que destinar su ahorro Infonavit es una buena opción para adquirir inmuebles, y ciertamente lo es. Lo que no es buena opción es prepagar un crédito Infonavit porque buena parte del pago de su deuda lo hace su patrón, y no usted.
La última opción de inversión que puedo recomendarle es su propio fondo de ahorro para el retiro en forma de ahorro voluntario. Sé que luego de las pérdidas del año 2013 muchas personas dirán que estoy muy equivocado, pero esta opción es la más liquida de las anteriores y posiblemente le brinde la mejor relación rendimiento/riesgo para su excedente de dinero. Si usted perdió dinero en su fondo para el retiro en el 2013 le aseguro que hoy ya lo recuperó, y si no lo ha recuperado le recomiendo cambiar de Afore. Según la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, el rendimiento ponderado de los últimos 5 años para personas menores de 36 años fue de 10.38% anual y de 9.51% para las personas entre 37 y 45 años de edad. El rendimiento ponderado de los últimos 5 años para personas de entre 46 y 59 años fue de 8.49%, mientras que para personas de 60 años o más el rendimiento ponderado fue de 7.01%. Si nuestro propósito es ahorrar para el futuro, el rendimiento histórico de las Afores es el más alto del mercado, pero también reporta riesgo. En el año 2013 muchas personas tuvieron minusvalías (pérdidas) en sus fondos de ahorro para el retiro, y es posible que en el futuro las vuelvan a tener. Pero si usted hace ahorros en esos momentos de minusvalías su beneficio será mayor, y si su ahorro es con el propósito de gastarlo en más de 5 años obtendrá rendimientos promedios. El beneficio que brinda el ahorro voluntario en su fondo que administra la Afore es que ellas poseen mucha información del mercado, hacen seguimiento permanente, y tienen acceso a activos financieras que una persona normal no tendría. La mala noticia es que el sistema de comisiones es caro ya que en promedio la comisión es del 1.11% de su fondo anual, pero este problema no surge en las Afores sino en la legislación que fija las comisiones, y a pesar de esa comisión alta usted tendrá altos rendimientos.
Mi recomendación, para su ahorro personal es que trate de reservar algo de dinero y tenga siempre líneas de crédito disponibles para alguna eventualidad u oportunidad, prepague todas las deudas que tenga con parte de sus excedentes e invierta buena parte de su dinero, al menos por ahora, en su fondo de pensiones en un largo horizonte de planeación. Y para concluir ¿Cómo podemos desarrollar la cultura del ahorro en nuestros hijos? Defina el propósito del ahorro y un tiempo para alcanzarlo. Por ejemplo, ahorrar para una bicicleta en un año. Haga que su hijo destine su ahorro en la compra de ese producto, de preferencia en una casa comercial, y si no es así, en una cuenta bancaria. Motive a su hijo a hacer pagos o depósitos cada cierto tiempo, y usted comprométase a depositar la misma cantidad que su hijo. Explíquele a su hijo el beneficio del ahorro, e incluso el de la inversión. Si no es posible obtener beneficios por rendimientos, si puede obtener beneficios por descuentos. Recuerde, el ahorro debe tener muy en claro el plazo, el destino del ahorro y el beneficio de éste.
William Steinwascher
william.henry@itesm.mx
@billsteinwa