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Nación
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La mayor celebración para la sociedad francesa fue precisamente este 14 de julio, marcado por la alegría para una gran parte de la población y sobre todo un motivo de visita para millones de turistas y la tragedia para la ciudad de Niza.
Días después del 7 de enero de 2015 #CharlieHebdo, las autoridades francesas sabían que la seguridad nacional en grandes celebraciones o días significativos para el país, no volvería a ser la misma y así fue.
Los ataques del 13 de noviembre de ese mismo año vulneraron el corazón de la nación, París.
Máxima seguridad para las fiestas decembrinas y las de fin de año.
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El estado de emergencia se puso en marcha a partir del ataque suicida al Ba’ta,clan por tres meses y continúa vigente.
Los eventos deportivos han sido extremadamente vigilados como el torneo de tenis “Roland-Garros”, la Eurocopa con sede en Francia, la “Tour de France”.
Y el tan esperado 14 de julio, se vio manchado de sangre, sí, el día que se celebra la “libertad” por la cual se luchó tanto y se alcanzó gracias a la Revolución Francesa.
Tanto el desfile militar que se celebra como cada año en Champs Elysées y el calendario de actividades a desarrollar se llevaron a cabo en la más estricta vigilancia y para deleite de las millones de personas, transcurrieron en un ambiente de cordialidad y emoción por ver a una nación celebrar su libertad.
Prohibido el alcohol y botellas de vidrio así como tapones, también se negaba la entrada a lugares públicos para aquellos que portaban algún objeto por mínimo que fuera que representase un peligro para la comunidad.
Atrás quedaron los festejos en Champs de Mars con Champagne, en Hotel de Ville y Sacré Cœur se limitaron a fuegos artificiales por un corto periodo pero conmemorando la toma de la Bastilla hace 227 años.
Pero no dejaba de ser un día festivo
Para presenciar el Desfile Militar dedicado este año a la juventud comprometida al servicio de la nación y a la Marsellesa, el más bello himno del mundo dedicado a la libertad, un canto de guerra revolucionario.
Asistir a la ópera para ver el espectáculo Brahms-Schönberg Quartet, un neoclásico americano para aprovechar el verano en París.
Y finalmente, los conciertos al pie de la Torre Eiffel y los fuegos pirotécnicos por treinta minutos.
Todo indicaba que era un día lleno de sol y de grandes celebraciones, pero una hora antes de terminar la jornada, todo se transformó en una pesadilla para los habitantes de la ciudad de Niza y para el resto, dar gracias por otro día más de vida.
El resto, ya lo sabemos.
84 muertos y 52 heridos de gravedad que continúan en terapia intensiva.
10,000 militares para reforzar la seguridad nacional.
3 atentados en año y medio.
No fue una bomba, ni personas suicidas.
Fue un camión que puso otra vez en jaque a todo un país, una máquina hecha por el hombre.
¿Es Francia una sociedad resiliente?