La salud es una de nuestras prioridades, pues a nadie le gusta estar enfermo. En estos tiempos de coronavirus salimos de nuestras casas, tomamos las medidas necesarias para prevenir contagios, como el uso de cubrebocas y la sana distancia.

Asimismo, cuando vamos de compras cuidamos nuestra salud comprando frutasverduras y alimentos frescos para consumir, pues cuidamos que lo que vamos a comprar sea de calidad.

Sin embargo, hay prácticas que ponen en riego nuestra salud y que ni siquiera sabíamos: comprar la fruta cortada. Es muy común encontrarnos en los supermercados y tianguis frutas como el melón, la papaya y la sandía cortadas a la mitad o en rebanadas, pues en muchas ocasiones sabemos que no vamos a terminarnos la pieza completa.

Es necesario saber que esta práctica aumenta el riesgo de una intoxicación alimentaria causadas por bacterias como la salmonela, la listeria o el E coli. Pero, ¿por qué?

Cuando cortamos o pelamos la fruta aumentamos la posibilidad de transferir los patógenos a la parte comestible de la fruta, ya que los alimentos están en contacto con superficies y utensilios contaminados así como una gran cantidad de manos sucias que pasan por la fruta antes de llegar a nuestro hogar.

De acuerdo con la Universidad Estatal de Michigan, las bacterias como el E coli se adhieren al cuchillo desde la cáscara de los melones y cuando cortamos las rebanadas se contamina la parte comestible en cada corte.

Por su parte, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria dio a conocer que la salmonela se extiende más rápido en los melones cortados y conservados a temperatura ambiente.

En este sentido, una recomendación importante es comprar las frutas completas. En caso de no poder hacerlo y comprar los productos cortados, se nos recomienda comprarlos refrigerados, a una temperatura de 4 grados Celcius, de ninguna manera a temperatura ambiente. Y al llegar a casa refrigerarlos inmediatamente.

Con información de El Universal.