Si algo caracteriza a Jesús Salvador Zaldívar Benavides, presidente del Comité Directivo Municipal del PAN en Puebla, es que no es fresa, él mismo lo dice, y agrega que es fiestero y que la música que le gusta es la cumbia, porque lo desestresa y lo pone de buenas.

Jesús Salvador Zaldívar Benavides es admirador de Manuel Clouthier y lo reconoce como su personaje histórico favorito, un político arrojado que se atrevió a decirle sus verdades a los presidentes que le tocó padecer.

Presidente del Comité Directivo Municipal del PAN en Puebla, Jesús Salvador Zaldívar Benavides afirma que no sólo lleva la música por dentro, sino a flor de piel, y que de adolescente alguna vez participó en pleitos a golpes en los que le tocó dar y recibir puñetazos y patadas.

Originario de Puebla, Jesús Salvador Zaldívar Benavides es abogado, notario y actuario, y creció en un barrio popular en el que sus mayores diversiones eran disputar partidos de futbol épicos y protagonizar batallas con ballestas rudimentarias, construidas con madera y ligas, pero cuyos proyectiles incluso ahora podrían ser letales.

Debido a la muerte de su padre, Jesús Salvador Zaldívar Benavides fue becado en la escuela Benavente, en donde terminó de cursar la primaria y la secundaria. Él tenía 8 años de edad cuando murió su padre y la desgracia que cayó en su familia cambió por completo su vida.

En la primaria y la secundaria, fue un estudiante promedio, pero cuando entró a la universidad recorría grandes distancias de su casa a la escuela y tenía dos opciones: o echarse un coyotito o ponerse a estudiar. Jesús Salvador Zaldívar Benavides decidió repasar en los camiones lo que veía en clase y su decisión le reportó resultados excepcionales que le dieron un promedio de 9.3.

“Vivimos mucho tiempo aquí en la 29 Poniente, entre la 7 y la 9 Sur, Chulavista. Luego de ahí nos fuimos a Bosques de San Sebastián. Vivíamos en una casa muy sencilla, dos cuartos, una sala, la cocina junto a la zotehuela y de ahí nos fuimos a vivir a Bosques de San Sebastián, porque mi papá tramitó un crédito de Infonavit y le dieron un departamento allá en Bosques, era la Cerrada Jazmines, Edificio 112, departamento B, llegando a la privada, era el primero”.

¿Cuántos años viviste ahí?

“Uff, muchos. Ahí vivimos desde… Mi papá muere cuando yo tenía 8 años y mi hermano tenía 6 años. Éramos muy chicos. Estuvimos viviendo un tiempo con mi abuela, ahí en la 13 Oriente, por el Hospital Guadalupe, en lo que nos acomodábamos a nuestra nueva realidad. Y de ahí nos fuimos a Bosques. Originalmente fue un cambio muy dramático porque las distancias eran enormes en ese entonces”.

¿Ibas a la escuela por ahí?

“No, yo estudié en el Benavente. Ahí nos quedamos becados por defunción, por la muerte de mi padre. Nosotros estudiamos ahí. Entramos cuando aún vivía mi papá, vivíamos en la 29 y el Benavente quedaba muy cerca, entonces nos metieron ahí. Para no perder la beca, estudiamos toda la vida en el Benavente”.

¿Cómo te afectó la muerte de tu padre?

“Te diré que la vida cambió 180 grados. Cambió la rutina diaria. Yo estaba muy chico, y al principio como que no dimensionas lo que había sucedido. Nos cambió todo, nos mudamos de casa, mi mamá que no trabajaba tuvo que comenzar a trabajar, consiguió un empleo de secretaria. De su trabajo y de la pensión, ahí la iba llevando. Pero yo diría que independientemente de esa circunstancia, mi infancia fue muy feliz, todo el tiempo de bicicleta, jugar futbol con los cuates, con mi hermano”.

“Mi historia es como la de cualquier familia mexicana y afortunadamente los mexicanos tenemos esa habilidad de reírnos de la vida, de las circunstancias, de la muerte, de todo, y es parte de tu cultura, del ser mexicano. Nosotros siempre lo tomamos como algo que ocurrió, siempre andábamos en pachanga, mi familia hasta la fecha es la típica familia que está inventándose fiestas para cotorrear”.

¿Cuántos hermanos tienes?

“Uno”.

¿Tú eres mayor que él? ¿Eran unidos?

“Yo soy mayor que él. Crecimos juntos, pero él tenía sus cuates y yo los míos. Ya sabes, el clásico: ‘No te metas con mi hermano’. Y se armaban los catorrazos. Mi hermano era muy broncudo, y bueno, yo tenía que asumir mi papel de hermano mayor”.

¿Te llegaste a pelear?

“Sí, alguna vez. Me tocó repartir y que me repartieran, de niño, de adolescente. No éramos broncudos, pero tampoco éramos dejados. Me acuerdo que hacíamos una especie de ballestas de madera, con ligas, y los proyectiles eran corcholatas. No sé a quién se le ocurría aplanar las corcholatas y resultaban más peligrosas. Ahorita ya es un arma letal”.

Somos una familia de fiesta

En su casa, Jesús Salvador Zaldívar acostumbra poner música desde temprano, disfruta todos los ritmos, pero le gustan más los tropicales. Las cumbias lo ponen de buen humor y le recuerdan los tiempos en los que iba a fiestas.

El camión que lo llevaba de su casa a la universidad hacía el recorrido en hora y media y en lugar de dormirse o mirar por la ventanilla, Jesús Salvador Zaldívar se decidió a repasar sus apuntes y comenzó a obtener mejores calificaciones.

¿Tu familia te transmitió valores?

“Sí, yo me acuerdo que no quería defraudar a mi madre y tampoco a mi hermano. Ella confiaba mucho en nosotros. Mi mamá salía a trabajar desde muy temprano y llegaba ya muy noche. No la veíamos en todo el día. Ella nos decía: ‘Yo confió en ustedes, yo confió que cuando no estamos juntos, ustedes están haciendo cosas correctas’. Alguna vez rompimos una ventana jugando futbol, cosas así”.

¿Te gustaba más el futbol o el beisbol?

“El futbol, siempre fui malo, pero me gustaba más”.

¿En qué posición jugabas?

Portero. En la calle jugábamos de todo, menos portería, porque ahí dejabas media pierna raspada sobre el pavimento, pero ya en la secundaria, cuando jugábamos futbol en el colegio, era la portería. Le hacía al cuento, había días muy buenos, y otros muy malos”.

¿En la escuela cómo ibas?

“Mira, siempre fui un estudiante, híjole, no lo quiero decir porque no vaya a ser que mi hijo vea la grabación y me diga: ‘Oye, papá y conmigo sí te pones muy exigente’. Yo nunca fui un alumno de 10, lo debo reconocer, siempre fui un alumno promedio de 7.5 a 8.5, por ahí me la llevaba en la primaria, la secundaria y la preparatoria. Cuando llegué a la universidad, mejoré mucho. En la primaria yo era muy distraído, me la pasaba haciendo dibujos todo el tiempo. En la secundaria ya me ponía a echar más cotorreo con los compañeros y todo el tiempo me la pasaba castigado en la dirección”.

Dices que en la universidad te esforzaste.

“No fue que me haya caído el veinte de decir: ‘Tengo que ser el mejor’, sino que tenía yo muchas materias. Yo vivía en Bosques de San Sebastián, de CU a Bosques, hora y media de traslado. Yo tomaba la Ruta 50 y tenía de dos, o ponerme a estudiar o dormirme. Y muchas veces sí me aventaba el coyotito y hasta el bache me despertaba. Ya decía: ‘Ah, ya voy a llegar’, rebotaba en la ventana. Lo que hice fue repasar, porque no me gusta desvelarme. En la universidad me fue muy bien, mi promedio es de 9.3”.

¿Eres fiestero?

“Fui muy amiguero, somos una familia de fiesta. Mi familia se inventa cada ocho días una fiesta por el pretexto que sea. Ya sabes, todo el tiempo hay reuniones familiares, baby shower, la comida. Sí, somos fiesteros”.

¿Llevas la música por dentro?

“No’mbre, la llevamos por dentro. Yo soy de los que desde tempranito me gusta poner música. Y vaya, crecí en Bosques, crecí en Chulavista, pues la música que me gusta es de fiesta, es guapachosa. Soy de cumbia, entonces de pronto pongo cumbias en la mañana, y mi señora, así como que: ‘Qué está pasando’. Pero bueno, nos llevamos bien”.

¿La cumbia es la música que más te gusta?

“Me pone de buenas. Cuando estoy muy estresado o regreso de malas pongo cumbias tropicales, de fiesta, bailongo, y me ponen de buenas”.

¿Bailas?

“Sí, bailo, si puedo las bailo. Bailo muy mal, pero bailo, me gusta mucho. Yo sí me aviento y cotorreo. Yo no era fresón, a mí me gustaba la cumbia. Es la música que a mí me gusta, crecí con esa música, la disfruto mucho y me pone de buenas. Yo creo que me pone feliz, porque evoca esa etapa de mi vida en la que fui feliz. Salvo el capítulo de la muerte de mi padre, en todo lo demás fui feliz”.

¿Qué tipo de cine te gusta?

“Me gusta todo tipo de cine. Para mí ir al cine es relajarte, divertirte, que te sustraiga de la realidad que estás viviendo. Hoy mi hijo es fan de Star Wars, entonces todo lo que sean superhéroes, ciencia ficción, ahí estamos. Somos muy felices, trato de transmitirle a mi hijo esa parte de que siempre hay que verles el lado positivo a las cosas”.

¿Tuviste mascotas?

“Sí tuve, pero ya sabes, el famosísimo Solovino, el que llegaba y le daba sus croquetas y cuando creía que ya tenía mi cachorrito, de pronto se iba y luego regresaba. Tuve de todo: ratones blancos, tortugas y hasta un gallo”.

¿Alguna vez llevaste serenata?

“No, mi hermano sí, por ejemplo, el Día de las Madres, y yo los acompañaba, pero yo no sabía tocar guitarra ni nada. No, nunca fui de serenatas”.

¿Te gustan los deportes extremos?

“Fíjate que alguna vez practiqué un poco de rapel, pero no me atrajo. Aparte, son deportes caros y no son tan sencillos”.

¿Te gusta cantar?

“Canto muy mal, malísimo, pero yo canto, bailo, cuento chistes, cotorreo, hago todo el show. Somos de fiesta, me gusta la fiesta”.

¿Por qué no te gusta desvelarte?

“Fíjate que sí soy muy dormilón. A mí desvelarme y al otro día párate temprano, híjole, eso sí me cuesta mucho trabajo”.

¿Te echas tus tragos? ¿Pulque o cerveza?

“De vez en cuando, fíjate que he probado el curadito y son muy sabrosos. Yo trabajé hace muchos años en Guadalupe Victoria y allá hacen un curadito de guayaba muy sabroso. Cuando lo descubrí, me volví fan, es muy rico. Pero ahora ya sería una bomba de ingredientes, porque aparte le ponen un tanto así de azúcar, pero es muy sabroso. Cerveza tomo, no soy muy fan, pero sí me tomo una cerveza en la comida, en la carne asada, ya sabes. Y de pronto nos echamos unos tequilitas o el whisky. Tampoco es de todos los días, es así como para cotorrear un poco”.

Personaje histórico favorito

A Jesús Salvador Zaldívar Benavides le gusta la historia de David y Goliat y hace una analogía con los partidos políticos opositores y Morena.

Considera que todos los gigantes tienen un punto débil y que cuando uno tiene que batallar con ellos lo importante es no entrar en pánico y enfrentarlos.

Qué libro estás leyendo.

“Hay un libro que me gusta mucho que estoy releyendo, se llama David y Goliat, de Malcolm Gladwell. Habla de la batalla histórica, describe cómo se enfrentan los ejércitos, pero también te dice, y es la parte interesante de este libro, que todo lo que creemos acerca de esa historia es falso. Ni David era la parte débil ni Goliat era la parte fuerte. También dice que todos podemos ser ese David que vence a ese Goliat, si tú sabes cuál es el punto débil de ese Goliat. Todos los gigantes tienen un punto débil, hay que encontrárselos. ¿Qué tienes qué hacer tú? No rendirte, no entrar en miedo ni en pánico e intentarlo. Y si hacemos esta analogía con la política, yo te diría que este gigante que pareciera que es Morena, está tocado por todas partes, nada más hay que ver la cuestión de la economía o cómo estamos en seguridad. Pero bueno, eso es motivo de otra plática”.

¿Cuál crees que es tu mayor logro en tu vida?

“Yo te diría que mi logro más importante es mi familia. Todo lo demás es trabajo, es consecuencia. Es más importante mi familia”.

¿Tienes buen carácter?

“Sí, soy de buen carácter. No soy enojón ni irascible. Yo creo que una de mis características es que no me enojo mucho, no soy alguien que se pueda afectar tan fácilmente y soy muy perseverante en el objetivo que me trazo”.

¿Qué hace que te den ganas de dar un manotazo en la mesa?

“Fíjate que hay muy pocas cosas que me estresen, no veo algo que me vuelva loco, que me detone”.

¿Ni aunque te hagan bullying en los periódicos?

“No, fíjate que no. Hay alguien que dice que el que se ríe se lleva, ¿no? Respecto al bullying, el concepto de hoy es muy distinto, pero toda nuestra generación creció en un ambiente de bullying intenso. Es más, el mexicano trae una tendencia fuerte al bullying”.

¿Hay algún personaje histórico que sea tu favorito?

“¿Sabes quién me gusta mucho? Obviamente es un tema de formación, es un tema muy PAN, que no tiene muchos años, pero me gusta su personalidad, su fuerza, su carisma, Manuel Clouthier”.

¿Has estudiado su vida?

“Era un tipo arrojado, eran tiempos muy complicados, en esa época lo tacharon de violento. Cuando analizas todo lo que dice te das cuenta que no era violento. Era muy claridoso con el sistema. En ese tiempo todo eran halagos al presidente y al gobierno en turno y cuando él sale con este discurso de: ‘Abramos los ojos’, él jamás incita a la violencia, sino que era muy claridoso en su discurso y en su mensaje y llevaba esta dosis de activismo que de pronto el PAN en algunos momentos ha olvidado. El PAN de esa época era activista, era un PAN que tomaba las calles, era un PAN que señalaba, valiente, fuerte, aguerrido y muy claro. Y de pronto dejamos el activismo y nos convertimos más en políticos y empezamos ahí a administrar, y es ahí donde se pierde un poquito. Yo creo que la ruta nueva del PAN tiene que regresar a ese activismo. Otra vez a las marchas, a tomar las calles, las banderas de las causas ciudadanas. Bueno, Manuel Clouthier es un personaje que me gusta mucho”.

El anhelo de toda una vida

Desde que Jesús Salvador Zaldívar entró al Partido Acción Nacional su meta fue llegar a dirigirlo. Reconoce que, al principio, ser presidente del PAN municipal sólo era un anhelo.

Asegura que la vida va preparando a las personas para el siguiente paso, porque inconscientemente todos vamos trazando las rutas por las que queremos ir.

Me decías que te preparaste para ser presidente del PAN

“Tenía el anhelo. Cuando yo entro al PAN, es como una aspiración ser presidente del partido. Entré hace 20 años, mis padres eran panistas. Mi madre y mi padre cuidaban casillas del PAN en los 80, cuando llegaba el Ejército, les decía: ‘Con permiso. Todos ustedes están arrestados por revoltosos’. Llegaba la camioneta y se llevaba todo”.

¿Crees que la política debe ser un empleo o una vocación?

“Una vocación, definitivamente. Eso es para mí la política. ¿Por qué? Es servirle a la ciudadanía, es ayudar a los demás, tenderles la mano, ser solidario. Y, sí, la política es una vocación”.

¿Cuánto tiempo llevas en el cargo?

“Híjole, creo que voy a cumplir apenas un mes”.

Y qué tal.

“Divertido, muy divertido, muy entretenido. Fíjate que desde que entramos al PAN, siempre me visualicé como presidente de Acción Nacional”.

“Yo siempre he dicho que la vida te va preparando para el siguiente paso. La vida te va llevando, te va preparando y yo creo que inconscientemente tú vas trazando tu ruta. Cuando yo entré al PAN, ser presidente lo veía como un anhelo. Ahora aquí te das cuenta que todo lo que hiciste dentro del partido te fue llevando a este momento”.

¿Cuál es tu proyecto político?

“Ser presidente del PAN. Yo creo que este proyecto es el más anhelado que he tenido, el que me va a demandar más tiempo, más inteligencia, más paciencia, más compromiso, y más claridad de lo que tenemos que hacer. Yo estoy convencido de que si en estos momentos la vida me permitió estar como presidente del PAN, es una gran oportunidad. Somos oposición, vivimos una situación complicada en el país. Yo creo que es un gran reto y es una gran oportunidad para Jesús Zaldívar”.

¿Qué crees que puedes hacer tú al frente del PAN en Puebla?

“De entrada, te diría que propondría volver a nuestras asambleas, a la participación democrática de los militantes en el partido, acercarnos a la ciudadanía, tomar sus banderas, hacerlas propias y salir a la calle”

¿Tú propones un PAN más combativo y cercano a la gente?

“Sí, es correcto. Ese PAN es el que tenemos que trabajar”.

Los vaivenes de la política, como los designios de Dios, son inescrutables, y Jesús Salvador Zaldívar Benavides lo sabe, quizá por eso cuando le pregunto cuánto tiempo estará al frente del PAN poblano elige una frase institucional:

¿Cuánto tiempo vas a estar al frente del PAN?

“Digamos que votaron por mí para que yo esté como presidente 3 años”.