Sociedad
Celebran poblanos a los santos como hace cinco siglos
Hoy en Puebla, sin embargo, el beso, el abrazo y el tradicional topetón de sus imágenes de 170 y 50 kilos respectivamente, se vivió con motivo de la fiesta patronal de los dominicos
En la Roma de 1216, cuando Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís se hermanaron para llevar el catolicismo al mundo, no había ni celulares, ni padres hablando de sus mensajes en Facebook, ni bandas que los festejaran con canciones alusivas al Tequila o de Queen.
Hoy en Puebla, sin embargo, el beso, el abrazo y el tradicional topetón de sus imágenes de 170 y 50 kilos respectivamente, se vivió con motivo de la fiesta patronal de los dominicos y con los toques inevitables de la actualidad.
Casi como se hizo entre los siglos 16 y 19, pero ahora en el segundo año del intento por retomarlo después de que se frenara la práctica con las Leyes de Reforma y la Guerra Cristera.
Tras las peregrinaciones y antes de la misa, un orador recordó cómo un día Santo Domingo tuvo una visión de la Virgen Maríapresentándolos a él y a otro hombre a su hijo Jesús, como quienes lo ayudarían a salvar al mundo.
"En efecto, estos son verdaderos siervos míos estoy seguro que pondrán gran empeño en hacer lo que has dicho, madre", fue la respuesta de Cristo.
Al día siguiente los santos se encontraron en la misa de una iglesia romana y Santo Domingo supo que San Francisco sería el que lo acompañaría en esa misión.
"Tú eres mi compañero, conmigo recorrerás el mundo, establezcamos juntos un compromiso de colaboración, seamos fieles a Cristo y no habrá adversario que pueda vencernos", fue el mensaje que le dio.
En Puebla, explica el gerente del Centro Histórico y Patrimonio Cultural, Sergio Vergara Berdejo, el topetón fue además el encuentro de los evangelizadores y fundadores de la ciudad.
Las dos órdenes, detalló, tienen los conventos más grandes, abrieron la puerta a otros católicos y unían con el festejo de hoy a dos grupos sociales de la época.
"Tenemos las dos órdenes que fueron parte de la fundación, una en la zona indígena y otra en la zona de los españoles", explicó.
Con todo y las diferencias entre la Puebla de sus primeros siglos y la de ahora, se buscó conservar el recorrido en el que los dos santossalían de sus iglesias para encontrarse con el topetón frente a la imagen y templo de Santa Clara.
A Santo Domingo lo acompañó la Tuna de la Universidad Mesoamericana, con temas más clásicos; a Santo Francisco, la banda del Centro Escolar San Aparicio con música más festiva y juvenil; en tanto que las clarisas tuvieron canciones religiosas para amenizar.
A la hora del segundo encuentro de estas imágenes tras retomar la tradición el año pasado, la celebración atrajo a turistas pero también a religiosos que lo vieron como un mensaje de hermandad.
"¡Bendito sea Dios! Ojalá así nos abrazáramos todos para que se acabaran las guerras!", gritó una mujer a la mitad de los aplausos por el encuentro.