Salud
Datos sobre mujeres y enfermedades cardiacas
Ciertas afecciones y decisiones relacionadas con el estilo de vida aumentan las probabilidades de que una persona tenga una enfermedad cardiaca
Las enfermedades cardiacas son la principal causa de muerte de mujeres en Estados Unidos y aunque a veces se piensa que son "enfermedades de hombres", casi la misma cantidad de mujeres y hombres muere al año a causa de estas afecciones en la Unión Americana.
Ciertas afecciones y decisiones relacionadas con el estilo de vida aumentan las probabilidades de que una persona tenga una enfermedad cardiaca.
Algunas de estas causas son la diabetes, el sobrepeso y la obesidad, la mala alimentación, la falta de actividad física y el consumo excesivo de alcohol.
La presión arterial alta, colesterol LBD (lipoproteína de baja densidad) alto y fumar son factores de riesgo clave de las enfermedades cardiacas.
Se considera que el LBD es el colesterol "malo" porque tener altos niveles puede llevar a su acumulación en las arterias, lo que puede causar enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares.
Si disminuye su presión arterial y colesterol, y si no fuma, reducirá sus probabilidades de tener una enfermedad cardiaca.
Síntomas en el corazón femenino
Mientras algunas mujeres no tienen síntomas de enfermedades cardiacas, otras pueden presentar un fuerte y punzante dolor o molestia en el pecho; dolor en el cuello, la mandíbula o la garganta; o dolor en la parte superior del abdomen o la espalda.
Algunas veces, las enfermedades cardiacas pueden ser silenciosas y no ser diagnosticadas hasta que las mujeres presentan signos o síntomas* que incluyen los siguientes:
Ataque cardiaco: dolor o molestia en el pecho, dolor en la parte superior de la espalda, indigestión, acidez estomacal, náuseas o vómitos, fatiga extrema, molestias en la parte superior del cuerpo y dificultad para respirar.
Arritmia: sensación de agitación en el pecho.
Insuficiencia cardiaca: Dificultad para respirar, fatiga, hinchazón de los pies, tobillos, piernas o abdomen.
Accidente cerebrovascular: debilidad, parálisis (incapacidad para mover) o adormecimiento repentinos de la cara, los brazos o las piernas, especialmente en un lado del cuerpo.
Otros síntomas pueden incluir confusión, problemas para hablar o para entender, dificultad para ver por uno o ambos ojos, dificultad para respirar, mareos, pérdida del equilibrio o la coordinación, pérdida de la conciencia o dolor de cabeza repentino e intenso.