Corría la década de los 90 y Puebla veía el final de un sexenio que como periodista me tocó en su parte final. Era la época del piñaolayismo en su máxima expresión. Excesos, cochupos, amenazas, encarcelamientos y mucha, mucha corrupción.
Conocí a Simitrio por foto y me inicié como reportera cubriendo a la 28 de octubre.
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El líder de “los 28´s” estaba encarcelado, eran tiempos de las enormes manifestaciones donde esta organización hacía sentir su poder con el enorme despliegue de seguidores que salían del Mercado Hidalgo para llegar hasta reforma, patear el entonces palacio de gobierno y luego seguir a palacio municipal a mentarle la madre al edil en turno.
Eran los tiempos de Simitrio, que aunque en el destierro, hacía sentir su poder.
Las anteriores líneas anecdóticas, responden al análisis obligado luego que el pasado fin de semana fuera reaprendido en las instalaciones de Gobernación Municipal, el líder de la OPVA 28 de Octubre, Rubén Sarabia Sánchez Simitrio.
Me queda claro, que Puebla vive los tiempos puros y llanos de un terrible retroceso, donde ridículamente se pretende poner freno a cualquier crítica, acción, activismo u opinión que vaya en contra del poder gubernamental.
Es lamentable que mientras en el país, tenemos tantas preocupaciones apremiantes no sólo en el orden de la seguridad, economía, sociedad, en Puebla, el mayor riesgo que hoy se tiene, no es el narcotráfico, es poder actuar crítica y frontalmente ante las acciones de un gobierno estatal que vive un desvarío de franca y abierta impunidad hacia las garantías individuales de sus ciudadanos.
¿Cuántos encarcelamientos más se pretenden hacer en Puebla para frenar la ola de críticas que puedan resultar “lastimosas” para los hombres del poder?.
Quien no acepta la crítica ni los equilibrios, tiene el riesgo de rayar en el absolutismo.
Puebla empieza a ser el referente nacional de los presos políticos, de la mordaza impuesta con rejas, de las amenazas crecientes para ceder a os caprichos económicos y políticos.
¿Dónde estamos los ciudadanos? ¿Dónde quedaron los llamados organismos intermedios de la sociedad? ¿Dónde están los intelectuales y académicos? Simplemente……¿Dónde están los contrapesos sociales?.
Ante tanto autismo, hay que lamentar la falta de voz, la falta de acción pero sobre todo, la falta de compromiso de muchos de nosotros, para mirar y opinar sobre la cruda realidad de una Puebla obnubilada por la demencia del poder.
“La gente que muerde la mano que los alimenta, normalmente lame la bota que los patea”….Eric Hoffer
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