“Pastor según el corazón de Cristo, celoso ministro de la Iglesia”
SS. Francisco refiriéndose al Beato Álvaro del Portillo
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Don Álvaro del Portillo y Diez Sollano; bautizado con los nombres de Álvaro, José María y Eulogio, fue beatificado el pasado 27 de septiembre en Madrid ante aproximadamente 200,000 personas. Para muchos, me incluyo, fue un momento especial de alegría. A continuación expondré algunos datos sobre la vida de Don Álvaro y citaré momentos de la ceremonia de beatificación que me parece valioso compartirles.
El hoy Beato, de padre español y madre mexicana, mismos que contrajeron nupcias en Cuernavaca, Morelos, doctor en ingeniería de caminos, en filosofía y teología; colaboró en el Concilio Vaticano II, donde fue nombrado Secretario de la comisión “De disciplina cleri et populi christiani” misma que fue encargada de elaborar el decreto Presbyterorum Ordinis, uno de los 8 aprobados en ese Concilio. Don Álvaro vivió de forma heroica las virtudes teologales y humanas. Al decir heroico me adhiero al concepto expresado por el entonces Cardenal Ratzinger en 2002 en la canonización de San Josemaría de la que el Cardenal Angelo Amato hizo referencia durante su homilía, “Virtud heroica no significa exactamente que uno ha llevado a cabo grandes cosas por sí mismo, sino que en su vida aparecen realidades que no ha hecho él, porque él se ha mostrado transparente y disponible para que Dios actuara [...]. Esto es la santidad”
Álvaro del Portillo, es un modelo de humildad y de fidelidad. La jaculatoria que tanto mencionó a lo largo de su vida: “Gracias, perdón, ayúdame más”, es un reflejo de la forma en que vivía las virtudes referidas. Sobre lo antes mencionado el Papa Francisco expresó en una carta dirigida al Prelado del Opus Dei el día de la beatificación, que: el “beato Álvaro del Portillo nos envía un mensaje muy claro, nos dice que nos fiemos del Señor, que él es nuestro hermano, nuestro amigo que nunca nos defrauda y que siempre está a nuestro lado. Nos anima a no tener miedo de ir a contracorriente y de sufrir por anunciar el Evangelio. Nos enseña además que en la sencillez y cotidianidad de nuestra vida podemos encontrar un camino seguro de santidad.”. El Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, durante la homilía de la beatificación mencionó que Don Álvaro “era un ejemplo vivo de fidelidad al Evangelio, a la Iglesia, al Magisterio del Papa.”
Sobre su fidelidad, vale la pena rescatar lo dicho por San Juan Pablo II: “Fue un ejemplo de fortaleza, de confianza en la providencia divina y de fidelidad a la sede de Pedro”. Cuando me preguntan ¿Qué hizo el Beato Álvaro? Yo contestaría que durante toda su vida hizo lo que tenía que hacer de forma heroica y eso en lo personal resulta digno de admiración. Los invito a conocer un poco más de este Beato de la Iglesia Católica.