La situación en las comunidades indígenas del país, por el Covid-19, genera desigualdad y  discriminación, agravándose por la violencia vinculada a la escasez de recursos como agua potable y alimentos, generando temor no solo a morir por esta enfermedad, si no por no contar con los recursos indispensables.

Así lo denunció el diputado federal de Morena, David Bautista Rivera, quien exigió que se deben fortalecer, implementar y desarrollar nuevas estrategias para proteger a todos los grupos vulnerables de nuestro país, entre ellas las comunidades indígenas, que se ven afectados por el Covid-19, “con la finalidad de garantizar sus derechos fundamentales y su bienestar”.

El legislador poblano señaló que México ocupa el octavo lugar en el mundo con la mayor cantidad de pueblos indígenas. Puntualizó que el 75 por ciento se concentran en ocho estados: Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Estado de México, Puebla, Guerrero, Hidalgo y Yucatán.

Aunado a la falta de oportunidades en estas comunidades, el diputado federal, alertó que por el sistema de usos y costumbres, más de 300 municipios en el país, han bloqueado sus accesos, lo que podría derivar en un brote epidemiológico sin control, debido a que dichos grupos no se apegan a las medidas de prevención.

Indicó que en la Sierra de Puebla, en Pahuatlán, con más de 3 mil habitantes, mitad otomí y mitad náhuatl, los vecinos levantaron un retén que impedía la entrada a foráneos, lo que pone en riesgo su salud por la epidemia del Coronavirus.

Asimismo, mencionó que otro grupo vulnerable que está siendo impactado por la enfermedad, es el de las personas que viven en extrema pobreza, quienes dependen de trabajos informales, algunos inclusive sin hogar; dependiendo de los servicios de acogida y los centros de día para obtener alimentos y ropa.

De acuerdo al CONEVAL, entre 2008 y 2019, el porcentaje de personas pobres ha descendido, del 44,4 % en 2008 al 41,9 % en 2018, mientras que, en números absolutos, la cifra de personas pobres aumentó desde los 49,5 millones hasta los 52,8 millones. Sin embargo, el paro de actividades para evitar la rápida propagación del Covid-19 alrededor del mundo, dejará más mexicanos en situación de pobreza y aumentará los niveles de informalidad, dos índices que están a punto de rebasar a la mitad de su población.

Por otro lado, dijo, se cuenta con otro grupo vulnerable ante esta crisis sanitaria; las mujeres, en quienes se aumenta los riesgos de violencia, incluso, el impacto económico de la pandemia puede generar barreras adicionales para dejar a una pareja violenta. El confinamiento, en muchos casos, encierra a las víctimas con sus agresores, lo cual tiene un impacto en las denuncias y la documentación de casos de violencia.

Los datos oficiales dan cuenta de 10 feminicidios al día, situación que ante el confinamiento no ha disminuido, ha aumentado. Las llamadas de auxilio al 911 por violencia familiar, son de 155 por hora. Durante la contingencia se registraron más de 20 mil denuncias por violencia familiar.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la pandemia tiene efectos inmediatos en sectores con más mujeres trabajadoras, pues ellas representan 57,47% de la fuerza laboral de ventas minoristas y 59,31% en servicios de hospedaje por lo que, afirmó, el coronavirus podría revertir los logros en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres.

Es por ello que a través de un Punto de Acuerdo, impulsado en la Comisión Permanente, el representante por Puebla, exhortó al “Consejo de Salubridad General, a que emita disposiciones de protección específicamente dedicadas a salvaguardar la salud y el bienestar de los grupos vulnerables de México, ante la pandemia del covid-19”.

Explicó que la vulnerabilidad es la condición de ciertas personas o grupos por la cual se encuentran en riesgo de sufrir violaciones a sus derechos humanos.

Los grupos vulnerables, apuntó, son aquellos grupos que, por sus características de desventaja por edad, sexo, estado  civil, nivel educativo, origen étnico, situación o condición social,  económica, cultural, psicológica,  física y/o mental; requieren de un esfuerzo adicional para incorporarse al desarrollo y a la convivencia.

La clasificación del grado de vulnerabilidad se divide en cuatro: medio, alto, muy alto y crítico.

•Vulnerabilidad media (63%): Se   ubica en los grandes centros urbanos, tienen mayor capacidad económica e infraestructura de salud.

•Vulnerabilidad alta y muy alta  (29.3%): Se ubica en los  municipios con localidades urbanas medianas,  infraestructura de salud escasa, producción económica precaria y   acceso limitado a medios de comunicación.

•Vulnerabilidad crítica (7.5%): Se ubica en los municipios rurales con porcentaje más alto de personas mayores de 60 años y gran población indígena, escasos servicios de salud y tasas de marginación arriba de la media nacional.