Con tan sólo ocho años, un perrito labrador de nombre Eros trota por las calles de Medellín, Colombia, varias veces durante el día mientras sostiene una cesta de paja en su hocico, en la cual lleva verduras, frutas y comida empacada a las y los clientes del mercado El Porvenir.

Por su noble labor, el can es recompensado con meriendas y masajes en su cabeza.

“Nos ayuda con lo del distanciamiento social […] y a la gente le gusta mucho cuando le mandamos el perro”, comentó su dueña, María Natividad Botero.

Pero el destino de Eros no siempre se vinculó con la fama y cariño de la que ahora goza, ya que Natividad Botero aceptó a casi a la fuerza que el perro se quedara en la familia tras la insistencia de su hijo para adoptarlo.

Más pronto que tarde, Botero y la familia se enamoraron del cachorro; luego, al abrir el mercado hace cuatro años en el barrio de Tulipanes, Eros comenzó a acompañar a Botero y sus hijos a hacer entregas de abastecimientos.

Aunque no conoce las direcciones, recuerda los nombres de los clientes que previamente lo han recompensado. Y con paciencia, ha aprendido a ir a las casas por su cuenta.

“Se sabe los nombres de cinco o seis clientes”, dijo Botero. “Yo mando el mercado en la canasta con un recibo, y me pagan por transferencia bancaria”.

 

 

Foto: Twitter / Javi Elizondo