Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

Cultura

SIDI, nuevo libro de Arturo Pérez Reverte

Fue Al Metaman Benhud rey de los moros quien mencionó porque le llaman así

SIDI, nuevo libro de Arturo Pérez Reverte

No, no es una biografía, ni una novela histórica, es el relato en mágicas palabras tecleadas por la experiencia narrativa y el saber hacerlo de Arturo Pérez Reverte en este su último libro recién salido y que ya se puede buscar y leer en México.

Fue Al Metaman Benhud rey de los moros quien mencionó porque le llaman así: - “ Sidi Quambitur”, en mi lengua. / Señor Campeador en la tuya. Suena bien ¿Verdad? / – Me han llamado cosas peores. / - Lo sé: Ludriq alain, Algabeño al aladu…Ludriq el Maldito, el Perro Enemigo…También Ruderico el Infame, Azote de los creyentes y todo eso...”Campidoctor”, le llamaban a veces y él solía decir: << Oderint dum mutuant Que me odien a veces, pero que me teman >>.

Rostros veteranos atestados de sol y cicatrices o facciones casi imberbes de mozos en su primera cabalgada. Revueltos unos con otros, aunque reunidos para el descanso en ranchos por edad, afinidades o lugar de nacimiento, sometidos a la férrea disciplina impuesta…eran hombres de fiar, pero se les veía sucios, doloridos, fatigados de cabalgar sin que eso acabará nunca. No los desgastada tanto el combate como la rutina. Con otro que no fuera Ruy Díaz ya hubieran empezado a gruñir. << No tenían patria ni rey, sólo eran un puñado de hombres fieles. No tenían hambre de gloria, sólo hambre”.

“…los cuellos de las monturas con olor a hombres y animales, a estiércol, cuero y metal, escudos a la grupa, lanzas en el estribo y campanilleo oscilante de armas y lorigas sobre las cabalgaduras…el jefe de hueste no era hombre de discursos, aunque podía arreglárselas”.

La narrativa en este nuevo libro resulta impactante: “…Ruy Díaz apuntó la mojarra - pequeña arma ancha, de doble filo y poco más de una palma de largo – hacía él, guiando la montura más con las piernas que con la rienda para tener libre el brazo del escudo, e inclinó el cuerpo hacia atrás a fin de reducir el impacto del choque… retumba bastante el suelo bajo los cascos de los caballos. Una saeta mora, disparada casi al azar, zumbó al pasar rosándole el yelmo” - ¡Santiago!...- voceó - ¡Castilla y Santiago!

La magistral narración del Maestro Arturo Pérez nos muestra en situaciones y circunstancias de la época lo que hoy llamaríamos un auténtico líder- y anotó “llamaríamos”, porque tal parece ya no haberlos:

“Arrimó espuelas el jinete…tras calzarse las botas, ciñéndose la espada. Era ésta una herramienta de buena forja y peso razonable, bien equilibrada, de doble filo en la hoja de cinco palmos de longitud, guarda de cruz y empuñadura sólida forrada de cuero hasta un pomo lo bastante contundente para golpear cuerpo a cuerpo… Tomando la cabeza, y la hueste se puso en marcha siguiéndole la huella con rumor de cascos de caballos, crujidos de cuero en las sillas de montar y sonido de acero al rozar las armas en la cota de malla”.

Ruy Díaz, pie a tierra, miraba hacia el norte. Tenía el yelmo colgado del arzón de la silla y el alma fresca, la capucha de malla, echada atrás, sobre los hombros. A causa del sudor, el polvo de la cabalgada se le pegaba como una costra a la cara, agrietado en torno a los ojos y la boca. Su barba parecía estopa gris”…

“…pero supo que no estaba herido, así que tiró un tajo que cercenó el brazo del moro por el hombro. Cayó el brazo sujetando aún el arma sobre el cuello del caballo del castellano, y lo apartó éste con el puño de su espada”.

“revuelven fauces en sus tumbas – dice la crítica- Arturo Pérez Reverte vuelve por sus fueros. Por los de la sobriedad estilística - - sujeto, verbo, predicado – - y por los de la tierra de nadie que para él es parábola de la vida. De paso reivindica un mito. El del Cid Campeador y se lo trae de la mano a su terreno, Rodrigo Díaz adquiere en este nuevo Reverte hechuras de persona corriente”…”el Cid palpa boñigas para comprobar a que distancia están los perseguidos…La obsesión por contar los olores, los de la muerte y los de la soldados, le es propia de quien lleva los de la guerra adheridos a su memoria…mezclados en el autor; el investigador y el reportero el resultado es un trabajo de periodista empotrado en las huestes del destierro que justifican al Cid y su cantar”.

“el polvo, el sudor y hedor machado ano es explicado de tal forma que del jinete sabemos cuanto duelen las escotadura provocadas por el roce con la silla o como estremece el frío nocturno que sucede al calor atroz de la estepa castellana. Hasta añoranzas exóticas le visitan cuando está a solas --- Tal ha escrito el crítico David Gustau - Mastica una cecina seca de la que es fácil suponer que no hay diente que la desgarre”.

Resultaba Asombroso, pensó Ruy Díaz, lo que esa clase de gente podía hacer, o soportar, o sufrir, por una soldada o un pedazo de pan. Eran hombres sencillos, capaces de matar sin remordimientos o de morir como era debido.

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Portada de SIDI, la última obra de Arturo Pérez Reverte

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Cascos, yelmo, armaduras que producen el ruido metálico del chocar de las armas que acompaña a este texto

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El autor, Arturo Pérez Reverte con este libro convierte al Cid en personaje de western

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El Cid Campeador en su batallar contra los moros

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