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La rehabilitación de la calle Revolución afecta a comercios y vecinos por retrasos, falta de dictámenes y poca transparencia
Obra de la calle Revolución en Izúcar
Foto: Cortesía
La rehabilitación de la calle Revolución, una de las vialidades más importantes del centro de Izúcar de Matamoros, se ha convertido en una obra prolongada, poco transparente y sin explicaciones claras, pese a que originalmente estaba proyectada para ejecutarse en un plazo aproximado de tres meses.
Los trabajos iniciaron en mayo de 2025 y, a enero de 2026, los avances son mínimos, la vialidad permanece intervenida, con zanjas abiertas, tierra suelta, material expuesto y pasos improvisados, lo que ha generado afectaciones directas a vecinos y comerciantes, además de riesgos para peatones y automovilistas.
De acuerdo con lo informado en su momento por Manuel Villarruel Vázquez, entonces director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Puebla, la obra fue suspendida durante aproximadamente dos meses ante la posibilidad de que en la zona existieran asentamientos prehispánicos, debido a antecedentes históricos en distintas áreas del municipio mixteco.
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En ese periodo se señaló que se habrían encontrado elementos de la antigua ciudad de Itzocan, que en náhuatl significa “lugar de la obsidiana”.
Sin embargo, tras ese lapso, los trabajos se reanudaron bajo el argumento de que no se localizaron vestigiosn, sin que se hiciera público un dictamen técnico detallado que explicara los resultados de las exploraciones.
Esta falta de información dejó dudas entre vecinos y comerciantes sobre las razones reales de la suspensión y la prolongación de la obra.
Alrededor de 60 comercios establecidos en la zona reportan una caída severa en sus ventas desde que comenzó la rehabilitación de la calle Revolución, debido a la falta de condiciones adecuadas de acceso.
A casi un año del arranque, muchos negocios no han logrado recuperar su actividad económica y enfrentan calles en mal estado, polvo constante y escasa señalización.
Hay bares sin clientes, hoteles modestos sin huéspedes y una cadena de establecimientos que ya no saben qué hacer ni qué esperar ante una obra que califican como mal planeada.

Vecinos señalan que, además del retraso, no se les ha presentado un proyecto técnico ni se ha informado con claridad el costo total de la obra, el calendario de ejecución o las etapas pendientes.
Esta opacidad —afirman— ha sido una constante en diversas obras impulsadas por la administración municipal encabezada por Eliseo Morales, donde los comités vecinales quedan al margen de las decisiones.
La imagen actual de la calle Revolución refleja una vialidad fragmentada, con excavaciones abiertas y trabajos inconclusos, muy lejos de un proyecto que, según lo anunciado inicialmente, debía concluirse en cuestión de semanas.
Hoy, el tiempo transcurrido ya se acerca al año, sin una fecha clara de entrega ni explicaciones públicas sobre los retrasos acumulados.
Mientras tanto, la obra sigue siendo un misterio administrativo: no se conocen con precisión sus costos, ajustes, dictámenes técnicos ni responsables directos de la planeación y supervisión.
Para vecinos y comerciantes, más que una rehabilitación, la calle Revolución se ha convertido en un ejemplo de cómo una obra pública puede prolongarse indefinidamente sin rendición de cuentas. (KR)