Para implantar un programa de calidad en una organización, existen varias propuestas, la mayoría de los autores coincide en que es necesario evaluar la situación actual de la empresa, así como también evaluar nuevas formas de relación entre las áreas, para simplificar los procesos y evitar el burocratismo y la duplicidad de trabajo, y algo muy importante en lo que igualmente hay coincidencia es, en la necesidad de que la dirección esté convencida del programa y lo ponga en práctica en los altos niveles directivos, antes de llevarlo a la base, porque las políticas de calidad se ejercen desde la cúspide de la pirámide ocupacional, por lo que es un gran reto para los directivos el atenderlas y mantenerlas, así como también es su responsabilidad adquirir y aplicar tecnología de punta y métodos innovadores que contribuyan a elevar la productividad y aseguren su posicionamiento en el mercado.
Como se puede observar, esto representa un gran desafío y para hacerle frente lo que se necesita, antes del mismo programa de calidad, es un líder dentro de la organización. Siendo el líder tan importante para implantar un programa de calidad en una organización, se hace necesario que nos detengamos un momento a pensar en qué debe de entenderse por líder y en qué tipo de líder se necesita en una organización; también sería interesante preguntarnos si la cultura mexicana gesta líderes o qué tipo de líderes gesta y si éstos son los que se necesitan en la actual situación del país. Parece ser que nos enfrentamos a un problema complejo, por un lado, comprender qué debe de entenderse por líder, y por otro, entender el tipo de liderazgo que se está llevando a cabo en México, así como analizar si éste es el adecuado para implantar un programa de calidad en nuestro país.
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Para el caso mexicano, el problema es más complejo pues los valores que dan forma y cohesión al grupo social son producto de un mal sincretismo de dos culturas antagónicas, lo que da como resultado grupos peculiares, con conductas peculiares, en donde las teorías clásicas de la administración no encajan a la perfección, por más que la modernidad nos asemeje a los modelos; la realidad siempre terca se aleja de ellos. Por tanto el liderazgo en México tiene características y necesidades peculiares producto de los valores que imperan en nuestro país y los cuales será necesario analizar en un momento oportuno.
Para llegar al concepto de liderazgo compartido, donde el líder debe motivar, coordinar, orientar, impulsar al grupo a crecer, etc., ha tenido que darse una profunda discusión teórica entre diferentes disciplinas, que van desde la sociología, la psicología, teoría del desarrollo, dinámica del grupos, etc., estas características actualmente tanto en las naciones como en las empresas, se requieren cada vez más, la conducción multidisciplinaria, el trabajo intergrupal y la toma de decisiones compartidas es lo que predomina en la actualidad y este fenómeno requiere un análisis particular al cual cualquier administración debería dedicarle tiempo.
"Allende el horizonte existe un mundo transformado. Un mundo distinto al que vivimos hoy. Hay quienes ven más allá de esos límites de la experiencia y penetran en el futuro. Creen que los sueños pueden volverse realidad. Abren nuestros ojos y elevan nuestro espíritu. Se plantan firmes ante los vientos de resistencia y nos alientan para continuar luchando. Les llamamos líderes. Nos conducen a sitios en los que jamás hemos estado." (Kouzes y Postner, 1987).