Hugo V. fue mordido por un supuesto perro callejero en la calle Cedro del fraccionamiento Valle Real, en Atlixco, debido a que el animal si le encajó los dientes en la pierna, el agredido fue a poner su denuncia ante salud comunitaria para que se efectuará el apresamiento de ese animal evidentemente agresivo.

“No sólo rompió mi pantalón, me lastimó y sólo por ir pasando, le pregunté al señor que estaba donde  fui atacado y su respuesta fue que se trataba de un perro comunitario, que tontería más grande, eso solo fomenta la irresponsabilidad de todos y nadie le da hogar”, relató Hugo.

Pero eso solo fue el preámbulo, la mañana de este lunes al intentar acatar la orden para apresar al canino, los trabajadores de la perrera municipal  fueron amenazados con golpes por los presuntos dueños del perro.

Debido a ello se requirió de la presencia de una patrulla de la policía municipal, pues fue una familia completa la que impidió que al menos cuatro animales fueran levantados por la perrera municipal, en tanto, vecinos del lugar, informaron que no es la primera vez que muerden a alguien.

“Tenemos que evitar pasar por ese lado de la calle, porque son agresivos, sin más se lanzan a morder y los dueños todo el tiempo los tienen afuera, ojala la autoridad correspondiente haga algo, porque nos da miedo por los niños”, señaló Valentín, quien vive muy cerca del lugar.

La tenencia responsable es un tema que Atlixco no se ha enraizado en los dueños de los perros, pues muchos de ellos dejan que sus mascotas estén en la vía pública, tampoco los llevan a esterilizar y después cuando tienen cachorros tampoco los cuidan, de esta forma la población canina en Atlixco ha ido en crecimiento constante, algo que se había logrado controlar hace al menos 10 años  con el fin de acabar con la rabia.

La perrera municipal se reactivó debido a las constantes denuncias de agresiones por parte de canes callejeros, a diferencia de hace algunos años las asociaciones protectoras de animales no se están oponiendo a su labor, por el contrario ya se tuvo un primer acercamiento para conocer las condiciones en que laboran y proponen la reubicación y mejoras con el fin de evitar que los animales que sean decomisados se contagien de enfermedades como  moquillo, pulgas y garrapatas, algo que en la actualidad abunda en las jaulas donde los resguardan.