“Nadie imaginó nunca Río de Janeiro sin Carnaval”, expresó Squel Jorgea Ferreira Vieira, de 38 años a El País.

La Alcaldía de Río de Janeiro informó a finales del mes de enero de2021 de manera oficial, que la celebración del Carnaval de este año se cancelaba debido a la pandemia por COVID-19. En principio, el evento había sido aplazado hasta julio.

“Nunca escondí mi pasión por el Carnaval y la clara percepción que tengo de la importancia de esta manifestación cultural para nuestra ciudad, pero me parece sin sentido que imaginemos que, a esta altura, tengamos condiciones de realizar el Carnaval en julio”, expresó el mandatario en su cuenta en Twitter.

Ahora, El País hace un relato de cómo está el país sudamericano sin fiesta, la cual es conocida a nivel mundial.

“Es Carnaval, pero la sede de la Escuela de Samba de Mangueira está desierta, desangelada, desconocida. Cualquier otro año, este local de ensayo ubicado en la favela homónima de Río de Janeiro estaría en efervescencia, atestado de sambistas desbordando alegría y nervios”, publica el medio español.

“Es como si estuviese en medio del mar ahogándome, intentando respirar. Estoy desesperada, con una tristeza muy grande”, dijo Ferreira Vieira.

Ahora las calles de Brasil no están festivas, no se oyen los ruidos de los tambores no hay cuerpos decorados con purpurinas ni guirnaldas. Los disfraces no se ven en las calles.

La economía de las familias brasileñas también se ve golpeada, ya que muchos obtienen ingresos de formas distintas.

“El Carnaval estructura la vida de Squel Jorgea desde hace dos décadas. “Es mi profesión, lo que sostiene a mi familia, lo que me ha dado una vida digna y sabiduría”, dice la abanderada, que no deja de recibir mensajes cariñosos en tono de pésame”, señala El País.

En el medio se informa que se ven afectados desde los cruceros, hoteles, bares y restaurantes hasta las personas que venden cervezas y palomitas de maíz en las calles.

Las costureras, los zapateros, los vendedores de flores han visto como esta pandemia le dio un fuerte impacto en su economía, ya que no tendrán los ingresos que cada año recibían.

Las pérdidas para los comerciantes están estimadas este año en 509 millones de dólares. En 2020, los 2.1 millones de turistas –cerca de 500 mil extranjeros- dejaron cerca de 717 millones de dólares de ingresos, un récord para la “cidade maravilhosa” que en los últimos años venía aumentando el número de visitantes, informó france24.com.

"El carnaval en las calles es el carnaval fuerte de Brasil, donde se ven las disputas de clase. En Río de Janeiro había un carnaval de la alta sociedad, en salones, pero en contrapartida el pueblo disputó y ganó la calle, que es una disputa aguda en el carnaval. Río de Janeiro quiso tener una formación eurocéntrica pero el carnaval lo transformó en la cara del pueblo", dijo el historiador Luis Antonio Simas, especialista en cultura popular y sus palabras son publicadas en telam.com.ar.

Según Simas, el carnaval siempre fue político, desde 1880, cuando se ponía la cuestión de la abolición de la esclavitud hasta la transgresión de cuestionar a la dictadura o la familia del presidente Jair Bolsonaro.