Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

1er Festival del Tatuaje

Se realiza en el Museo Regional de la Revolución Mexicana Casa de los Hermanos Serdán

Elvira Ruiz Vivanco

Artista escénica y audiovisual. Profesora Investigadora en la Facultad de Artes y en la Facultad de Filosofía y Letras (BUAP). Doctora en Ecoeducación (IUP) con Maestría en Psicoanálisis y Cultura (ELP) y Licenciatura en Teatro y Certificado en Danza por la  UDLAP. Diplomado Gestión y Creación de Proyectos Escénicos (INAEM Madrid). 

Domingo, Octubre 26, 2014

Carolina Díaz y Liz Camargo, a la cabeza de la organización y la convocatoria para efectuar en el Museo de la Revolución Mexicana, el 1er Festival del Tatuaje en Puebla, durante los días 24 y 25 de Octubre, en conjunto con el colectivo autogestivo Musaí Galería y el colectivo Comunitlán, a la par del respaldo del Instituto Municipal del Arte y Cultura de Puebla. Inauguraron la exposición fotográfica El Hombre Ilustrado, de cuyas imágenes seleccionadas, la subdirectora del Museo sede Patricia Domínguez, no sólo censuró un par de las mismas “por los desnudos fotografiados”, sino que también tapó una pintura de un torso femenino, que para poder observarla, hay que correr una tela negra que la cubre. Además, a pocas horas de comenzar la serie de actividades programadas para este encuentro alternativo, la señora Domínguez, no permitió que se montaran los stands de exposición que dieran cuenta de los materiales, herramientas y procesos propios del tatuaje, así como de la realización de escariaciones o de perforaciones en el cuerpo; e hizo que se cancelaran los conciertos que acompañarían el desfile – muestra de la diversidad de tatuajes e intervenciones en la piel; porque “esa no es música para que se toque en ese museo”.

Con esto, la apertura que el CECAP desde la dirección general de los museos había mantenido, deja mucho que desear, con respecto a la paupérrima visión cultural y la parca inclusión que caracterizan a esta subdirectora. Pues uno de los aspectos que se pretendió problematizar con el intercambio entre tatuadores, público y profesionistas provenientes de distintas ramas disciplinares, consistía en rebasar la inmediatez de este tipo de prejuicios represores.

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El tabú del tatuaje y los entornos creativos y discursivos a los que da lugar, todavía tiene mucho camino que recorrer, para ser considerado en sus múltiples facetas de efectuación e impacto. Pues, hace mucho que dejó de ser sólo una marca de identidad de la delincuencia organizada, o un símbolo típico de los presidiarios o, un estigma de perversión o criminalidad.

Ahí en el foro, se compartieron testimoniales que encuentran en lo simbólico del trazo en la dermis, un ámbito de lo que a veces no tiene lugar ni en la palabra escrita o hablada. Se le dieron muchas lecturas a esta práctica harto significativa, y a la vez, tan criticada.

El tatuaje como ritual de paso o como cierre de ciclos. Se transmitió el goce de escribirse, de dibujarse en el real de la carne. Se dialogó sobre los distintos tránsitos por los que se llega al universo del tatuaje. Del imaginario que despierta esta creación pictórica, cuyo lienzo es el propio pellejo. De los lazos a los que se accede entre quienes comparten la cultura de este arte milenario. De las incidencias subjetivas al tatuarse. De los campos de acompañamiento o del andamiaje arte – terapéutico en que puede constituirse la cultura del tattoo.

Al final, se propuso la creación de un seminario transdisciplinar sobre el tema y se anunciaron otros encuentros con tatuadores y tatuados, así como lo indispensable de buscar un escenario más propicio para presentar este arte viviente y, que así la programación de conciertos y de otras actividades artísticas y culturales, que de manera directa o indirecta involucren al tatuaje en su espectro de realización, no tengan que lidiar con la censura de una mirada retrógrada y chata.

 

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