Viernes, 22 De Mayo De 2026 | Puebla

Cultura

Estrasburgo vive la navidad en sus calles, sus plazas y su catedral

La "pequeña Francia" le llaman a esta ciudad del norte del país galo, que también es sede del Parlamento Europeo y de la prestigiada École National d'Administration, pero que en estos días es solamente la capital mundial del mercado de la navidad

Estrasburgo vive la navidad en sus calles, sus plazas y su catedral

Estrasburgo es una ciudad al norte de Francia, famosa a nivel mundial por su mercado de navidad, catalogado como el más bonito que existe. Así lo demuestran la decoración de hoteles, fachadas de calles, plazas, boutiques y más de trescientos chalets.

En esta época del año es un rinconcito lleno de tradiciones galas y germánicas, una mezcla que data del año 1570; sí, es el mercado más antiguo de Francia.

La "pequeña Francia" le llaman a la ciudad que cada año recibe cerca de dos millones de personas y que en su 446 edición tiene como país invitado a Portugal.

Políticamente hablando es una de las sedes del Parlamento Europeo y de la famosa "École National d'Administration", por lo que una gran parte de la élite política reside aquí.

No es para menos, el paisaje seduce, provoca e inspira.

Seduce a tomar un vino rojo Merlot Rosso.

Provoca sensaciones al paladar difíciles de olvidar y con ganas de repetir una salchicha estrasburgués.

Inspira para sentarse en Place Étienne y recordar a todos los seres queridos que la distancia te impide ver.

Aquí la infancia no tiene límites, los "petits garçons" y las "filles" se rodean de buñuelos, chocolate caliente, y para los adultos es la oportunidad de volver a vivir con el alma de un niño.

Esa es la esencia de Estrasburgo, capital de la navidad, que da esperanza, alegría, amor y mucha armonía en calles llenas de luces, en los puentes que visten a la ciudad y el espíritu de su gente.

"Vin chaud" se lee por todas partes, para soportar los fríos de la temporada.

Una Iglesia viva

De pronto lo que más llama la atención del templo es el órgano multicolor que se observa en las alturas. No sólo es la enormidad que refleja la fachada, o los cuadros que hay dentro de él, son los colores que le llenan de vida por dentro.

En la Catedral de Estrasburgo hay un enorme reloj astronómico renacentista que, según la hora, hace desfilar a las doce del día, a personajes como Bartolomé, Felipe, Andrés, Simón, Juan, Pedro, Mateo, Judas, Jacobo, Tomás y Judas, que aparecen al frente, mientras que a las cinco de la tarde una risueña calavera se deja ver.

De estilo gótico, el mismo Víctor Hugo le llamó, cuando subió la torre de la catedral: "Un paisaje que no lo es más, una carta de geografía viva, llenan de sombras, de hojas, de nubes, de rayos de sol".

<<On est si haut que le paysage n’est plus un paysage>>

Así es la capital de la navidad, Estrasburgo, en un abrir y cerrar de ojos