El cine es el arte de poder degustar una película con la comodidad de un asiento reclinable y la facilidad de una pantalla grande que mejoran la experiencia completamente.

A lo largo de los años la industria cinematográfica ha ganado millones de dólares con el negocio que parece infalible: las tradicionales palomitas de maíz, que sin duda son casi infaltables en una función de cine o en una simple película en casa, las palomitas son una alegoría del séptimo arte.

¿Pero alguna vez te has preguntado por qué comemos dicho alimento cuando vemos película en lugar de frijoles con queso, por ejemplo?

Todo inició en los años 20, cuando el cine en Estados Unidos no era para cualquier persona, sino sólo para la gente más culta y educada.

Hacia 1927 con la Gran Depresión la gente lo único que buscaba era distraerse, para lo que las pantallas de cine resultaron una opción ampliamente favorable para estas condiciones.

La idea de vender palomitas dentro de los recintos de proyección de películas no inició así originalmente, fue con vendedores independientes que se alojaban afuera de los cinemas para vender bolsas de este maíz.

Esto resultaba tanto buen negocio como buena opción para matar el hambre. Debido a que los granos de maíz eran increíblemente baratos, hacerlos palomita y ponerlos en bolsas no resultaba una pérdida monetaria significativa para el vendedor, sino todo lo contrario. Además, esto permitía venderlas a precios realmente bajos, lo que brindaba la oportunidad a cada espectador de tener accesibilidad a este alimento.

Las ventas eran tan buenas que los dueños de las salas de proyección permitieron a los vendedores alojarse dentro del recinto y no afuera, esto significó un acuerdo de beneficio mutuo: el vendedor podría ofrecer su producto dentro de las salas, lo que elevaba las ventas gracias a los asistentes a las funciones, y a la vez los cines se volvían “famosos” por esta cuestión, pues la gente prefería ir a los cines donde vendieran este antojo.

Para los años 60 la venta de este producto disminuyó debido al auge que tuvo la televisión: la gente ya no iba a los cines, sino que prefería quedarse en casa tranquilamente.

Esto cambiaría por completo con la llegada del microondas en 1970, lo que despertó nuevamente el interés en las personas por preparar sus propias palomitas desde casa, volviendo a posicionar este producto entre los más demandados.

 

 

Foto: Captura de pantalla de YouTube