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Los padres de Naike venden pan con causa para costear traslados a la capital poblana, donde su hija es tratada por varios padecimientos
Foto: Andrea Castillo
Naike Mía de apenas ocho años e hija de una familia panadera, padece diversos problemas renales que han generado gastos inesperados para sus padres, por lo que para cubrir lo que implica su tratamiento, su familia vende pan.
A pesar de las dificultades económicas, la familia busca garantizar la atención médica que la menor requiere, ya que con el dinero de la venta costean pasajes, comidas, hospedajes y demás gastos del tratamiento de la menor.
Esta familia dedicada al oficio de la panadería que, pese a su limitada situación, hace todo lo posible por acercar a su hija a los servicios de salud. Aunque cada vez enfrentan más complicaciones, aseguran que encontrarán la forma de que la niña reciba la atención necesaria.
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Saraí López López, madre de la menor, contó que su hija nació a los ocho meses, por lo que los médicos advirtieron que podría presentar complicaciones de salud. Durante años la niña sufrió dolores en la espalda baja, el vientre y los pies, que se agravaron con el tiempo.
A partir del 1 de septiembre, los dolores de Naike se intensificaron, lo que empezó a provocarle fuertes dolores. “Mi hija se doblaba, le dolía todo y el dolor le provocaba vómito. Yo hubiera dado todo porque esos dolores me los dieran a mí. Es horrible verla sufrir”, relató Saraí.
Tras acudir con varios especialistas y someterla a estudios, su hija finalmente fue diagnosticada con hidronefrosis bilateral, pielonefritis bilateral y litiasis en el riñón izquierdo.
Aunque actualmente la hija de Saraí recibe tratamiento en el Hospital del Niño Poblano donde la atención médica es gratuita, los traslados y la estancia implican gastos constantes para la familia.
Mientras Mía permanece en tratamiento, sus padres deben pagar pasajes, alimentos y otros gastos básicos. Aunque suelen dormir en el albergue, en ocasiones deben permanecer hasta tres días o más, lo que incrementa los costos.
Por esa razón decidieron vender pan con causa en Tehuacán, de modo que todo lo recaudado se destine exclusivamente a solventar sus gastos relacionados con las citas médicas de su hija.

Al principio vendían pan desde la vivienda que comparten con otras familias, donde los clientes llegaban a su pequeña cocina, pero ante la necesidad de aumentar sus ventas, decidieron. Instalar su puesto afuera del polideportivo de La Huizachera, sobre el bulevar Socorro Romero.
Al inicio solo colocaban las charolas una sobre otra, pero algunos vecinos les prestaron una mesa y después un par de sillas. Incluso el diablito con el que trasladan el pan de su casa al punto de venta también es prestado.
La pareja llega desde las 8:00 de la mañana y se retira antes de las 11:00; por la tarde vuelven entre las 18:00 y las 21:00 o 22:00 horas, y venden de lunes a sábado, pues es su única forma de sostener los traslados.
“Tenemos más ventas cuando hay clases, porque los papás pasan por su pan para el desayuno de sus hijos. Cuando es puente casi no vendemos; en el último solo juntamos 70 pesos”, explicó Saraí.

El pan cuesta desde tres pesos y las piezas de repostería cinco. Los precios buscan ajustarse al bolsillo de sus clientes, especialmente de quienes pasan por la zona rumbo a escuelas o trabajos. Aun así, las ventas varían y en ocasiones, sólo reúnen lo necesario para continuar con sus traslados. (FS)