Una de las zonas con toda una tradición en la ciudad de Puebla es el barrio de San Miguelito, con sus historias de comercio, su vocación textil y los recuerdos de familias que hicieron del lugar una comunidad para convivir y disfrutar de la cotidianidad de la vida de provincia. Es en este barrio donde Silvia Guillermina Tanús Osorio disfrutó de sus años de infancia rodeada del cariño de los abuelos en una gran casona familiar que guardaba siempre los juegos y los recuerdos de la niñez y juventud. 

Hija única formada con el rigor de una madre estricta en la educación pero que la impulsó para trabajar por sus metas, encontró en la docencia una manera de transformar su entorno y de llegar a revelar su vocación: la política y el servicio público.

Con una formación confesional al inicio de sus años escolares, no dudó en abandonar el colegio ante los castigos que les propinaban las religiosas. A partir de ese momento se esmeró en su desempeño hasta llegar a su formación profesional que le permitió desarrollarse en la práctica docente, actividad que le dio grandes satisfacciones. Desde niña le gustó participar en actividades artísticas y no dudo en ganarse siempre un espacio en la escolta, formar parte del Coro Normalista o ganar un premio como mejor actriz.

Rodeada del cariño de su familia, Silvia Tanús vivió una infancia feliz llena de las anécdotas que compartía con sus primos y con las amigas y amigos que hizo justo en ese tradicional y popular lugar que la vio crecer hasta alcanzar sus metas y sueños.

Una infancia feliz en un barrio tradicional y de contrastes

“Nací en Puebla en el barrio de San Miguelito, un barrio bravo, sin embargo en la calle donde vivía compartía con muchas familias, por ejemplo en la esquina vivían los Armas, después los Osorio o sea mi familia, luego los Monroy, los Rivera, luego los Duarte. Había mucha gente con muchos deseos de superación, que veíamos en educación la manera de ir progresando en la escala social.”

“Eran épocas difíciles donde se enfrentaban las bandas de los barrios, los de San Miguelito contra los de El Tamborcito, peleaban en las calles por territorio efectivamente; eran épocas duras. Había grandes vecindades que empezaban en la 10 Poniente y terminaban en la 8  Poniente. En la zona existían  fábricas textiles”.

¿Cómo era su casa?

“Era una casa enorme donde vivíamos toda la familia: mi abuelo, mis tíos, cada quién ocupaba un departamento. Eran una gran casa con 14 metros de frente por 50 metros de fondo. A mi abuela le encantaban los animales; hubo un momento en donde teníamos patos, cerdos, conejos, pollos, parecía una granja; teníamos macetas, una higuera que daba unos frutos deliciosos y un árbol de aguacate que nunca dio nada. Era muy común que tuviéramos sembrado ruda, perejil, epazote, las hierbas de olor para la cocina.”

“Era muy bonita la vida en el barrio porque junto a mi casa vivían los Velázquez Monroy y su abuelita. La abuelita Tonchita nos hacía bailes con agua de jamaica y galletitas con paté y el tocadiscos desde luego; pero repartía las galletas y el agua cuando todos bailábamos para que alcanzara, entonces era muy simpático y son recuerdos muy bonitos de mi infancia y de mi juventud.”

¿Fue una niña feliz?

Sí muy feliz, muy muy feliz. Recuerdo los juegos, la convivencia familiar, las reuniones de Navidad, de Año Nuevo, éramos muchos lo que vivíamos en esa gran casa, toda la familia de mi mamá, mis tías y mis tíos; y todos me querían mucho y yo a ellos. Yo soy muy alegre, no tengo por qué estar triste. Afortunadamente la vida me ha dado más de lo que yo pensaba.”

¿A qué jugaba cuando era niña?

“Jugaba al beisbol con unas pelotas horribles, porque era papel que le enredabas hilo y pegaba verdaderamente fuerte. En ese tiempo no había internet desde luego, entonces nuestro juego era salir a ver cómo pasaba el tren enfrente de mi casa. Era un trenecito que le llamaban La Rana, que iba de la estación del ferrocarril a La Paz, le poníamos corcholatas en la vía para ver cómo las aplanada; eran nuestros juegos de aquellos tiempos.”

“Jugaba también con el yoyo, con las canicas -era muy mala-, con el balero, el trompo. Jugaba un poco a las muñecas pero tenía mi muñeco Pepe que lo adoraba, y a mi gato Bis. Nunca me dieron una educación de que tú eres niña y tienes que hacer nada más esto; al fin de cuentas como convivía con mis primos al igual que mis primas nos echaban montón y terminábamos jugando cosas de niños. Fue la parte más maravillosa de mi vida.”

“Tuve una infancia muy pobre pero muy feliz, Nunca nos faltó de comer afortunadamente pero sí fue una etapa con muchas carencias, entonces te da también un sentido de superación. Todos queremos vivir mejor, todos queremos tener más, entonces afortunadamente en esa época en el país se vivió una etapa en que el estudiar te daba la posibilidad de ascender en la escala social y afortunadamente trabajé muchos años como maestra, eso me permitió costearme mis carreras y seguir avanzando”

¿Cuántos hermanos tiene?

“Ninguno, soy hija única. Fui hija de una madre soltera entonces vivimos situaciones muy difíciles para nuestra sobrevivencia; siempre tuve el apoyo de mis abuelos maternos. Lo cierto es que mi abuelo siempre se encargó de mí y mis tíos. Entonces tuve muchas ventajas pero también muchas desventajas. Mi abuela me quería muchísimo y me consentía más. Mi mamá fue una mujer sumamente estricta, que como sabía que tenía ella sola como mujer la responsabilidad de formarme, siempre me educó de una manera muy rígida y se lo agradezco porque al paso del tiempo, siempre te ayuda. Me dieron buena educación debo decirlo.”

¿Cómo era el trato con su mamá?

“Mi mamá era una mujer muy estricta. Me cuidaba mucho pero al mismo tiempo me enseñó a valerme por mí misma, porque al fin de cuentas mi mamá fue una mujer que siempre me sostuvo económicamente, precisamente porque decía que para regañarme y para corregirme nada más ella. Mi mamá era costurera, hacía vestidos y no le gustaba que le dijeran modista. Ella decía: “No soy modista, soy costurera”. De eso vivimos durante muchos años y desde luego que tengo la gran satisfacción que desde que empecé a trabajar, mi mamá nunca volvió a hacerlo.”

¿Conoció a su padre?

“No, mi madre fue madre soltera. La verdad nunca lo conocí. Supe que alguna vez se le había dicho que quería que me regalara con él, porque uno de sus hermanos no tenía hijos y mi mamá al enterarse, huyó y nunca lo volví a ver. Mi mamá y mis tíos llenaron mi mundo. La realidad es que ahora conozco a mis medios hermanos, los quiero; no nos frecuentamos mucho pero son buenas personas y lo que no fue en mi año, no fue en mi daño y yo no estoy para juzgar los actos de nadie. Yo estoy para juzgar mis propios actos.”

¿Su mamá volvió a rehacer su vida?

“Después de tanto tiempo me hubiera gustado que hubiera hecho su vida y que se hubiera realizado como mujer, que se hubiera casado, pero nunca quiso. Lamentablemente mi mamá falleció en el 2001, fue una gran madre. Nuestra relación fue de mucho respeto. Creo que mi mamá como mujer sola, sin educación, sin preparación más que la primaria, -que me ayudaba hasta con mis tareas de secundari-a, sintió una gran responsabilidad  de educarme, y por esa razón siempre se comportó como mi mamá, no como mi amiga.”

¿Su mamá se sentía orgullosa de usted?

Sí claro. Poco lo decía pero yo sabía que sí y cuando lo mencionaba, me daba mucho gusto escuchar que se sintiera orgullosa

De las aulas escolares al servicio público y la política

A Silvia Tanús siempre le apasionó estudiar y cumplir con mucha responsabilidad con sus deberes escolares. El gran esfuerzo que hacía su madre para poder impulsar sus estudios la obligó a obtener siempre los mejores resultados y calificaciones. El estudiar educación primaria en el  Benemérito Instituto Normal del Estado (BINE), le permitió involucrase con la formación de sus estudiantes y posteriormente en la capacitación de sus propios colegas.

¿Fue a una escuela pública?

“El primer año lo hice en una escuela confesional y salí huyendo porque las monjitas nos pegaban. Tenía 6 años. El jardín de niños lo hice en una escuela oficial y después toda mi vida estudié en escuelas públicas. Hice la primaria y secundaria en la escuela Defensores de la República, luego de ahí entré a la Normal, hice mi preparatoria aparejada con la Normal en una escuela por cooperación y posteriormente en la Normal Superior hice la licenciatura y en el Benavente que es la Universidad La Salle hice la Maestría en Educación Superior.”

Cuénteme su relación con las religiosas…

“A mí nunca me pegaron porque yo fui una niña de diez, de estrellita y bien portada. Nos llevaban a rezar el rosario y yo soy alérgica al olor de las velas, entonces siempre me andaba desmayando. Decían que porque no me daban de comer, pero la verdad éramos pobres pero siempre teníamos para comer. Así que le pedían a mi mamá que llevara un huevo crudo -odio el huevo crudo desde luego- y me lo tenía que tomar y era horrible. Fue hasta mucho tiempo después que no era falta de alimento, sino era una situación alérgica al olor a la parafina.”

“En algún momento llegué a ver que las monjitas le jalaban la trenza a alguien o con las cuerdas de plástico para saltar les pegaban también. Entonces le dije a mi mamá que ya no quería ir a ese colegio. Recuerdo que vino el presidente Adolfo López Mateos a inaugurar la Escuela Defensores de la República, junto con El Chamizal y el Centro de Capacitación Número 18 que está en la Diagonal y 18 Poniente. Como estaba cerca del barrio de San Miguelito, ahí estudie y fui muy feliz. Mis maestros me querían mucho,  era niña de diez siempre, la de la estrellita, la calladita, la responsable hasta que se me quitó, no lo responsable sino lo callada.”

Su dedicación y ser bien portada, ¿no le generó críticas?

“El bullyng no existía, pero tanto vas por el diez que no lo disfrutas. Yo les dije a mis hijos: Hagan lo que quieran, yo solo quiero que pasen el año y que sean buenos, pero no les exigía sacar diez. A mí no me lo exigían pero yo misma me sentía comprometida por sacar buenas calificaciones al ver los esfuerzos que hacía mi madre y pues claro que sí me presionaba, era yo muy nerviosa y aprensiva. Después en la Normal estaba yo becada y tenía que conservar mi promedio, nos daban como 80 pesos mensuales y era mucho dinero para ese tiempo”.

“En ese tiempo yo quería ser abogada sin embargo no había recursos económicos, entonces estudié para maestra porque era una carrera que te daba estabilidad que estando joven o vieja podías tener un trabajo seguro. Después ya trabajando me pude pagar dos carreras más: soy Licenciada en Educación Media con especialidad en Historia y soy Maestra de Educación Superior, o sea mi primera carrera fue profesora de Educación Primaria.”

“Yo soy de las personas que no tenía la vocación para ser maestra,  sin embargo cuando empecé a estudiar y a ejercer me gustó mucho, entonces me quise preparar en el área donde estaba yo laborando y después vino la política.”

¿Usted terminó la Normal e inmediatamente empezó a dar clase?

“Sí, inmediatamente pues salimos con plaza. Fui parte de la primera generación de cuatro años que salía con plaza. A mí me mandaron a Santiago Xalitzintla, que nadie conocía. Hoy es muy conocido porque está en las faldas del volcán Popocatépetl. Me levantaba a las 4:30 pues el camión pasaba una hora después a dos calles de mi casa, y mi mamá me iba a dejar porque justo ahí era el estacionamiento de los trabajadores de la empresa Volkswagen y pues a esa hora estaba oscuro y pues alguna vez fue joven y muy guapa.”

¿Cómo era su primera escuela en Santiago Xalitzintla?

“Era una escuela construida por el Comité Administrador Poblano para la Construcción de Espacios Educativos (CAPCEE), con rejas al frente pero en la parte de atrás tenía las faldas del volcán Popocatépetl, entonces todos los niños a la hora del recreo salían para almorzar directamente en sus casas. Era una escuela multigrado pero el problema era llegar porque se hacían muchas horas, ya que el acceso para llegar era una brecha”.

“Yo estuve alrededor de un año pues solicité mi cambio, ya que padecía mucho de anginas y me afectaba mucho el clima del lugar. Yo tenía tercer grado de primaria y después de ahí me volví experta en ese nivel. Después trabajé muchos años en una escuela primaria que se llama Fernando Amilpa que estuvo en una bodega en El Tamborcito en la 24 Poniente y 9 Norte y después la construyeron en Las Hadas, fui de las maestras que se encargaron precisamente de promover la edificación”.

¿Qué encontró en la docencia?

“La formación de las personas es algo muy satisfactorio porque ahí te puedes dar cuenta de tu trabajo. Aunque es muy delicado porque estás construyendo lo más valioso que pueda tener la sociedad que son los niños y las niñas. Yo trabajé en primaria, secundaria y bachillerato y posteriormente tuve la fortuna de colaborar en el Benemérito Instituto Normal del Estado, de donde egresé como formadora de docentes o sea fui maestra de maestros.”

“Yo vi la serie de esfuerzos y sacrificios que mis alumnos hicieron para terminar su carrera. He podido ayudar a muchísimos estudiantes, porque la mayoría de las veces por una u otra razón no podían terminar la carrera o se metían en dificultades o las chicas salen embarazadas. Entonces siempre le hace falta un apoyo sobre todo de tipo moral.”

¿Alguna anécdota que recuerde en su carrera de docente?

“Recuerdo mucho a un chico que conocí en la primaria y fui su maestra. El niño estaba realmente descuidado. Sus padres eran comerciantes del mercado Hidalgo y él dormía entre las papas y llegaba muy sucio a clases. Yo le compré su jabón y su toalla y antes de entrar a clases, diario se aseaba y el niño terminó agradeciendo el detalle.”

“Otro cosa que también me conmovió mucho fue el día que les dije a mis niños que qué querían para el Día del Niño y esperaba que me pidieran juguetes porque siempre a estudiantes de primaria les regalaba algo. Lo que me pidieron fue un sandwich de jamón y un coctel de frutas. Me dio mucha tristeza pero tuvieron su regalo cada uno, aparte de un juguete que les compré.”

¿Qué experiencia le produjo formar a maestros?

“Una gran nobleza encontré. Me identifiqué con ellos porque muchos estudiaban por las mismas causas que yo, porque no tenían para pagar una carrera más larga, pero yo les pedía que disfrutaran lo que estaban haciendo, porque si no lo haces  pues es muy difícil trabajar sin disfrutar su actividad. Hacer algo que no te gusta es terrible. Yo estudié dos carreras más, casada con hijos porque me quería superar y aún quiero estudiar Derecho o el doctorado. Intento ser mejor para mí misma y para mis hijos, ayudar en lo que pueda y tener satisfacciones personales. No puedo sin estar haciendo nada.”

Su militancia en el Partido Revolucionario Institucional

¿Cómo saltó de la docencia a la política?

“A mí no me gusta cargar con los errores de los demás, yo procuro hacerlo bien y con base en mi actitud se me juzgue. Desde la escuela fui parte de la Sociedad de Alumnos, desde ahí empecé a militar en el PRI. Cuando terminé a carrera fui secretaria del Frente Juvenil Revolucionario. Fui también secretaria del movimiento juvenil de la Liga Municipal de la CNOP.

“Yo me casé muy joven casi saliendo de la escuela, por lo que por mucho del tiempo lo dedique a la docencia y a mi familia. Quince años años después regreso porque recibo la invitación de Lic. Rafael Cañedo Benítez para coordinar su campaña a diputado local por el Distrito IV y de ahí a la fecha. Él era mi compadre, fue padrino de mis hijos de primera comunión y  bautizo, y además amigo de mi exesposo.

“A partir de esta experiencia me vuelvo acercar nuevamente a la política y a partir de 1989 a la fecha he estado vigente en esta actividad. A mí siempre me gustó la política. En la Normal me enseñaron a que el maestro va a transformar el entorno y que nosotros tenemos la obligación de ayudar a los niños y a sus familias, y de ser líderes en la comunidad a la que fueras a servir.  Ese espíritu de servicio yo lo veía reflejado también en la política. Soy muy romántica todavía tengo ideales a pesar de mi edad, todavía soy soñadora y creo que la vida puede ser mejor si cada uno de nosotros le pone su máximo esfuerzo.”

¿Le han inventado alguna leyenda negra?

“En este negocio si lo haces te lo aumentan y si no, te lo inventan. Lo importante es tener la piel gruesa y yo tengo una ventaja, la gente que me conoce cuando empiezan a inventar algo sobre mí, no lo cree. Y esa es la ventaja, yo soy una mujer congruente. Yo predico con el ejemplo. Cuantas veces han querido destruir mi imagen, se han topado con muchas cosas, pues no lo pueden hacer ya que no doy pie a que haya malas interpretaciones o que se dude de mi honradez o de mi experiencia. No lo permito, me respeto mucho.”

“Fui muy noviera y me divertí mucho, soy afortunada”

¿Cuántos pretendientes tuvo?

“Muchísimos. Mi primera proposición de matrimonio la tuve a los 15 años. Imagínate casarme a esa edad. Por aquí me proponían matrimonio y por aquí terminaba con los novios. En la vida de toda mujer y todo hombre siempre hay tres personas: con quien te quisiste haber casado,  con quien te debiste haber casado y con quien te casaste, es la historia de todos.”

“Fui muy noviera, me divertí mucho, me gustaba bailar, y pues iba a las tardeadas, también me gustaba ir a tomar café al Rococó. Bailaba mucho, todos los géneros hasta regional. Yo creo que he vivido todas las etapas de mi vida con mucha plenitud.”

“De mi primer matrimonio tengo a dos hijos maravillosos, buenos hombres, hombres de provecho, decentes, educados. Pobrecitos de mis hijos pues les tocó una mamá muy estricta pero me siento muy orgullosa de mis hijos, son grandes seres humanos.”

¿Tenía tiempo para fiestas y para amigos?

“Claro que sí. Desde niña estaba en las actividades que no costaran, porque me decía mi mamá que si me escogían para un bailable no tenía para comprarme el vestido. Entonces estaba yo en la escolta desde la primaria, en el equipo de voleibol, en lanzamiento de disco. Posteriormente en la Normal estuve en el Coro Normalista de Puebla, en el Teatro Normalista. Tengo un premio nacional a la Mejor Actriz. Fui valor juvenil del INJUVE en aprovechamiento. También me gusta mucho cantar pero ahora solo canto en la regadera. Canto de todo menos reggaetón, ese sí no me sale.”

“Me indigna la violencia contra las mujeres y la impunidad”

¿Qué le hacer llorar o qué le conmueve?

“Yo no puedo llorar porque tengo síndrome del ojo seco. Me conmueve y me molesta mucho la situación que estamos viviendo con relación a la violencia contra las mujeres. Me conmueve que maten a una niña, me conmueve que desollen a una mujer, me conmueve que golpen a una mujer, que la dejen en medio muerta, y todavía le echen la culpa de que sea ella la que propició toda la situación.”

¿Qué se tendría que hacer para erradicar la violencia contra la mujer?

“Terminar con la impunidad. Yo soy una persona muy doméstica, trato siempre de explicar como maestra con cosas muy prácticas. Es como cuando ofreces un premio o un castigo a un niño, se lo tienes que cumplir. Si ya se hubiese puesto un castigo ejemplar para los delincuentes, no habría tantos feminicidios. Yo creo que la impunidad es lo que está haciendo de este país lo que vivimos actualmente: una gran descomposición social, pero sobre todo la impunidad.”

¿Qué le hace enojar?

“La ineptitud, la mentira, la tontería, la irresponsabilidad y sobre todo la flojera. No soy tolerante con la gente floja. Soy una persona que no me gusta meterme en la vida de los demás porque no me gusta que se metan en la mía; no critico por criticar porque todos cometemos errores. Como maestra fue muy exigente porque empecé muy joven a dar clases, yo tenía 21 años y daba clase en la Normal a los chicos de 19; entonces tenía que imponerme, darme a respetar y les exigía mucho para que cumplieran.”

Amante de la lectura, el canto, la música, el baile y un buen mezcal

¿Qué le apasiona?

“La política, la música. Con la política se puede ayudar a mucha gente y lo he hecho. Cuando un ciudadano se acerca contigo, su problema es el más importante. Entonces en esas pequeñas cosas que pareciera que los demás no les da importancia, yo he tratado de incidir y en apoyar: que conseguir el trabajo, que la luz, poner una lámpara en una colonia donde no hay alumbrado, que la pavimentación, que el drenaje, etc.”

“He estado en muchas posiciones donde afortunadamente he podido hacer muchas cosas o cosas muy grandes o cosas muy pequeñas, pero yo creo que siempre he tratado de aportarle algo a la sociedad y de contribuir a la confianza que la gente me ha tenido con acciones.”

¿Qué le gusta leer?

“Leo novela. Acabo de leer El Vendedor de Silencio de Enrique Serna, lo leí en tres días. Me gusta mucho de manera personal cómo escribe Pedro Ángel Palou, he leído Con la muerte en los puños, me gusta leer sus novelas históricas.”

¿Le gusta la música?

Me gusta toda, menos el reggaetón, no le entiendo, pero me gusta la música tropical, me gusta la música pop, la música clásica, el jazz, me gusta todo tipo de música. Soy como con la comida, casi toda me gusta y por supuesto, un buen mezcal.

¿Le gusta viajar?

Me encanta. Conozco algunas ciudades de Estados Unidos. Algunos lugares de Europa, algunas partes de la República Mexicana. Me gusta mucho Venecia, me gusta París, me parece muy romántico, es una ciudad muy bonita que te genera muchas emociones. Me gustan también las grandes ciudades como Nueva York.

¿Qué palabras la definirían?

“Soy una mujer persistente, frontal, no me gusta dar vueltas. Soy sincera, soy una persona que no pide; cuando pido y me dicen no, me duele mucho. Soy sensible, hay cosas que me duelen más, soy humana. La injusticia me molesta, aunque alguien me decía siempre que no hay justicia en esta tierra, yo creo que sí y hay que buscarla. Soy una persona que se marca objetivos muy claros y soy determinista, lo que tiene que ser será, no ando buscando cosas ni me caso con algo a fuerza. Las cosas que son para mí, tendrán que llegar en algún momento y si no llegan, no eran para mí.”

“Cuando tengo una responsabilidad o un trabajo me gusta hacerlo bien para que les abra las puertas a las mujeres que vienen atrás.  Si yo lo hago bien, ellas tiene una oportunidad, si lo hago mal les estoy cerrando una puerta.”

“Me preocupa el rumbo del país, del estado y del municipio”

¿Cuál es su proyecto actualmente?

“Actualmente soy regidora del ayuntamiento de Puebla, presidenta de la Comisión de Normatividad. Mi proyecto en este momento, difícil para mí partido, difícil para mí como persona, es que se cumpla con la palabra empeñada por los gobernantes, que hagan acciones en beneficio de la gente. Me preocupa el rumbo del país, el rumbo del estado y el rumbo del municipio.

Veo que en la actualidad hay muchos factores que están poniendo a nuestro país en niveles de competitividad muy bajos; nuestro estado es primer lugar en muchas cosas pero en aspectos negativos y en el municipio también, ha habido un retroceso muy grande. Yo hago mi parte, señalo, comento pero también digo qué puedo hacer y en qué ayudo.

¿Admira usted a algún personaje?

A muchos. Creo que el ser humano debe reconocer a sus congéneres. Yo siempre reconozco a las personas que saben más que yo, que tienen más que yo a nivel espiritual. Generalmente admiras a quienes tienen lo que a ti te hace falta. Hay muchas personas que merecen mi reconocimiento y admiración. Por ejemplo, el bolero que va siempre a Sala de Regidores, me admira siempre verlo limpio, bien vestido y con sus zapatos que parecen espejos. Lo admiro mucho.