La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla ha entrado en un proceso interno de nombramiento de su máxima autoridad personal: el Rector. La comunidad universitaria por tanto, debe conocer, analizar, discutir y evaluar la pertinencia de las metas proyectadas y la eficacia de las acciones emprendidas en los últimos años. Por vocación y tradición democrática universitaria, la pluralidad de ideas se expresa en el pleno ejercicio de la libertad y derechos universitarios; por ello, la sucesión rectoral, es un proceso de reflexión, balance y perspectivas del rumbo que debe tener la Institución, donde la ideoneidad de los atributos académicos y aportaciones al desarrollo institucional, son uno de los elementos centrales para determinar la personalidad de quien, en su investidura de máxima autoridad personal conduzca los destinos de nuestra Institución.
En términos de la legalidad universitaria el proceso de sucesión del Rector, inicia con la publicación de la convocatoria para tal efecto. Por la vía de los hechos, la campaña de proselitismo ya tiene meses de iniciada. Nada de extraño en la vida universitaria desde hace más de una década. La informalidad se ha institucionalizado, a pesar de que en la exposición de motivos del actual Estatuto Orgánico, se estableció como principio evitar el uso de prácticas negativas en la institución, garantizando con ello el ámbito espacial de validez al precisar que el Estatuto tiene aplicación general en todos y cada uno de los espacios y terrenos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. En la vida genuinamente universitaria dominan procedimientos institucionales
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En esta tesitura se estableció imperativamente promover una mayor participación de académicos y estudiantes en la gestión universitaria, como valor democrático. Por ello no es casual que la Ley de la BUAP, defina a la institución con tres principios: libre, plural y democrática.
Nuestra legislación universitaria adopta los dispositivos de la democracia para regular su vida académica. No ha sido sencillo compaginar vida académica y democracia.
En la BUAP, sus procesos electivos han orientado el ejercicio de la democracia. Todas las Autoridades Personales se eligen por este procedimiento. La democracia universitaria ha sido condición de estabilidad.
La elección es un refrendo por la democracia participativa. El resultado fortalece la estabilidad institucional. Las elecciones universitarias son foros de discusión, de debate sobre el rumbo institucional en el contexto de la legalidad universitaria. El funcionamiento cotidiano de la universidad va más allá del denodado activismo clientelar que ofrece prebendas reproduciendo prácticas políticas informales en la vida universitaria derivadas de la acción electoral.
De conformidad con la convocatoria aprobada por el Consejo Universitario, la Comisión de Auscultación recibirá el 19 y 20 de agosto las nominaciones de los candidatos propuestos por la comunidad universitaria; el 21 y 22 realizarán las entrevistas y el 23 de agosto emitirá la lista de candidatos que considere idóneos. El registro de candidatos ante la Comisión Electoral se realizará el 26 de agosto y la campaña se desarrollará entre el 29 de agosto y 7 de septiembre; la jornada electoral será el 11 de septiembre, el día 13, en sesión extraordinaria del Consejo Universitario, se calificará el proceso y nombrará al nuevo rector de la BUAP para el periodo 2013-2017, quien tomará protesta el 4 de octubre.
¿ Qué tiempo durara la campaña de proselitismo, para discutir y debatir las propuestas programáticas? Nueve días hábiles.
Tiempo totalmente insuficiente para que un candidato – que no sea Rector y candidato a la vez- pueda recorrer los campus universitarios regionales y todas las Escuelas, Facultades e Institutos, que integran una comunidad estudiantil y académica de más de cincuenta mil universitarios.
¿Existe alguna duda de quién ya ganó la elección en las condiciones actuales?
Por ello la convocatoria para la elección de Rector -aun aprobada por el Consejo Universitario- es inequitativa, excluyente, antidemocrática, contraria al espíritu universitario de garantizar en todo tiempo la más amplia discusión, debate y participación de la comunidad en la elección de sus autoridades.
Las universidades públicas son altamente valoradas porque reconocen, alientan, defienden y promueven la libertad de pensamiento en la vida académica. En su seno coexisten enfoques filosóficos diversos sobre la sociedad, la naturaleza, la política y la vida misma. La pretensión de implantar pensamientos únicos en el quehacer universitario siempre ha fracasado. El pensamiento único, totalitario, cerrado, pre moderno, es anti universitario.
El ser de la universidad es el pensamiento crítico, basado en el análisis, discusión, debate de las ideas al seno de la comunidad universitaria y con la sociedad. Gracias a ello, los universitarios definimos nuestros objetivos en el corto, mediano y largo plazo así como la forma de gobierno, elección de autoridades, organización académico-administrativa para llevarlos a cabo.
La simulación, solo reproduce prácticas negativas que alientan la incongruencia, solapa la arbitrariedad y autoritarismo, por ello es contraria a la ética pública y principios universitarios.
JOSHUE URIEL FIGUEROA BLAZQUEZ
CONSEJERO UNIVERSITARIO
figuerblazj@hotmail.com