Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La única política es la universitaria

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Joshue Uriel Figueroa

Politólogo y abogado con estudios de Maestría en Políticas Públicas y Género (FLACSO). Fue Consejero Universitario en la BUAP. Activista por los derechos humanos. Se ha desempeñado como asesor en el INE y en la Cámara de Diputados. Desde el 2019 es titular del Programa Becas Benito Juárez en Puebla.

Lunes, Enero 26, 2015

¿Cómo concebir a un estudiante universitario sin pensamiento crítico, sin posibilidades de reconocerse como sujeto histórico de su sociedad? Imposible, los estudiantes, en especial los de universidades públicas, han sido a lo largo de la historia los principales actores del cambio en el mundo, porque su naturaleza,  esencia y fundamento es transformar la realidad, buscar siempre un espacio sin fronteras para el debate, romper paradigmas, pero ante todo actuar y trabajar para el beneficio de la sociedad.

En este sentido, la manifestación del 19 de enero realizada por estudiantes de la BUAP contra Enrique Peña Nieto en su visita al Hospital del Niño Poblano, es la viva expresión de un proceso de hartazgo de una juventud que día a día se enfrenta a la grave situación económica y política del país. Son conocedores de los atropellos de Rafael Moreno Valle quien ha encarcelado a diferentes activistas sociales y políticos, además ha sido culpado públicamente por Elia Tamayo madre de José Luis Tehuitle Tamayo, del asesinato de su hijo tras la represión ejercida en Chalchihuapan el nueve de julio del año pasado. Por ello, la manifestación libre y pacifica es obligada para quien tiene un poco de  dignidad.  

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Sin embargo, algunas autoridades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, parecen no entender esta perspectiva, se hacen los “objetivos” y se deslindan de sus estudiantes críticos llamándoles  “vándalos”, sin estar seguros de lo sucedido. En su lugar la  Universidad Iberoamericana de Puebla (UIP) protegió y salió a la defensa de los alumnos BUAP, detenidos en la manifestación arriba mencionada.

Qué vergüenza para las autoridades de la máxima casa de estudios, quienes parecen no conocer la legislación universitaria. En el artículo trece, apartado V inciso “C”  del Estatuto Orgánico se señala que entre los principios generales de la universidad  se encuentra  el:

“Propiciar el conocimiento de la democracia como la forma de gobierno y convivencia que permite a todos participar en la toma de decisiones orientadas al mejoramiento y desarrollo de la sociedad”.

Los altos funcionarios de la Universidad “Autónoma” de Puebla  han olvidado el significado de la democracia más allá de las urnas, han olvidado que propiciar el conocimiento de la democracia es construir sujetos humanos que tengan interés en cambiar la situación de marginación y  pobreza que vive nuestro pueblo. Su objeto ya no es crear profesionales con sentido social sino un ejército de mano de obra capacitada para ser insensibles. Es decir, simples objetos de mercado.

Propiciar el conocimiento para mejorar la sociedad es generar el interés, “ser entre”, es decir, salir del egoísmo para incluirse en el mundo, si estoy interesado debo trascender mi yo, el interés se funda a la disposición a la acción. Es aquella actitud constante que nos permite, en todo momento, captar intelectualmente, así como emocional y sensiblemente, el mundo exterior. (Erich Froom: 1968).

Por desgracia, las autoridades de la BUAP no tienen interés en la democracia, imagino que también han olvidado el valor de la movilización social,  y que la misma universidad a través de sus estudiantes y maestros lograron en conjunto derrocar a tres gobernadores autoritarios, represivos  y patrimonialistas como el que actualmente gobierna en el estado de Puebla.

En el año de 1964 la aprobación de leyes antipopulares, ahora llamadas neoliberales, durante el periodo de Antonio Nava Castillo como gobernador de Puebla generó el descontento social, durante la pugna fue reprimida la manifestación de los lecheros, donde 124 estudiantes fueron encarcelados. La movilización de la Universidad Publica codo a codo con la sociedad propició  que el  30 de octubre de 1964 Nava Castillo renunciara.

Después, Rafael Moreno Valle, abuelo del actual gobernador, a tan sólo 15 días de tomar posesión, el 15 de febrero de 1969  reprimió a campesinos en el pueblo de Huehuetlán el Chico, en la Mixteca poblana, que tuvo como saldo 18 campesinos muertos. Pero ahí no concluyó la masacre, el 30 de enero de 1970, lo granaderos de Xicotepec de Juárez despojaron de sus tierras a los campesinos de Monte de Chila, en la sierra norte de Puebla, asesinando alrededor de 40 agricultores.

Las movilizaciones no se hicieron esperar, presionando al gobierno federal de Luis Echeverría, quien destituyo el 14 de abril de 1972 al gobernador tirano.

Por si fuera poco, otro gobernador que entró en conflicto directo con nuestra UAP fue Gonzalo Bautista O’Farrill, este ordenó el asesinato de profesores universitarios; Joel Arriaga Navarro asesinado el 20 de Julio de 1972 y Enrique Cabrera Barroso el 21 de diciembre de 1972, de ahí que una de las preparatorias de la BUAP lleve su nombre. Tampoco olvidemos a Josapath Tenorio Pacheco, estudiante de leyes asesinado en 1973.

Cómo pueden los funcionarios de la BUAP olvidar, el asesinato de tres universitarios y un obrero el 1 de mayo de 1973, donde murió Alfonso Calderón Moreno, ante el intento de la policía estatal por tomar el Carolino. ¿Cómo pueden olvidar el origen social y político de la universidad cuando tienen una placa en el carolino que conmemora este hecho?

Siete días después de la masacre, el 8 de mayo de 1973 los universitarios habían logrado la renuncia de Gonzalo Bautista O’Farrill.

A cerca de 42 años de estos sucesos, la esperanza y la conciencia de una realidad inacabada prevalecen en los estudiantes, a pesar de que los funcionarios universitarios olviden propiciar el conocimiento de la democracia en sus acciones y reduzcan su aportación a la retorica.

En fin, el rector Alfonso Esparza Ortiz deberá replantear su equipo de trabajo, por profesionistas que conozcan la historia universitaria y salvaguarden siempre los derechos políticos, ya que su única política es la universitaria, quiero pensar  que además de hacer alusión a no tener intención de ser un “chapulín político”, se refiere al compromiso que la universidad pública tiene con la sociedad y no solo en términos de un espacio de conocimiento supremo y exquisito, donde solo tienen acceso 30% de los jóvenes del Estado de Puebla, sino la universidad como un actor político capaz de detener a través de la denuncia y la acción a gobernadores que abusan del poder que les ha conferido la ley.

La Universidad Pública ha sido, es y será política.

figuerblazj@hotmail.com

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