Ciudad
Rechazan intento de revivir programa Ciudades Rurales con damnificados
Activistas acusan que ese programa gubernamental fue un fracaso y hoy sólo se encuentra en ruinas. Citaron el caso de la Villa Rural Emiliano Zapata que fue abandonada por sus iniciales habitantes
Integrantes de organizaciones y colectivos de la sociedad civil alertaron que en la visita a la población afectada por el huracán 'Earl' en Huauchinango, la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles informó de la intención de reactivar el proyecto de “Ciudades rurales”para la ayuda a los damnificados.
Ana Laura Martínez Escobar, del Comité Nacional de Estudios de la Energía, aseguró que ante habitantes de las zonas devastadas la funcionaria federal planteó un programa de reubicación con el paradigma que ha sido un fracaso nacional. “No podemos permitir, so pretexto de la tragedia, el oportunismo de nadie. Este proyecto sólo es despojo y exclusión, no existe proyecto más criticado” dijo.
Martínez Escobar visitó este fin de semana Huauchinango, como parte de la caravana que llevó víveres recolectados por trabajadores de Pemex y otras organizaciones a las poblaciones donde la ayuda gubernamental llega a cuentagotas.
La académica, que recogió testimonios de la visita de Robles, lamentó que el gobierno federal respondiera con un esquema pobre y de asistencia a la tragedia que se vive en la zona afectada.
En entrevista telefónica, Juan Guzmán, investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) e integrante de un grupo de observación, confirmó la intención de funcionarios federales.
Dijo que el proyecto de ciudades rurales sustentables ha sido un fracaso estruendoso pues hasta el día de hoy sólo se encuentra en ruinas y sin habitar. La Villa Rural Emiliano Zapata, una de las cinco ciudades rurales sustentables construidas como punta de lanza y anunciada como el mejor proyecto construido, pese a que la sólida construcción de ladrillo, nunca tuvo techo ni acabados, a la fecha fue abandonada por personas que volvieron a su lugar de origen, sólo que sin propiedades pues ya les habían sido confiscadas.
Para el académico, las Ciudades Rurales son una historia de corrupción de muchos actores, tanto gubernamentales como de organizaciones campesinas, deliberadamente divididas por la acción estatal.
“El proyecto siempre presentó riesgos y carencias además de que nunca se transparentaron los millonarios recursos que se usaron para construir esa ciudades que ahora son fantasmas”, dijo.