En el contexto de la celebración del nonagésimo aniversario de la revolución mexicana fue nombrado Juan Carlos Lastiri Quirós, como presidente del CDE del PRI en el estado de Puebla, partido que por seguir la senda no democrática en su seno, como siempre, estatutariamente alguien es elegido y otros políticos terminan el periodo legal.
Hoy, a una distancia de poco más de tres meses para que concluya el periodo de tres años del nombramiento de la dirigencia estatal tricolor poblana, y como consecuencia de los pasados resultados en las elecciones estatales intermedias, en las cuales, por cierto, al PRI le fue excelente dentro del sistema nacional de elecciones al haber ganado doce de las catorce entidades con comicios. La excepción la representaron Baja California ganada por el PAN, PRD y PANAL de panzazo y Puebla ganada por la ingeniería institucional construida por el Ejecutivo del Estado. Se ha incrementado la reflexión sobre la personalidad del futuro o futura dirigente priísta destacando los nombres de varios políticos dentro de los cuales va el ex candidato a alcalde de Puebla Enrique Agüera, el diputado federal Enrique Doger, y la senador Blanca Alcalá entre muchos otros que están o se sumarán en la construcción de la lista.
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En el contexto del empoderamiento de las mujeres en la política mexicana, y por el grado de poder político que encarna cada aspirante, por supuesto que partidistamente el PRI solo tiene tres aspirantes a dirigir estatalmente al PRI: las senadoras Blanca Alcalá, Lucero Saldaña y Areli Gómez. El argumento es simple: capital político que cada una representa como resultado de las votaciones federales pasadas. Las senadoras por mayoría obtuvieron (867,929) votos más que Peña Nieto (855,817), una masa electoral superior a la de cualquier político poblano en el presente momento. Esto quiere decir que están por encima de Estefan Chidiac que ha sido diputado federal, y de cualquier otro político poblano aunque haya sido diputado federal o local y por supuesto que por encima de la votación del ex candidato a alcalde por la ciudad capital. Esto, si se decide cuidar al PRI hacia las elecciones intermedias de 2015 y actuar dentro de la lógica funcional y sistémica del gobernador poblano quién considera al “poder” con el mismo rol que el “dinero” desempeña en la economía. Claro desde una concepción parsoniana de la política
También están otros factores y uno de ellos presente en las elecciones federales del año 2012, fue la cuota de género. En ese campo el PRI tiene un camino muy largo, no fue casual que desde los años sesentas del siglo XX, en Puebla se hayan nombrado a diputadas locales tricolores. La decisión del TEPJF en 2012 de obligar a los partidos políticos a nombrar candidatas para las elecciones federales, consolidó a Blanca Alcalá en su arribo al senado, derribó a Lastari, y también permitió que subieran como candidata y senadora a Lucero Saldaña, amiga y defensora de Lydia Cacho, así como candidata y senadora de representación proporcional a la jurista Areli Gómez González Blanco, ocupando un lugar destinado a ex gobernadores (Barteltt y Melquíades) que por castigo el PRI le retiró a Mario Marín y por añadidura a Javier López Zavala. En suma: El PRI requiere un político(a) que electoralmente iguale el poder del gobernador, y lo representan las tres senadoras, una con mayor oficio político electoral por haber sido alcaldesa de Puebla, Blanca Alcalá Ruíz.