Las crisis en los sexenios poblanos son recurrentes. Pocos se salvan de los problemas graves. El abuelo del actual gobernador, el médico militar Rafael Moreno Valle tuvo sus crisis y terminó con petición de licencia para retirarse del cargo de gobernador, creando mayores graves problemas.
En esos tiempos Puebla tuvo cuatro gobernadores en un sexenio, el de 1969 a 1975, que provocó una crisis política y de gobernabilidad permanente causando atraso y marginación. Antes de ello, hubo un despótico gobernador, otro militar, Antonio Nava Castillo que fue derrocado por un movimiento estudiantil apoyado por la sociedad.
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Este año se cumplen 50 años del movimiento popular que obligó a renunciar a Nava castillo.
Debemos tener cuidado. La historia se repite. Los políticos no la entienden y menos la aprenden. Moreno Valle Rosas no parece haber aprendido de la crisis en la que está inmerso y de la que aún no sale.
En su caso aún falta la decisión de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Si lo exoneran, malo, si no lo exoneran, también malo. Ramova está entrampado. Por lo pronto la mayoría de los analistas locales y nacionales lo dan por muerto políticamente en su loca carrera a la Presidencia de la República.
Cualquier movimiento o declaración que haga en el futuro, le será recordada la muerte del niño en San Bernardino Chalchihuapan y su autoritarismo.
El gran ganador de la crisis de Moreno Valle es Mario Marín Torres, un ex gobernador que fue defenestrado y que ahora parece volver por sus fueros, gracias al morenovallismo.
Con Marín se hablaba de no provocar a la Puebla revolucionaria y organizó actos de apoyo y sus enemigos, las universidades privadas, el PAN conservador y organismos no gubernamentales realizaron una marcha para exigir su renuncia.
Una sola voz solitaria, la del entonces alcalde priista Enrique Doger, hizo un prudente llamado al gobierno estatal para no generar hostilidades entre los ciudadanos, que empezaban a dividirse entre partidarios de Lydia Cacho Ribeiro y de Mario Marín Torres.
Ahora no una voz prudente. Es la sociedad la que se ha alzado en contra de su gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Los agravios a la ciudadanía son demasiados a lo largo de tres años y medio:
Veamos los hechos, documentados y fríos:
-Arbitrario aumento a las tarifas de agua luego de la venta del Soapap. Nadie está conforme.
-Cientos de fuereños ocupan los puestos de dirección y secretarias del gobierno. Se ha desplazado a los poblanos.
-Hay poquísimas obras entregadas constructores poblanos y preferencia por las grandes constructoras de todo el país. Muchos millones de pesos se han invertido.
-Se instaló el sistema de fotomultas con cobros elevados por infracción. Hay irritación.
-Represión policiaca sistemática desde los tiempos de secretario de Seguridad Publica Ardelio Vargas Fosado con negro pasado y ahora con Facundo Rosas.
-Represión a pobladores de San Bernardino Chalchihuapan, donde murió el niño a causa de balas de goma, hecho que han negado hasta la saciedad.
-Atentado al origen y costumbres de las 453 juntas auxiliares del estado al quitarle por medio de reformas legales la expedición de actas del registro civil.
-Persecución con violencia de moto taxistas.
-Desaparición del Hospital del Niño Poblano y de su sindicato.
-Eliminación de más de 5 mil plazas de empleados del gobierno del estado.
-Aumento arbitrario de las cuotas de trabajadores al servicio del estado para “fortalecer” al ISSSTEP.
-Cerrazón del gobierno a cualquier tipo de dialogo, desde el gobernador hasta el Procurador, pasando por la Secretaria General de Gobierno.
-El apoyo a la instalación de compañías mineras en el interior del estado en los llamados “Proyectos de Muerte”.
-Constante violación de derechos humanos, persecución y encarcelamiento de opositores al gasoducto, de los “Proyectos de Muerte” de las compañías mineras que pretenden instalación de hidroeléctricas y compañías mineras en la Sierra Norte.
-Persecución política y cárcel a políticos que no están de acuerdo con la política del régimen.
-Juicios y amenazas en contra de periodistas.
En los últimos 50 años –toda una generación–, Puebla ha vivido serias crisis de gobernabilidad. Hay que aclarar que el sistema político priísta estaba en época dorada y quien decidía los destinos de los estados, el nombramiento de candidatos y su remoción era el presidente de la República en turno. Esta es la historia.
NAVA CASTILLO
Después de los gobiernos por elección del general Rafael Ávila Camacho (1951-1957) quien otorgó la autonomía a la UAP y creó los famosos Centros Escolares y de Fausto M. Ortega Olazo (1957-1963), con un interinato breve de Arturo Fernández Aguirre, llegaron los problemas.
El general Antonio Nava Castillo, militar arbitrario y prepotente, electo gobernador en 1963, tras 20 meses y 20 días solicitó licencia por conflictos con universitarios, el 30 de octubre de 1964 conocido popularmente como “el problema de la leche”. En esa época la universidad se dividió entre carolinos y fúas, es decir, la izquierda contra la derecha.
Apoyado por empresarios Nava quiso implantar una planta pasteurizadora y poner orden en la venta de leche bronca. Los estudiantes apoyaron a los lecheros, hubo represión y ante el escándalo fue removido.
Este año se cumplen 50 años del Movimiento Estudiantil que derrocó a Nava Castillo.
Lo sustituyó en 1965 Aarón Merino Fernández conocido como el modernizador de Puebla con la instalación de Hylsa y Volkswagen y el entubamiento del río San Francisco. Con una paz precaria se efectuó otra elección.
MORENO VALLE
Otro general, pero médico militar, Rafael Moreno Valle fue electo para el periodo 1969 a 1975, que no terminó –estuvo 3 años con 21 días– los conflictos con campesinos hicieron que oficialmente pidiera licencia por enfermedad. Hay quien atribuye su caída a pleitos internos entre priístas por la sucesión presidencial. A la fecha el señor vive.
Lo sustituyó del 23 de marzo al 14 de abril de 1972 Mario Mellado García, a la sazón Presidente del Tribunal Superior de Justicia. El Congreso nombró gobernador sustituto al doctor Gonzalo Bautista O’Farril, entonces alcalde de la capital, quien solamente gobernó un año y 15 días fue obligado a renunciar por conflictos universitarios.
Nuevamente los fúas y carolinos pelearon, hubo represión gubernamental y escándalos. En 1972, los expulsados de la UAP fundaron la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla.
A Bautista, hay que reconocerlo, los poblanos lo apreciaban. A pocos días de caer, miles de ciudadanos se manifestaron en el zócalo –sin acarreos– para apoyarlo sin éxito, luego de una balacera entre policías y estudiantes el 1 de mayo de 1973 en el edificio Carolino.
Ocupó su lugar Guillermo Morales Blumenkron, un radiodifusor quien concluyó ese sexenio en medio de problemas. Pese a su avanzada edad logró terminar con precaria paz social.
ALFREDO TOXQUI
El doctor Alfredo Toxqui Fernández de Lara (1975-1981) fue candidato al gobierno. Su lema de campaña reflejaba la situación en Puebla: “Cancelemos odios y rencores”. Logró concluir su sexenio, cosa inusitada en la Puebla de esa época, luego de seis gobernadores en 12 años.
Toxqui logró pacificar al estado aunque también tuvo sus crisis, la más formidable, un paro del comercio en pleno 10 de mayo, organizado por el entonces líder empresarial Eduardo García Suárez. Aguantó embates universitarios y empresariales. Llegó la calma y se dio el lujo de impulsar la cultura popular y hasta editar discos con canciones poblanas.
Viejo zorro de la política logró la estabilización política del estado de Puebla.
JIMÉNEZ MORALES
Como gobernador, Guillermo Jiménez Morales (1981-1987) enfrentó una matanza de 25 campesinos invasores de tierras en la zona de Pantepec a manos de guardias blancas.
A mitad de su sexenio sostuvo contra viento y marea la elección que perdió Jorge Murad del PRI contra Ricardo Villa Escalera del PAN a la alcaldía de Puebla. Hubo grandes manifestaciones.
También peleó con empresarios adueñados de la Junta de Mejoramiento Moral Cívico y Material del Municipio de Puebla y hubo balaceras en la universidad.
El gran momento de acercamiento con la UAP fue cuando acompañó hasta las puertas del Carolino al rector Luis Rivera Terrazas. Termino bien su sexenio.
PIÑA OLAYA
Mariano Piña Olaya (1987-1993) gobernó apoyado por un asesor poblano: Alberto Jiménez Morales, ex líder nacional de la CNC. Piña encaró manifestaciones de cacerolas vacías comandadas por Ana Teresa Aranda, la panista que con el tiempo despachó como Secretaria de Desarrollo Social del gobierno federal en el sexenio del presidente Vicente Fox. Antes fue directora general del DIF.
Enfrentó manifestaciones de la poderosa agrupación 28 de Octubre de vendedores ambulantes. Se le revirtió la expropiación de terreno en la zona Atlixcáyotl y soportó manifestaciones de mujeres vestidas de negro. Su último informe prefirió enviarlo al Congreso.
BARTLETT DÍAZ
Manuel Bartlett Díaz (1993-1999) pese a su experiencia tuvo problemas. Antes de tomar posesión enfrentó a Antorcha Campesina y luego, ante acusaciones de medios nacionales e internacionales, aclaró que no tenía ligas con el narcotráfico. Fue llamado por un Gran Jurado en Estados Unidos.
Luego de tres años de tranquilidad, enfrentó a los consejeros imparciales del IFE, incluido Santiago Creel. Entregó el municipio de Huejotzingo al PAN para que ese partido se sentara en Gobernación federal para acordar una reforma electoral. Hubo marchas contra la construcción del agua potable procedente de Nealtican. Desafió al entonces presidente priista Ernesto Zedillo. El asunto de la “caída del sistema” de 1988 lo persiguió siempre.
MORALES FLORES
Quien menos crisis de gobernabilidad tuvo fue Melquiades Morales Flores (1999-2005). Contuvo el escándalo de su secretario particular Víctor Manuel Giorgana, acusado de tráfico de influencias por liberar a un industrial regiomontano de la cárcel.
Hubo momentos críticos cuando unas enfermeras del Hospital del Niño Poblano se cortaron las venas por no dejarlas sindicalizar y cuando se dio a conocer por el diario Intolerancia, una grabación entre el senador Germán Sierra y Ernesto Echeguren sobre la sucesión del gobierno estatal.
Aplicó con tenacidad una frase original del doctor Toxqui: “Hay que ponerse una bolsa de hielo en la cabeza”. Tuvo mucha razón al actuar en forma prudente y tolerante en un estado como Puebla. A la fecha camina por las calles citadinas y todo mundo lo saluda.
MARIO MARÍN
A menos de un año de tomar posesión Mario Marín enfrentó un linchamiento mediático con el asunto de la detención de la periodista y escritora Lydia Cacho y su traslado de Cancún a Puebla.
Posteriormente las conversaciones telefónicas con el empresario Kamel Nacif, de donde se han hecho famosas y puesto de moda para saludar las frases “mi góber precioso”, “papá” y “mi héroe” aplicadas a cada profesión y actividad humana. Además de ser frases muy utilizadas por los libaneses asentados en Puebla.
También Marín enfrentó una división entre sus seguidores y los antimarinistas. Hubo marchas en contra de Marín pero también hubo marchas a favor.
La SCJN analizó el caso Lydia Cacho y no lo encontraron culpable. Hubo amenazas de juicio político por parte de la Cámara de Diputados y desaparición de poderes por parte del Senado de la República.
A partir de entonces Marín se dedicó a trabajar sobre todo en el interior del estado. Ahora a ocho años de aquellos sucesos, Marín ha reaparecido en la política poblana con presencia y fuerza. Vuelve con su grupo a la política activa.
Le corresponde ahora la crisis sexenal a Rafael Moreno Valle Rosas, quien seguramente no ha leído y menos aprendido la historia de su abuelo y de Puebla. Ahora no es la universidad, es la sociedad.
Ha sido exhibido como represor y asesino. Las encuestas muestran una grave baja en su popularidad y aceptación. El sueño presidencial ha desaparecido. Tiene amenazas de juicio político.
Gran crítico de Marín, Moreno Valle Rosas ha seguido al pie de la letra sus errores y ha intensificado sus recorridos por el interior del estado. Igual que Marín. Ha sido linchado mediáticamente. El futuro es negro e incierto.
En fin, como escribió Fray Josepho sobre el Manifiesto de los Libres e Iguales, dado a conocer recién en España:
Para conservar aquello
que nos mantiene ligados.
Para no quedar callados
frente a cualquier atropello.
Para no doblar el cuello
ante embustes colosales…
¡Libres e Iguales!
Para rechazar los cuentos
de una historia que no fue.
Para no perder la fe
de los puros argumentos.
Para refutar inventos
y delirios medievales…
¡Libres e Iguales!
Para llamar justamente
a las cosas por su nombre.
Para que nadie se asombre
por desmentir al que miente.
Para que a nadie le tiente
dar favores especiales…
¡Libres e Iguales!
Para que la libertad
no encalle en el desvarío.
Para deshacer el lío
con la ley y la verdad.
Para atajar la ruindad
de procesos demenciales…
¡Libres e Iguales!
raultorress@hotmail.com