La esclavitud sucede cuando una persona es propiedad de otra y ésta hace lo que le da la gana con la primera. A la persona que se le esclaviza se le llama “víctima”. Y a las “víctimas” se les capta a través de la fuerza: por amenazas, coacción, rapto, fraude, engaño o abuso del poder; o por medios más sutiles como la seducción, la persuasión o la manipulación en una situación de “vulnerabilidad”. Como se puede apreciar, el concepto de esclavitud o trata de personas, actualmente, engloba todo por lo que una persona es “vulnerable”, y creo que, además de castigar a quien abusa y saca provecho de esa “vulnerabilidad”, habría que hacer algo para aminorar ese grado de “vulnerabilidad”.
El mundo ha evolucionado de tal forma que ya los rubros de explotación y esclavitud son inimaginables. Todo se compra y se vende sin límites. Sin distingo, sin miramientos y las redes de explotación son tan efectivas que nos ponen en un estado de mayor “vulnerabilidad” a todos.
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Confieso estar contra de la palabra “trata”; es una mala traducción del inglés “trafficking” que su significado en español no dice nada. Habría que pensar una que sí defina lo que queremos referir. Asimismo manifiesto que se habla de “vulnerabilidad” como si fuera un aspecto de la vida humana que se puede extirpar, omitir, remover o liquidar. Los seres humanos somos vulnerables. Es la misma vida que nos hace susceptibles de sufrir pérdidas, daños, dolor y muerte. La vulnerabilidad es intrínseca a nuestra vida. La vida es vida por ser vulnerable. El este caso un concepto más adecuado es: indefensión. También estoy en contra del concepto “víctima”. Ser víctima es ser indefensa y tengo la certeza de que entre más tratamos como indefensas a quienes se encuentran en circunstancias de “víctimas”, incrementamos su indefensión y corremos el riesgo de ubicarlas en una “zona de confort” de incapacidad e inconsciencia y de igual manera, nos ubicamos nosotros en otra “zona de confort” de competencia y salva-vidas. Las dos posiciones caen en manipulaciones por ambas partes. La única alternativa de manejo es la asertividad.
Me explico: hablo de “manipulación”, no del “bien” o del “mal”: ¿No es igual la manipulación cuando alguien obliga a otro (inconsciente) a ser esclavo, que cuando alguien obliga a otro (inconsciente) a dejar de ser esclavo del primero? El primer acto es contra la ley, es delito, pero el segundo acto tiene el mismo mecanismo, aunque inverso, y aunque sea “bueno”, no apela a la consciencia de la “víctima”. En ningún caso se les deja de tratar como seres incapaces e inconscientes, no los sacamos de la indefensión, porque eso es ser víctima, ser indefensa. No se les ayuda para que empiecen a procesar sus propios pensamientos, sus propias reflexiones, que tomen sus propias decisiones, que sean responsables y conscientes sin culpa ni “victimez”.
Habría que darse cuenta que la mayor indefensión humana es la falta de consciencia de lo que sucede en nuestras vidas y en el mundo. La Ley contra la trata de personas, auxilia, coadyuva a señalar y proteger a las personas de la indefensión, misma de la que alguien se aprovecha. Esta ley es para defender a los indefensos ¿Pero no también es función del Estado, auxiliar a las personas para que su indefensión sea menor cada vez? El Estado no puede salvarnos de la vulnerabilidad que conlleva la vida de manera intrínseca. Pero sí de la indefensión.
Repito: La mayor indefensión es la falta de consciencia, y aunque no es una ecuación matemática, la educación y la reflexión son lo que nos lleva a darnos cuenta de nuestros propios actos y omisiones, así como de las consecuencias de lo que decidimos y permitimos de manera activa o pasiva. E igual, de los actos y omisiones ajenos, que nos embaucan a ser esclavos.
El mundo es una jungla cada vez más salvaje y con mayores peligros y riesgos. Si no hacemos un nicho donde podamos abrevar una dosis de pensamiento, de reflexión y de educación sobre lo que nos rodea, sobre lo que pasa a nuestro alrededor y en la aldea más lejana, ¿de dónde vamos a asirnos en estos tiempos salvajes para incrementar la propia consciencia y así defendernos de los grandes peligros? Si no lo hacemos estaremos empantanando el campo para que las generaciones futuras no tengan cómo apuntalar un mundo mejor.
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