La expansión de puestos ambulantes y casetas durante los últimos dos años en la Unidad Habitacional La Margarita llegó a un punto crítico y se temen conflictos, según denunciaron esta mañana vecinos inconformes.

Su portavoz Guillermo Espinosa explicó que el problema ha crecido por el contubernio de autoridades municipales, la mesa directiva y las organizaciones Doroteo Arango y Antorcha Campesina.

"Estamos viendo que es una bomba de tiempo que en cualquier momento va a estallar y más ahorita que se vienen las fechas decembrinas", dijo.

Además de invadir y repartirse las áreas verdes y comunes, detalló Espinosa, las organizaciones controlan cobros y eso está generando rencillas.

Una de ellas la viven unos 40 vecinos que venden dulces y chicharrines. Aunque sus ingresos son bajos se les pretende cobrar hasta 50 pesos diarios. Si no pagan, se busca la intervención de autoridades municipales.

La parte frontal de la unidad habitacional, detalló, ya la ocupan unos 150 vendedores ambulantes y se observan en su venta productos perecederos, como cárnicos.

Las casetas suman más de 70, llegaron a vialidades hasta el fondo de la unidad y se hace negocio con ellas.

"Unas están abandonadas, otras las ocupan, las traspasan, las rentan. Están en los camellones, en las calles, han ido penetrando poco a poco. Ya hay una caseta en la iglesia que está hasta adentro de la unidad", agregó Espinosa.

Si bien no culpan directamente a los informales del tema de la inseguridad, los vecinos inconformes temen que su presencia atraiga los asaltos, robos de autopartes y casa habitación que viven a diario.

Mientras que el comercio informal crece en La Margarita y con ello se han visto problemas, el mercado con el que fue diseñada la unidad habitacional está abandonado y con negocios cerrados por la competencia desleal.

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