Dice el refrán “que lo que mal empieza mal termina”, y al gobierno de Peña Nieto, de manera muy anticipada, no solo está terminando mal, sino que es muy probable que se esté quedando solo, es decir que ante los últimos acontecimientos por los hechos tan lamentables de Ayotzinapan Guerrero, su partido el PRI, a través de sus camarillas estén vislumbrando retirarlo del cargo de presidente para tratar de hacer menos amarga la debacle del priismo, y así restarle méritos al movimiento social que se ha generado por la solidaridad nacional e internacional a favor de los 43 estudiantes normalistas cruelmente desaparecidos. Para los priistas que sueñan con una candidatura en el 2015, el panorama se descuadro, poco duro la algarabía de las reformas aprobadas, se acabó el engaño de que estas medidas se tomaron para transformar al país, ahora que se preocupen por lo que tendrán que preparar como discurso para ganar votos.
Varias cosas se le han derrumbado a los priistas, el llamado Pacto por México, dejo mal parado a los partidos políticos que lo signaron y ahora tendrán en el próximo proceso electoral que asumir el costo de la condena ciudadana. Quienes idearon que la figura de la esposa de Peña Nieto ayudaría a su imagen de presidente, se les desbarató la novela, y fue con la primera puesta en escena de la actriz que tuvo que actuar un libreto para justificar lo injustificable, se les olvido que el drama de la llamada casa blanca, se trataba sobre algo real y no ficción, y de paso salieron a relucir como se las gastan televisa y empresarios que se han enriquecido al amparo de la corrupción que se da en las esferas del poder político.
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Lo que no quisieron hacer los gobiernos de la transición democrática surgidos del PAN, respecto de extirpar el cáncer del priismo del escenario nacional, lo está logrando un movimiento social nacional y global que se ha solidarizado con la causa de los familiares de los estudiantes de Ayotzinapan Guerrero. La consigna “todos somos Ayotzinapan”, es el llamado a la conciencia social, a no ser indiferente ante el dolor humano, es un basta a tanta corrupción e impunidad, también es un llamado a terminar con un Estado Criminal, el cual ha propiciado la desigualdad, la pobreza, la exclusión, la ignorancia, situaciones que han servido para sembrar el terror a lo largo y ancho del país, donde el crimen organizado se ha alzado como un poder dentro de un Estado secuestrado y sometido por la corrupción. Las jornadas de protesta social, se encaminan hacia organizar al poder social que hay en cada uno de nosotros, al grado de que nos vamos dando cuenta de que hemos empezado a mover a México, y que esto ya no lo paran, y que si hubo una primavera árabe, en México tendremos la nuestra, porque es nuestra esperanza de construir un país diferente.