La IBERO Puebla a través del Departamento de Ciencias de la Salud, celebró la presentación del libro La sensibilidad personal y la valentía comunitaria. Psicología social comunitaria y desarrollo humano. Trabajo que consta de una serie de artículos que exploran diferentes perspectivas teóricas y reflexivas acerca de la construcción de subjetividades individuales y colectivas en tiempos de alta incertidumbre.

La psicología comunitaria, eje central del libro, habla de lugares, amores, valores y poderes. Para otorgarle el sentido humano a la psicología teórica, se le otorgó una serie de características que contemplaran el comportamiento de las personas con una mirada a la afectividad. Así lo describió el Dr. Eduardo Almeida Acosta, investigador de la IBERO Puebla.

Para reforzar la esencia humana, se recuperaron cuatro procesos psicosociales: reforzamiento, modelamiento, atribución y apego. Psicología Social Comunitaria y Bioecología del Desarrollo Humano, el capítulo inaugural del libro, implicó la conciliación de dos posturas teóricas distintas, donde se redescubrió el papel de la sociología y de los estudios biológicos en el mejoramiento de los lazos sociales.

El libro termina con la transcripción de una conferencia en donde se reivindica el papel de la salud mental en el proceso de confinamiento y aislamiento, situaciones especialmente relevantes en tiempos de contingencia sanitaria. “Lo peor de la psicología es estar solo”, previno.

El libro surgió como una idea cotidiana entre las conversaciones de Eduardo Almeida y la Mtra. Natalia Gómez Gómez, ambos compiladores del producto final, el cual fue integrado con el respaldo editorial de la IBERO Puebla y el financiamiento del Consejo de Ciencia y Tecnología de Puebla (CONCYTEP).

Además de contribuir en la gestión del acervo de textos académicos del Dr. Almeida Acosta, Natalia Gómez aportó el capítulo titulado Una aproximación experiencial al Desarrollo Humano, donde explora el vínculo entre sentir y pensar para encaminarse hacia el buen vivir. “Estoy convencida del aporte que hace Carl Rodgers: ‘mi experiencia es mi única autoridad’”, compartió respecto a su entrada en el compilado.

Una de las dificultades que enfrenta el Desarrollo Humano es poder expresar a otras personas los alcances que pueden tener, pues cada individuo puede desarrollarse si se le da el espacio y las aptitudes para hacerlo. Las sociedades deben volver a percibirse como seres sintientes y vinculados unos con otros.

La Mtra. Clarisse Tishman Alatriste, académica de la Maestría en Desarrollo Humano de la IBERO Puebla, escribió un artículo acerca de las dificultades personales que ha experimentado debido a su temperamento, mismo que suele ser entendido como una debilidad: “Las personas que son sensibles son percibidas como personas que no pueden actuar con asertividad”, reprobó.

Para la académica, las personas que estudian el Desarrollo Humano deben sentirse inspiradas a aportar algo a la comunidad, pues se trata de procesos que se manifiestan de manera interna y externa. “Este mundo necesita más corazón que inteligencia racional. Esta disciplina nos ofrece tener una percepción distinta de las demás personas”. Celebró que su área de experticia esté en permanente vinculación con otros ámbitos del conocimiento.

En su texto, El ayuno como vínculo con la divinidad en los curanderos de los pueblos nahuas de México, la Dra. Ericka Escalante Izeta, coautora y coordinadora de la Maestría en Desarrollo Humano de la IBERO Puebla, explica cómo esta y otras prácticas invitan a las personas a aislarse voluntariamente de la tecnología y las relaciones sociales para, al mismo tiempo, estrechar los vínculos comunitarios.

La neurociencia ha encontrado que el ayuno promueve los estados alterados de conciencia. Por eso, los curanderos pueden extender su abstinencia hasta por 40 días con la finalidad de conectarse con la divinidad y ofrecer la sabiduría medicinal a la comunidad. “Tenemos muchas formas de vincularnos con nuestra parte espiritual. Hay un área para explorar cómo nuestras tradiciones nos han ayudado a unirnos”, reflexionó.

En una intervención complementaria, la Dra. María Eugenia Sánchez Díaz de Rivera, académica de la IBERO Puebla, indicó que el Desarrollo Humano y la psicología social se arraigaron en la Ilustración con un concepto de sujetos autónomos con relaciones sociales de carácter contractual. Dicho proceso se modifica gracias a la interconectividad y a la transformación misma de la realidad subjetiva.