Mariana, madre de dos hijos, lleva 10 años dedicándose a meserear en antros y bares de Puebla, pero tras el cierre de los establecimientos a causa de la contingencia del COVID-19 fue retirada a casa sin goce de sueldo.

A casi dos meses de estar sin empleo, ella enfrenta una situación económica severa sin que tenga ingresos de otros lados o algún apoyo por parte del gobierno estatal.

“Ya la situación está muy critica, porque los lugares donde uno paga renta ya no te están esperando…los ahorros ya se acabaron y no hay trabajo”, menciona a través del teléfono.

Antes de la cuarentena por COVID-19Mariana se presentaba a trabajar en el bar La Dueña-ubicado en la Avenida Juárez, una zona de Puebla que ahora luce desértica- de miércoles a sábado desde las 5:00 pm hasta las 6:00 am.

“Nos descansaron sin ningún sueldo, solo nos dijeron que Normatividad había pedido cerrar los lugares y que nos íbamos de descanso un mes hasta nuevo aviso”, recuerda con un tono preocupado.

Su salario dependía en gran medida de las propinas de los clientes que asistían al lugar, en promedio recibía mensualmente 7 mil pesos, sin embargo, entre renta y escuela de los pequeños, el ahorro era mínimo.

“Yo pago de renta más de 3 mil pesos  y tengo que pagarla porque soy madre soltera, sin que reciba apoyo de otro lado”, detalla Mariana.

Según datos de la Canirac, el sector restaurantero es uno de los más golpeados con las medidas de contingencia, pues tan solo en el cierre de abril se presentó una caída significativa en las ventas hasta del 90 por ciento de las ventas.

De los afiliados a la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) 470 establecimientos han dejado de prestar el servicio tras el decreto del gobierno estatal que indica la venta exclusiva de alimentos para llevar, lo que representa la desocupación de 1 mil 800 trabajadores del sector.