En el mundo hay un sinfín de rituales que muchos desconocemos, pues hay tantas ideologías, creencias, costumbres y tradiciones que nos deja asombrados a más de uno. Desde esta perspectiva, para lo que algunas personas es algo común y completamente normal, a otras nos puede horrorizar la idea de tener una vida así. Sin embargo, cada quién tiene su sistema de creencias y nosotros no estamos inmersos en la cultura de las otras personas para hablar desde su postura.

Tal es el caso de los Amish, una comunidad religiosa anabaptista fundada en 1963 por Jakob Ammann, en Suiza. Actualmente, los principales asentamientos de los amish están distribuidos en Pensilvania, Ohio e Indiana (Estados Unidos) y Ontario, (Canadá).

Los amish están alejados de la tecnología, pues mantienen una vida austera con sus propias reglas de vestimenta y estilos de vida. No tienen permitido conducir autos, por ello, su principal medio de transporte es el carruaje. Además, sólo cuentan con un teléfono apartado de la casa para hacer llamadas de emergencia.

Generalmente, los niños asisten al colegio desde los 6 años hasta los 13 o 14  años de edad, donde todos los estudiantes toman clase en un solo salón. Estas clases son impartidas por una “profesora” de la comunidad que sólo cuenta con la preparación básica.

Cabe destacar, cada grupo amish tiene sus propias reglas estrictas,  la cuales son decididas por cada obispo, quien es escogido por los miembros de la comunidad. Sin embargo, ninguno permitiría prácticas como tatuarse; beber alcohol o consumir drogas; tomarse fotografías, divorciarse bajo ningún argumento; escuchar la radio o ver la televisión.

Los amish consideran la virginidad muy importante, pues para ellos es muy necesario que la mujer con la que se casarán no haya tenido relaciones sexuales antes. Si bien es cierto, en el cristianismo es sagrada la virginidad, no todas las personas lo cumplen y con el hecho de confesarse están salvos. Sin embargo, los hombres de la comunidad amish suelen marginar a las mujeres que son divorciadas o madres solteras, y optan por no casarse con ellas, pues hacerlo conllevaría separarse de sus familias y de los amish.

Una de las prácticas más perturbadoras que tienen los amish consiste en sacarles todos los dientes a los niños y jóvenes de la comunidad para reemplazarlos por una dentadura postiza. En este ritual, la comunidad es testigo de cómo un “dentista”, quien no tiene estudios especializados, le saca todos los dientes a un niño o joven, con unos alicates. ¿La razón?

A los amish no les interesa la apariencia física, pues lo que importa es la belleza  espiritual, ya que la comunidad considera que este estilo de vida la acerca más a Dios. Desde esta perspectiva, los miembros del grupo tienen prohibido tomarse fotografías, razón por la que no saben cómo fueron de bebés o cómo fueron sus padres de jóvenes, pues son banalidades del mundo y está estrictamente prohibido ser vanidoso.

 

Foto: Captura de pantalla Youtube/ DKISS España