La comunidad estudiantil del Instituto Politécnico Nacional protesto, se organizó y marcho en los días pasados para llevar ante la Secretaria de Gobernación un pliego petitorio de diez puntos en los cuales se demanda: Destitución de la directora, Yoloxóchitl Bustamante, Cancelación del reglamento interno, Cancelación de los planes que tecnifiquen la educación, Salida de grupos porriles del Politécnico, Democratización del IPN, Aumento del presupuesto al instituto, Salida de la Policía Bancaria, Cancelación de pensiones vitalicias a ex directores de la institución, Conocer los aspectos que el sector privado ha implementado en el desarrollo tecnológico, así como Garantizar la no represalia académica, administrativa ni legal en contra de quienes participan en el movimiento. El descontento se generó principalmente entre estudiantes y maestros por la aprobación de la Reforma al Reglamento Interno, así como a los planes de estudios de este importante espacio de educación superior del país.
Con esta irrupción del movimiento estudiantil en el IPN se demuestra que es posible cuestionar, criticar y rechazar la imposición de cualquier reforma que se apruebe sin la consulta y participación de las mayorías, es decir de la comunidad politécnica, la cual su opinión debe ser tomada en cuenta para implementar cualquier cambio en la gestión académica y administrativa del IPN. Esta movilización se da en un contexto en la que ha cambiado el sentido y los objetivos que durante muchos años tuvo la educación: en la actualidad se trata de abandonar la idea de educación como servicio público, como un derecho básico de toda la ciudadanía, con el objetivo de proporcionar a todos los niños y jóvenes una formación integral, y pasar a planificar una educación al servicio del mercado, entendida ya no como un derecho social y universal, sino como una inversión personal.
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Este nuevo concepto de educación tiene dos vertientes: incorporar a la educación a la economía capitalista e integrarla como una mercancía más, a la cual se le ira retirando gradualmente sus fortalezas éticas y sociales, con estos nuevos paradigmas neoliberales, de lo que se trata es que las empresas privadas puedan realizar negocios en la economía de libre mercado, y por otra parte se trata de ofrecer una formación al servicio de las empresas, adecuándola a las necesidades del existente mundo del trabajo.
Esta protesta estudiantil se genera en momentos en que los escenarios de la educación en México pasan por una creciente intervención de los organismos internacionales en el ámbito educativo: desde la Organización Mundial de Comercio la cual celebra la apertura del mercado educativo y la liberalización de este derecho transformado en servicio. Así como del Banco Mundial el cual ha recomendado la privatización y la gestión empresarial de los centros educativos, implementándose la competitividad entre las escuelas y la imposición de unas competencias básicas que intentan orientar los contenidos de la educación a nivel mundial adecuándolas a las necesidades de los puestos de trabajo, pidiendo también una disminución del gasto público destinado a la educación y un aumento del financiamiento individual, implementándose la idea de que la educación, como toda inversión, ha de pagarse, y por lo tanto debe implementarse una gestión de los sistemas educativos capaz de rentabilizar los gastos y por lo tanto aumentar la eficiencia y calidad de la educación. Deseable es que esta lucha de los estudiantes del Poli se oriente hacia la realización de un gran Congreso Politécnico, que defina el rumbo de esta prestigiosa Institución educativa, en tiempos de enorme embestida neoliberal.