“Todo hombre lleva dentro de sí
una bestia salvaje”
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Federico el Grande
México es hoy lo que durante varios milenios fue y será lo que hemos sido y lo que hoy somos.
La parte central-occidental del país, tuvo su origen en siete culturas, denominadas por algunos tribus que fueron “civilizándose” hasta asentarse en lo que hoy son las grandes ciudades del centro occidente del país.
Hoy estas grandes ciudades no están exentas de sus cinturones de miseria, en condiciones infrahumanas.
Estas son las siete tribus: Xuchimilcas, Chalcas, Tepanecas, Culhuas, Tlalhuicas, Tlaxcaltecas y Mexicas.
Estas corrientes migratorias, según algunos autores llegaron de Aztlán, lo que hoy es Nayarit.
Los pueblos mayas y otros de la región conformaron su propia identidad y su cultura, que por cierto, son como la mexica y las demás, gran orgullo de este país.
La gran Tenochtitlán fue fundada hace aproximadamente 675 años. Fue cuando se asentaron en lo que hoy es parte de la ciudad de México.
Tenochtitlán significa lugar de mexicanos y campos de tunal en la piedra, según el Códice Ramírez.
Los siete grupos o tribus, al emigrar de su lugar de origen tardaron entre setenta y cien años en andar los caminos de esos tiempos para llegar al centro.
En el Códice Ramírez se consigna: “Los indios de esta Nueva España, según la común relación de las historias de ellos, proceden de dos naciones diferentes: la una de ellas llaman nahuatlaca, que quiere decir, gente que se explica y habla claro a diferencia de la segunda nación, que entonces era muy salvaje y bárbara, sólo se ocupaban en andar a caza, los nahuatlacales pusieron por nombre chichimeca, que significa cazadora, y que vive de aquel oficio agreste y campesino y por otro nombre les llaman otomíes, el nombre primero les impusieron porque todos ellos habitaban en los riscos y más ásperos lugares de las montañas, donde vivían bestialmente, sin ninguna policía, desnudos en cueros. Toda la vida se les iba en cazar venados, liebres, conejos, comadrejas, topos, gatos monteses, pájaros, culebras, lagartijas, ratones, langostas, gusanos con lo cual y con yerbas y raíces se sustentaban”.
Según los etnólogos, estos dos fueron los orígenes de esta región del país.
Las tribus ya asentadas en territorio fijo, como todos los pueblos de la tierra salieron de la comunidad primitiva y arribaron a la etapa de grupos estables y civilizados.
Los primeros que salieron de su territorio original fueron los xuchimilcas, que quiere decir, gente de las cementeras de flores.
El segundo linaje fue el de los chalcas, que quiere decir gente de las bocas.
El tercer linaje fue el de los tepanecas, que quiere decir, la gente de la puente o pasadizo de piedra.
El cuarto fue el de los culhuas, gente de la tortura o corva, porque en la tierra de donde vinieron esta un cerro con la punta encorvada.
El quinto fue el de los tlalhuicas, que significa gente de hacia la tierra.
El sexto fue el de los tlaxcaltecas, que quiere decir la gente del pan. Tlacalli, que es pan.
El séptimo grupo, los mexicas, fueron los últimos en llegar al centro del país.
Cada grupo llegó en distintos tiempos, con intervalos de décadas por eso los xuchimilcas, que fueron los primeros, escogieron un grandísimo llano rodeado de serranía, cuyas vertientes hacían en medio de él una gran laguna, donde ahora está fundada la gran ciudad de México.
En fin, ahora somos una nación de 120 millones de habitantes habiendo atravesado por calamidades, temblores, epidemias, dominaciones de unos sobre otros, guerras entre los mismos, revoluciones, sometimientos, sojuzgamientos, etcétera, etcétera.
Somos una nación que ha tardado varios siglos de la conquista a la independencia, más de un siglo de la independencia a la revolución y más de diez décadas de ésta a la postmodernidad.
Estamos pues, a partir de las siete tribus, viviendo con esperanza, confiados en los programas que esperamos arrojen resultados más pronto de lo que antes logramos.
Es cierto, ahora, repito, tenemos grandes ciudades rodeadas por cinturones de miseria.
Parece como si los conocimientos científicos y tecnológicos no se hubieran descubierto y menos compartido.
Hoy hay urbes cubiertas por la desolación, por la falta de casa, vestido y sustento.
Recientemente Mike Davis ha publicado un libro verdaderamente interesante, titulado “Planeta de Ciudades Miseria”.
Davis es analista social, teórico-urbano, historiador y activista político estadounidense.
Los milenios no han alcanzado para redimir a toda la humanidad.
Eso tiene su explicación en el proceso producción-acumulación de riqueza.
Primero fueron los esclavistas, luego los feudales, después los capitalistas y ahora los actores del neoliberalismo global.
El actual gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que conoce muy bien todas las dolencias de la gente, ha implementado diversos programas, a través de las reformas constitucionales y de las leyes secundarias para aliviar esa situación lacerante que padece gran parte del pueblo mexicano.
Aquellas fueron siete tribus, ahora son tres clases sociales que luchan para sí, sin reconocer a los otros.
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