No comparto la opinión de muchos priístas sobre lo que está haciendo el Presidente al tratar de contener los ánimos de don Máximo por conquistar la Presidencia. Por lo general, desearían que interviniese de una manera más decidida en Puebla y se pasan la vida lamentándose por tiempos ya idos. La estrategia de Peña Nieto es acertada y si no ha rendido frutos es por otros motivos. Entre ellos destaca uno: el mexiquense sabe lo que debe hacerse pero no cuenta con las partes adecuadas para integrarla. Esa es la causa más importante de su tragedia, misma que no es comprendida por los miembros de su propio Partido porque no quieren hacerlo…
El Presidente no cuenta con un aspirante fuerte que pueda ser una opción frente al poblano. Quizá lo consiga más adelante, pero por ahora anda escaso en la materia. Esto somete a Peña Nieto a un desgaste constante porque entre él y don Máximo no hay alguien que le entre al quite. En cuanto responsable del Ejecutivo, debe gobernar y no puede asumir las funciones de candidato porque no lo será. Se asemeja a subirse al ring para pelear atado de manos…
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Los que apuestan a generarle a don Máximo una mala imagen, acusándolo de falta de transparencia, alto índice de corrupción y otros señalamientos, deberían pensarlo mejor porque no necesariamente van a poder erosionarlo en su camino a Los Pinos. Ahí tienen el caso de Coahuila: con una deuda escandalosa, acusaciones contra el círculo de confianza de Humberto Moreira, anterior gobernador, y sin embargo el PRI arrasó en las elecciones del fin de semana. Sin duda, van a necesitar algo más…
Tampoco parecen lograr resultados claros y significativos pegándole con motivo de la oleada delictiva, pues al menos en la percepción ciudadana persiste la idea de que tiene la situación bajo control. Pese a la presión mediática, los adversarios de don Máximo no han podido posicionar en la opinión pública la sensación de que el marco de seguridad del ciudadano promedio haya sido vulnerado. A su vez, la estrategia de focalización, seguida por los asesores del mero mero, ha sido exitosa. Es decir: cuando ocurre un delito de alto impacto en tal o cual parte del Estado, el resto de la gente tiene la sensación de que es algo que ocurre “allá”, en ese lugar, pero sin sentir que todos estén en peligro inminente…
Además, teniendo una zona como el Estado de México, en donde un día hay una balacera con saldo de más de veinte muertos, en otro sucede una “estampida” mortal y al poco asesinan a una familia, incluyendo menores de edad, no es fácil apuntar las baterías contra cualquier otro gobernador. Con mayor razón si el primero pertenece al mismo Partido que el Presidente…
Más todavía: mientras Peña Nieto ha tenido que apegarse a la estrategia establecida por Calderón para combatir la delincuencia, lo que evidencia la ausencia de una propuesta diferente, don Máximo nunca ha asumido la confrontación con los delincuentes como una cruzada personal. Ninguna autoridad puede garantizar acabar con ellos o con la violencia que generan, pero lo que sí puede hacer es prevenirla, asegurar el imperio de la justicia y la no impunidad en caso de delitos…
Las acusaciones vertidas contra don Máximo y la alcaldesa de Monterrey por el gasto que están haciendo al promover sus logros de gobierno, tienden a perder fuerza porque es evidente que Eruviel está incrementando su juego mediático para contrarrestar los efectos negativos de las malas noticias, sobre todo en horario estelar…
Respecto a los resultados de gobierno, pese a no haber todavía beneficios palpables por parte de la ciudadanía, es importante observar la evolución que tendrá la reciente aprobación de las leyes secundarias en el tema de telecomunicaciones. Globalmente el ahorro parece será significativo para los usuarios, pero no olvidemos que necesita percibirse en el bolsillo de cada familia en lo específico. Como sea, el PRI y el PAN se van a disputar el escenario mediático al darle su apoyo, mientras el PRD tendrá un margen menor. Pero no se puede ignorar que podría tejerse una alianza con Slim…
“El futuro que se avecina…”
En fin, esta es la tragedia del Presidente: sabe qué pasos hay que dar para anular o contener a don Máximo, pero no tiene los elementos necesarios o son inadecuados. ¿Y qué hacen los priístas, al menos los de Puebla? Quejarse, quejarse y quejarse, en lugar de ayudar a Peña Nieto a conjuntar su estrategia. Quizá en el fondo le temen a don Máximo y “escurren el bulto” buscando que sea el mexiquense quien se líe a golpes…
De seguir así y sobre todo si el resto del PRI adoptase la misma actitud, les puedo anticipar cuál será su futuro: don Máximo los va a apalear, los van a echar por segunda vez del poder y el PRI será desmantelado…
“Confrontados por el sistema…”
Sin embargo, sería un error creer que don Máximo busca “ganarle” a sus adversarios cada elección, una tras de otra, hasta lograr su sueño de vivir en Los Pinos y ya. No se trata de una sumatoria y resta de votos para dar con un determinado resultado. Entre el polo del Presidente y el de don Máximo hay una lucha frontal por el “sistema”. Antes de llegar a la sucesión presidencial de 2018, el poblano busca reproducir el sistema de poder en su propio ámbito. Tampoco comete el error de simplemente “copiarlo”. La meta es más ambiciosa y compleja: don Máximo pretende reformularlo y reinterpretarlo, con la intención de que su eventual triunfo en 2018 sea la consecuencia lógica de lo anterior y no al revés…
Don Máximo le ha ido quitando el “sistema” a Peña Nieto y al PRI: partidos, grupos, aliados y “correas de transmisión del poder”, queriendo llegar a 2018 listo para comerse la “cereza del pastel”. Busca el control de la Cámara de Diputados en 2015 y aprovechar las reformas secundarias, sobre todo políticas, para ser el eje de los pactos. La respuesta presidencial consiste en tirar línea para asociar a don Máximo con los elementos identificados con el viejo PRI…
El Presidente está siguiendo una estrategia con tres vertientes: la “torre de marfil”, con un juego de geopolítica electoral intentando acotar a don Máximo dentro de Puebla y en otros reductos regionales; el “kamikaze” con López Obrador, que dividiría a las izquierdas chocando de lleno con el poblano, y a eso obedece toda la maniobra para que MORENA obtenga su registro; y los “quebrados”, dando margen para los partidos pequeños y nuevos que hoy van por su registro…
Si no aumentará el presupuesto y el reparto será porcentual, con más partidos se acotará a don Máximo. Asimismo, es una invitación para que los adversarios del de Puebla registren sus institutos y, cada uno por su lado, le den con todo. La consigna de Peña Nieto es: “Detengamos hoy al futuro dictador”. Don Máximo debe modificar su estrategia porque esto sí le puede hacer mella. Tiene pendiente resolver la pugna que se gesta entre el Yunque y los liberales, y el deseo de Cordero de ser el eje de las negociaciones, porque una nueva trifulca podría llevarles a todos a jugar a “Sansón en el templo de los filisteos”. Lo primero convierte al Yunque en aliado potencial del Presidente y lo segundo dará margen a los calderonistas en las diputaciones de 2015, llegando con fuerza al relevo de Madero previsto para antes de dos años…
El PRI necesita que lo “reseteen”. Todavía no pierden el poder y ya están llorando su “Noche triste”. De no cambiar, seguramente la tendrán pero será muy larga…
Hasta entonces…
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