Puebla es sinónimo de historia, fue una de las principales ciudades virreinales, por lo que muchos de sus edificios fueron una pieza clave del establecimiento de los españoles en México y en Latinoamérica. Hoy conoceremos la historia de una de las primeras bibliotecas que hubo en nuestro continente.

Esta biblioteca data de 1646, cuando Juan de Palafox y Mendoza, por ese entonces arzobispo de Puebla, donó más de cinco mil volúmenes a dos colegios tridentinos con la única condición de que el acceso a los libros debería de ser libre para cualquier persona que supiera leer. El acervo donado estaba constituido por obras de diversos temas como libros de historia sagrada, derecho canónico, teología escolástica, oratoria sagrada, liturgia, historia natural, geografía y poesía, entre muchos otros.

El acervo fue creciendo gracias a las donaciones de los también obispos Manuel Fernández de Santa Cruz y Francisco Pablo Vázquez, así como a la incorporación de las bibliotecas de los colegios jesuitas; de manera que actualmente cuenta con 45 059 volúmenes que datan del siglo XV, hasta el siglo XX.

La estantería fue construida en dos etapas: el primer y segundo nivel se terminaron en el siglo XVIII y el tercer nivel se edificó en el siglo XIX.

En 1836 la Biblioteca Palafoxiana contaba ya con 12 536 volúmenes, la mayoría en latín. Hoy tiene 45 mil, entre ellos un incunable, escrito en papel de lino con caracteres góticos e ilustrado con más de dos mil grabados: la Crónica de Nuremberg, escrita por Hurtman Schedel en 1493.

Otros libros importantes son un Atlas de Ortelius, impreso en Amberes en 1548; una Biblia políglota o Biblia Regia, escrita entre 1569 y 1573 en griego, latín, hebreo y caldeo y la Gramática egipcia de Jean François Champollion.

Con el sismo de 1999 gran parte del Centro Histórico de la ciudad de Puebla sufrió grandes daños y la Biblioteca Palafoxiana no fue la excepción, por esto se trabajó en la restauración y fortalecimiento de las bóvedas de ladrillo de la planta alta y baja del edificio, todo esto bajo la supervisión del INAH. Gracias a la renovación de la biblioteca, se presentó ante la UNESCO la candidatura para inscribir en el Registro de Memoria del Mundo por ser la primera biblioteca pública de América, por haber permanecido en el mismo lugar durante más de tres siglos y por la importancia de su acervo, lo que permitió que este organismo de la ONU, la incluyera dentro de este registro en junio de 2005. Por todas estas razones, la Biblioteca Palafoxiana es actualmente uno de los referentes obligados en la investigación del periodo novohispano y parte invaluable del patrimonio documental e histórico de Puebla y de México.

La creación de esta biblioteca fue aprobada por cédula real en diciembre de 1647 y confirmada por el papa Inocencio X en 1648. 

La Biblioteca Palafoxiana es una de las primeras bibliotecas del continente americano y la primera en conceder la libertad de entrada. En 1981 se declaró Monumento Histórico Nacional y en 2005 la riqueza de su bibliografía le mereció el título de Memoria del Mundo por la UNESCO. Actualmente es Museo del Libro y biblioteca universal.

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